CRÓNICA LITERARIA VALLENATA

     Durante la estadía por una semana de esta cronista en Valledupar, parecieron días que se fueron volando como bombas de colores cumpleañeras que se sueltan de manos inocentes de niños, para después llorarla porque se le escapó. Así me sucedió. Fueron días que volaron, no como cometas sino como notas musicales de acordeón y letras de cuentos, novelas, relatos y sonetos de plumas vallenatas que surcaron aires aunque, paradójicamente, continúan allí enraizadas abonando con música su tierra natal, junto a los inmensos y ancestrales árboles de guayacán, acacio rojo, algarrobo o cañaguate.

     La misión consistió en entrevistar personas de un grupo cultural específico: escritores, literatos, historiadores y compositores representantes de la música vallenata, para una labor específica; interesantes seres humanos fueron, que nos hacen apreciar la visión cultural y literaria del mundo con otros colores, otros ojos y otra concepción a través de su música impregnada de poesía y letras. Aquí les comento sobre uno de los varios escritores vallenatos 

con quienes compartí sus horas, pensamientos y retórica a través de sus libros, que hacen honor a la literatura en el Valle del Cacique Upar.

EL CANTO VALLENATO. ARTE Y COMUNICACIÓN

AUTOR: Juan Cataño Bracho

      Obra ecléctica cuyo principal objetivo es hacer confluir en un solo texto la mayor cantidad posible de teoría, ejemplos y testimonios que permiten establecer la verdadera esencia o razón de ser del Canto Vallenato, que antes de ser un producto de la ociosidad, es recurso a la mano que se utilizó en el Valle de Upar para superar las dificultades que imponía el aislamiento.

     El autor Cataño Bracho, locutor y productor de radio y televisión, es además Licenciado en Filosofía y docente. Actualmente labora en el Instituto Técnico Comercial José Eugenio Martínez, de Valledupar. Su esencia es la de escritor, por ello, en este interesante libro escribe sobre la función del canto vallenato, sus circunstancias históricas, sociales, políticas, económicas, geográficas y culturales. Dentro de esta última, en la cultural, resalta el baile de El Pilón, La Parranda Vallenata y la Vaquería.

     Me referiré especialmente a La Parranda Vallenata, cuando expresa el autor que

“debe tenerse como un buen referente cultural para entender la genealogía social de lo que fue el “viejo Valledupar”, villorio de casas de bahareque, surcado por potreros y corrales, abastecido por las fuentes naturales, de población incipiente y de tendencia rural” (p.141).

     En su libro ‘El Canto Vallenato, el autor Cataño Bracho expresa que simplemente el canto es ‘triétnico’. La Parranda Vallenata fue (y es) un escenario riguroso de acción social y cultural, en donde “estaba todo dispuesto” para el encuentro de los amigos, la publicación de nuevas anécdotas, noticias cantadas, la exposición de las inquietudes intelectuales de los parranderos, entre otras. (Cataño, 2007, p:141).

     En cuanto a la mención de “triétnico”, se acepta que el generador del Canto Vallenato es producto del mestizaje: europeo, africano e indígena, porque esforzarnos en estigmatizar sus componentes o luchar por destacar un 

elemento más que al otro.

     Al referirme a lo triétnico, viene a mi memoria la semejanza de sus letras con la intervención que el pasado viernes realizó el reconocido escritor  colombiano Julio Olaciregui, invitado que fue de la Fundación de Escritores Meira Delmar en Barranquilla, a su acostumbrada tertulia mensual realizada en la Biblioteca Pública Julio Hoenigsberg, cuando expresó dentro de la temática del programa referente a Las tres Colombias, las tres Culturas, que: “es la Colombia que baila con sus tres culturas: la Afro, la Europea y la Indígena”. Y es aquí donde se resalta la multiculturalidad e interculturalidad en Colombia. De tal manera, las consecuencias se denotan en la Colombia que triunfa en lo

social, político, económico, cultural y deportivo. Todo, agarrado de un misma  mano: la cultura de cada pueblo pero que en resumidas es la cultura de Colombia y del mundo.

     De tal manera, en su libro El canto vallenato, arte y comunicación, el escritor Juan Cataño Bracho al respecto anota como ampliación de estas tres culturas, como para reforzar lo conversado por el escritor Olaciregui, que:

     “Costeño es habitante de la región Caribe y así lo identifica el país. Su naturaleza es tan compleja que cualquier intento por describirla deja por fuera muchos aspectos que lo configuran. La naturaleza mestiza, el enraizamiento con el solar nativo, la prosperidad espiritual, el temperamento pacífico, el júbilo existencial y la extroversión son características que distinguen al costeño…”  (p:181).