Sonido MIDI de la canción ‘Enigma

     En el mundo de las guitarras hay una historia que vale la pena recordar, tomándola de https://www.cooperativa.cl

     Una guitarra de 145 años de historia, destruida durante el rodaje de una película porque quien la ‘esmigajó’, el actor Kurt Rusell, no tenía la más mínima idea del valor histórico del instrumento que, en concordancia con el guion, debía estrellar, como en efecto la estrelló, contra una estructura de hormigón.

     La película, ‘Los 8 más odiados’ dirigida por el laureado Quentin Jerome Tarantino, y en la escena en cuestión, su personaje le quita el instrumento a ‘Daisy’, caracterizada por Jennifer Jason y hace pedazos el valioso ejemplar.

     El instrumento había sido arrendado por el Martin Guitar Museum, al cual, tras la experiencia, no le quedaron ganas de volver a alquilar sus equipos, que terminan siendo la ‘tangibilidad’ de muchas historias de guitarra.

     El propósito era darle el máximo realismo a la película, la cual fue ambientada en la post Guerra de Secesión, razón por la cual el equipo de rodaje arrendó una Martin auténtica de 1870 que se exhibía en dicho museo, uno de los más relevantes de Estados Unidos en la materia. 

     El asunto es que esa guitarra

no era la que debía ser destrozada en desarrollo de la brutal escena, porque, supuestamente, debía ser intercambiada por otra antes de ser destrozada. El problema es que nadie le comunicó a Russell que tenía que cambiar la guitarra antes de despedazarla. La reacción de la actriz sería completamente real, ya que ella sí sabía del valor del instrumento.

     “No podemos creer lo que ocurrió”, se lamentó en su momento, en 2016, el director del museo Dick Boak. “No hay nada que pueda remediarlo. Hemos sido pagados por el seguro, pero esto no es sobre dinero, es sobre la preservación de la historia y la herencia musical americana”, dijo

     “Nos informaron que hubo un accidente en el set. Pensamos que algo le había caído encima y entendemos que a veces esas cosas ocurren, ignorábamos que Kurt Russell no estaba enterado de que se trataba de una impagable e irreemplazable pieza del Museo”, agregó entonces Boak.

     El director del Martin Guitar Museum aseguró que no volverán a exponerse a este tipo de situaciones y no volverán a alquilar sus equipos.

Por Guillermo Romero Salamanca

     En una oportunidad le preguntaron a Jaime Ortiz Alvear, el hombre de ‘Salsa con estilo, el único show que no tiene cover’: “¿Cuál es el tema del Grupo Niche que más le gusta?” y él, sin vacilar contestó: “Nuestro sueño” y agregó: “Y de la salsa colombiana”.

     Hace 30 años los colombianos aún no contábamos con el internet ni con celulares, pero la noticia de una nueva producción discográfica llegaba más rápido que los actuales WhatsApp.

     En 1987, en plena Feria de Cali, los músicos de Jairo Varela se le rebelaron y abandonaron el grupo. Muchos de ellos conformaron una agrupación que se hizo llamar como ‘Los Niches’, comandados por un personaje apodado ‘Comidota’. Se fueron al estudio y grabaron ‘Amigos como tú’, con el cual se despedían para siempre de su antiguo jefe y pegaron, además, con la voz de Gustavo Rodríguez dos temas: ‘Que nunca me falte tu amor’ y ‘Si supieras’,

de un álbum titulado ‘Tocando madera’.

     Sin embargo, en Santiago de Cali los bailadores de ‘Cañandonga’, ‘Séptimo cielo’, ‘La Jirafa roja’, ‘Manhattan’, ‘Village Game’, ‘La manzana de Eva’ y también los tira-pases de las discotecas de Juanchito esperaban la reacción de Jairo Varela. No se hizo esperar y su octava producción la hizo con la ayuda de César Monge y la voz de Tito Gómez. El álbum lo tituló ‘Tapando el hueco’ y un amigo de Jairo le hizo una caricatura en la cual aparecen los músicos dándole martillo a unas tablas.

     “Cuando Jairo Varela se presentó en Codiscos con el trabajo, quedamos sorprendidos, no creíamos que esas importaciones, las de Monge y Gómez, le dieran tan buenos resultados. Yo había firmado siete años antes la primera producción, gracias a una recomendación del periodista Ricardo Bicenty y se le pagaron 70 mil pesos. A partir del quinto trabajo discográfico ya hablábamos en dólares

y la última grabación la negociamos en 90 mil dólares”, recuerda ahora Fernando López, quien siempre fue el A&R del Grupo Niche en Codiscos, dueña del sello Zeyda.

     “En esos años los discos del Grupo Niche los esperaban en las emisoras y en las discotecas de todo el país con avidez. A los pocos meses ya llevábamos más de 100 mil copias vendidas y se lanzó simultáneamente en Ecuador, Perú y Venezuela. Ese año se incluyó en ‘El disco del año’ y ahora es uno de los seleccionados para las bodas de Oro de ese álbum”.

     En 1988 los rumberos de Santiago de Cali cambiaron su forma de bailar también. Muchos guabalosos transformaron su estilo medio acrobático por uno más sincrónico y las muchachas encontraron muy románticas las canciones.

     Le pedí a Daniel Morales, promotor de Codiscos, que me dejara acompañarlo a la promoción en Santiago de Cali de este álbum. Yo estaría callado y sólo vería las reacciones de las personas. Cuando le llevó la producción a Víctor Sánchez, quien era el programador de ‘Bienvenida estéreo’ y oyeron los primeros compases de ‘Nuestro sueño’, el entonces primíparo de abogado quedó impresionado al escuchar: “Estoy viviendo un sueño/ Me siento único dueño, del amor/ Una mirada bastó/ Así sucedió/ Ausentes las palabras/ Mi cuerpo vibró/ Cuando su mano tomé, el cielo miré/ El brillo de sus ojos, sus labios besé/ Así como se fue, así vendrá/ En alas de dicha, el viento traerá/ Hoy te espero porque el sueño/ Que mi vida imaginó/ Es el mismo sueño que tu amor me inspiró/ Que mi amor te enseñó”.

     “Muy bueno”, atinó a decir Víctor.

     Morales prosiguió: “Ahora escucha este otro”. Y le puso ‘Cómo podré disimular’, después ‘El amor vendrá’, ‘Las mujeres están de moda’, ‘Tapando el huevo’, ‘María Concepción’, ‘Brilla el sol’ y le dejó para lo último ‘Mi Valle del Cauca’.

     “Esta es mi tierra bonita/ Mi tierra preciosa/ Mi Valle del Cauca. Al centro Tuluá/ Buga que es miel/ Al norte Cartago y Obando/ Buenaventura en el mar./ Cerca a Palmira: Florida/ Amaime, El Cerrito/ Un pueblo andaluz/ Pradera junto a Candelaria/ Ginebra, La Paila, El Dovio y Zarzal/ Sevilla, Cachimba, Restrepo/ Versalles, El Cairo, Guachinte, Ceilán/ Roldañillo, Bugalagrande/ Dagua, La Cumbre, Yotoco, El Salao….”

     En Rumba Estéreo, Mike Collazos, su director, lo presentó al aire, sin requisitos previos y cada hora se ponían las 

canciones de esa octava producción de Niche. Y así pasó con tres emisoras más.

     En la noche nos fuimos a Juanchito donde fue una noche de rumba, una bella noche casi inmortal. En todas las discotecas recibían con alegría y emoción esas canciones. Unos bailaban y otros lloraban con ‘Mi Valle del Cauca’... Todavía nos parece ver a Jairo Varela comiendo pandebono y tomando avena en la cafería al frente de su estudio en la calle Quinta de Santiago de Cali, pero ahora en el cielo de los músicos está cantando todavía ‘Nuestro sueño’, la gran producción romántica de la salsa de Colombia.

     Esa fue la mejor Feria de Cali.