Justo reclamo

     Traigo al tapete de las letras el tema de esta crónica sobre el Día Internacional de la Música ─22 de noviembre─ a raíz de un correo recibido de mi amigo el investigador y escritor musical José Portaccio Fontalvo, quien envió comunicación a un diario de Barranquilla haciendo su justo reclamo por haberse pasado por alto, “sin pena ni gloria para Colombia”, ese Día, señalado como Internacional de la Música, creado por la Organización de las Naciones Unidas, UNESCO, y la Sociedad Internacional de Educación Musical, iniciativa propuesta desde 1975 por el célebre

violinista neoyorkino Yehudi Menuhín.

     También unida a esa fecha, dentro de la Iglesia Católica a Santa Cecilia de Roma se le reconoce como patrona mundial de la música y de los músicos, pues, según cuenta la historia, desde muy jovencita se dedicó a cantarle a Dios mientras los músicos tocaban en su boda por arreglo familiar, la que nunca se consumó, solo duró una noche pues su espíritu de santidad se lo impidió. Su sensibilidad y apasionamiento por el arte musical la convirtió en símbolo de la música y así fue nombrada por el Papa de la época.

    En cuanto al justo reclamo en palabras del escritor José Portaccio Fontalvo, tienen mucho peso, por cuanto tanto él como su hermano Rosni Rosendo Portaccio Fontalvo son memorias vivas, investigadores, defensores, docentes universitarios, escritores con varios libros publicados sobre el folclor colombiano; son grandes coleccionistas sobre música caribeña, como de igual manera lo son otros importantes investigadores que tiene la costa Caribe y

 Colombia.

     El siguiente es el justo reclamo que a la letra dice:

“…Más se tuvo en cuenta el día de Acción de Gracias y el no

menos importante fallecimiento del presidente John Kennedy

de los Estados Unidos que esta fecha instituida para afianzar

con la música los lazos de paz y amistad de todos los pueblos

del mundo y para enaltecer a las melodías y ritmos de nuestros

maestros, compositores y cantantes. Ojalá en los próximos

años las organizaciones de SAYCO y ACIMPRO le otorguen a

esta fecha conmemorativa, la importancia que merece como

uno de los patrimonios más preciados de nuestra

colombianidad” (José Portaccio Fontalvo).  

La música tiene sus derechos

     En 1973 la Asamblea General de la ONU, por resolución, designó el Día Internacional de la Música con el propósito de promocionar la música y el arte a través de la paz y amistad entre los seres humanos, así como intercambiar valores culturales como misión y visión futura.

     De tal manera, también se promulgaron cinco derechos artísticos que debe tener la música internacional en general, como son: 1) Derecho de niños y adultos a expresarse con libertad en la música. 2) Aprender lenguajes y habilidades musicales. 3) Derecho de todos los niños y adultos a tener acceso al conocimiento musical a través de la participación, la escucha, la creación y la información. 4) Derecho de todos los artistas musicales a desarrollar su arte y difundirlo a través de todos los medios de comunicación, con recursos adecuados a su disposición. 5) Derecho de todos los artistas musicales a obtener justo reconocimiento y remuneración por su trabajo (Fundación Yehudi & Menuín, de España).

Control a la calidad musical

     Parte de lo que nos hace ser humanos es la música. Todas las culturas, desde las primeras civilizaciones hasta las actuales, crean música. De hecho, los instrumentos musicales están considerados dentro de los objetos más antiguos

diseñados por el hombre. Y hoy, la poesía no solo es verso para recitar, sino también para musicalizar. La música apacigua el odio, calma tempestades, humaniza al hombre, calma el llanto del recién nacido y cura penas del alma.

     Sin embargo, a pesar de los derechos y libertades que se conceden a los músicos e intérpretes musicales, se hace necesario mantener control de las letras que se difunden bajo las notas musicales. Las emisoras también deben mantener ese control de no difundir canciones con letras que estén fuera de foco lejos de la cultura y el desarrollo artístico de las regiones. La obscenidad en las letras, el erotismo rampante y la sola música rap no pueden estar por encima de los grandes valores musicales que en notas del teclado artístico y grandes voces se desgranan sobre el territorio colombiano e internacional para deleite de los oídos y del corazón.

Nury Ruiz Bárcenas

Escritora y periodista cultural

Orden José Consuegra Higgins

funescritoresdelmar@gmail.com