Por Miguel Maldonado Martínez

     Cuando digo soy consultor o asesor, muchos me preguntan: “¿Dónde estudió usted?”.

     ¿Dónde puedo estudiar yo? ¿Cómo hago para ser consultor?

     Bueno… Quiero decirles que para llegar a ser consultor se debe entregar una vida a la comunicación política. En el caso mío, soy publicista especialista en marketing político y en imagen pública, pero lo que me avala realmente son más de 200 campañas electorales en más de 26 años de carrera.

Ilustración de http://www.mb2.com.ar

     Hoy en día no hay ninguna carrera universitaria en la que se pueda terminar con el título de consultor político. Es por ello es que esta profesión cuenta con personas de distintos perfiles y formaciones. Lo más importante y determinante es el interés por la política y sus procesos. Sumado a una experiencia comprobada en el tiempo. No se puede soñar y amanecer siendo consultor por más títulos universitarios que tengas. Prima el trabajo de campo y los resultados positivos.

     Los profesionales que se dedican a la consultoría suelen venir de las siguientes formaciones: Marketing, Publicidad, Ciencias Políticas, Comunicación Social, Derecho. Aunque no es extraño encontrar a gente proveniente del campo de las Matemáticas, la Filología, la Filosofía o incluso de campos tan alejados como la Ingeniería o la Química. El caso es que la formación de origen no es determinante, puesto que serán el mercado y los clientes quienes legitimen al consultor y le den la posibilidad de trabajar.

     Idealmente el consultor político es una persona de alta experiencia y con práctica en múltiples tipos de campañas. Es más un generalista que un especialista, aunque debe conocer todas las facetas de las campañas. La consultoría electoral es más un arte que un oficio y exige unas dotes naturales de intuición, reflejos rápidos y capacidad creativa y de improvisación.

     La mejor escuela de formación para los futuros consultores es un consultor experto. El aprendizaje inicial tutelado puede ser de gran ayuda para los iniciados. La práctica y el desempeño en sucesivas campañas darán alas al consultor y lo capacitarán para campañas más grandes. Pero es fundamental el estudio de campañas y el intercambio de experiencias entre los distintos consultores desde las diferentes asociaciones que existen de consultoría política. Fue con ese espíritu bajo el que se creó en París en 1968 la International Association of Political Consultants (IAPC) y, posteriormente, tantas otras asociaciones.

     También se pueden ejercitar las competencias del consultor, dado que un profesional de este tipo —nazca o no con unas aptitudes determinadas—, siempre debe trabajar para desarrollarlas. Es posible que el consultor nace, pero siempre es seguro que se hace. Si los programas formativos son idóneos para adquirir nuevos conocimientos, técnicas y habilidades, también ha de trabajarse la autoformación, a la práctica libre, la reflexión, la experimentación y también el método de prueba y error.

El consultor, ¿debe ser político o ex político?

     No es requisito obligatorio ser político o haberlo sido para ejercer de consultor político. Pero en caso de haberlo ejercido, correrá con ventaja porque conoce la profesión desde el otro lado del mostrador: qué es lo que piensa y cómo funciona el sistema político, los sistemas democráticos, cómo es la interacción entre la política y los ciudadanos, por qué hay cosas que a veces pueden ser más difíciles de comunicar o decisiones más complicadas que tienen que ver con esa multiplicidad de factores que componen a la política.

Antoni Biarnés… Tomadio de http://www.berguedaonline.com

La figura del consultor: roles y funciones

     Como señala el asesor Antoni Biarnés, «las competencias más difíciles de adquirir y mejorar son las de tipo actitudinal. Para el desarrollo de actitudes hace falta algo más que la recepción de información o la formación. Por, de pronto, uno ha de creer que es posible cambiar y modelar nuevas actitudes. Si el consultor está convencido de que ya lo sabe todo y no puede evolucionar, se quedará estancado. Pero si cree que nada es inmutable y que puede crecer en el desarrollo de competencias, estará en lo cierto (si además está dispuesto a dedicar a ello tiempo y esfuerzo)» (2010:91).

     Este autor apunta una serie de actividades dentro de un plan de acción conducente a desarrollar las propias competencias como consultor, básicas para estar al día (2010: 92-95):

     *Asesorar campañas, muchas campañas, hacer parte de equipos asesores y desarrollar una metodología propia con el tiempo.

     *Tener un buen equipo de trabajo, dotado de profesionalismo, investigar e invertir en plataformas digitales y desarrollos tecnológicos de georreferenciación y data.

     *Informarse en los medios de comunicación (leer al menos un par de periódicos a diario, incluidos medios internacionales, y seguir especialmente la televisión, el medio por excelencia que moldea las percepciones.

     *Hacer un seguimiento activo de la actualidad política, para seguir el devenir de las elecciones, las crisis, las estrategias de partido y de gobierno, etc., todo un juego de rol en el que uno puede preguntarse «¿qué haría yo?».

     *Participar en asociaciones profesionales de consultores políticos.

     *Leer bibliografía especializada, sin despreciar los clásicos y obras de campos paralelos (como la psicología social, la economía, la filosofía…).

     *Asistir a cursos; reflexionar sobre el propio trabajo para aprender y dejar constancia de esos aprendizajes.

     *Escribir y enseñar, algo que obliga a revisar y sistematizar el conocimiento de que se dispone.

     *Consultar los sitios de internet de interés para el consultor, para estar al día de cuestiones estadísticas, demográficas, sociológicas, etc..

     *Aprender de y con los veteranos, con los consultores expertos, algo básico para los que se inician en la profesión.