Por Emiliano Pintos
Poeta chileno-residente en Buenos Aires
Especial para El Muelle Caribe, Camerún, África

     Géraldin Mpesse (1991) es profesor de instituto y poeta multilingüe. Es natural de Camerún, país donde vive y escribe.

     Es autor de un poemario llamado ‘El grito de dolor’ (2016) y de varios poemas incluidos en revistas y antologías en África, Europa y América Latina como ‘Palabras tabuadas’, ‘Afropoésie’, ‘Le capital des mots’, ‘Antología mundial; ‘La papa, seguridad alimentaria’, ‘Ausencia y retorno de alma’, entre otras.

Portada del poemario del autor camerunés.

     Es coorganizador del African Festival of Emerging Wristers (FESTAE). Fue finalista del concurso de relatos cortos lanzado por la embajada de España en Camerún en 2019.

     Aparte de sus actividades literarias, es promotor y director de redacción de Lepan África Revista y educador de pares.

     —¿Nos podría contar quién es usted?

     Mi nombre completo es Mpesse Atangana Phil Géraldin. Elegí Géraldin Mpesse como nombre de poeta. Nací en 1991. Así que me distingo, primero, como locutor nativo Eton, esto es, soy oriundo de Evodoula, precisamente de Nkolkougda, mi pueblo natal. Tengo a cinco hermanas y a tres hermanos.

     Empecé las clases en mi pueblo, donde aprendí a hablar, leer y escribir una lengua que me impusieron: el francés. Tras obtener mi certificado, me fui a cursar al instituto de Evodula. En 2012, cuando obtuve el bachillerato, me matriculé en la Universidad de Yaundé 1 y, tres años después, tuve una licenciatura en lengua española y lingüística. Por arte de birlibirloque, ingresé en la Escuela Normal Superior de Yaundé. Actualmente soy docente de ELE y curso un máster en lenguas africanas y lingüística en la misma universidad.

     —Teniendo presente que el camino del poeta es único y personal, ¿cómo definiría tu poesía?

     Por haber nacido en mi pueblo, donde hay toda mi vida, con su hermoso paisaje y su linda gente, son esos momentos inolvidables de mi dulce niñez los que me persiguen. Así que en mi poesía hay siempre la expresión de la naturaleza, aunque se nota una metáfora abundante también. Mi poesía es canto, un himno de amor, un llamamiento permanente a la paz. También es una «insurrección», para hablar como Pablo Neruda: un instrumento para percutir los fascistas y los enemigos de la paz, los apóstoles del odio. La particularidad que tengo es que soy poliglota, lo que me permite escribir en Eton —mi lengua materna—, francés y español.

“Admiro mucho la poesía de Gabriel Celaya, Pablo Neruda, Fernando Rendón”.

     —¿Podría contarnos qué actividades literarias realiza?

     En el marco de la literatura, no camino solo. Formo parte de un grupo, o mejor, de una asociación literaria en la cual llevamos a cabo muchas actividades literarias. Tenemos una revista literaria —ww.clijecmag.com— y cada año, en el mes de febrero, organizamos un festival literario: African Festival of Emerging Writers. El año que viene, la V edición se llevará a cabo en las ciudades Dschang, Bafoussam y Bangoulap. Pero de vez en cuando, organizamos recitales, dedicatorias y charlas en unas casas de la cultura y las escuelas. También, cada vez que lanza el Movimiento Poético Mundial un llamamiento, organizo un recital. Lo que realizo en solitario es leer y escribir.

     —¿Qué autores influyeron en usted?

     ¿Sabe? Es difícil hacerse poeta sin leer poesía. Así que, por ser poliglota, leí y leo a muchos poetas de todas las puntas del mundo. Claro que, en esa actividad, me influyeron un montón de poetas. Por tener admiración para con muchos de ellos, a decir verdad, me resulta un poco difícil decir con exactitud los poetas que influyeron en mí. Pero le confieso que me fascinó y me sigue fascinando la poesía de Patrice Kayo, Jean Claude Owono, Anne Cillon Perri, todos de Camerún. También admiro mucho la poesía de Gabriel Celaya, Pablo Neruda, Fernando Rendón.

     —¿Cuál es su meta como poeta?

     La poesía, para mí, es cuestión de pasión. Es mi vida, porque leo y escribo poesía cada día. La poesía es un camino cuyo destino desconozco. Pero ando a sabiendas de que es un buen camino que desemboca al patio de la vida, del humanismo, de la paz y fraternidad. Yo, en cuanto poeta, quiero compartir con el mundo mi modesta experiencia. A decir verdad, no quiero alcanzar ninguna meta con la poesía, porque para mí es vida. Quiero coger la ola del buen sentido. Pero tengo un sueño que acaricio desde hace unos años: el de crear un corredor poético que reúne a todos los poetas africanos. Solo es sueño.

Desde el punto de vista intelectual del poeta camarunés Géraldin Mpesse,  hay que hablar de África francófona, anglófona, lusofona e hispanófona.

   —¿Cómo ve la poesía en su país?

     De manera general, la gente de Camerún se interesa poco por la poesía escrita a pesar de los grandes poetas que posee. El universo poético está reservado a los mismos poetas y a unos cuantos aficionados. Así que resulta muy difícil llevar a la gente a interesarse por ese género literario. Pero, cabe señalar que eso es la dificultad que encuentra la poesía escrita. En los pueblos, hay otra manera de disfrutar de ella. Allí, los campesinos la viven mediante cantos populares y juglares. Eso también es poesía. Es sorprendente, ¿verdad? Mire, Camerún consta de más de 250 lenguas nacionales y no es obvio encontrar un poema escrito en una de ésas. Pero las lenguas las hablan sus locutores diariamente. Imagínese la dosis de poesía que se puede encontrar en ellas. ¡Maravilloso!

     —¿Qué reflexión puedes hacer de la poesía en África?

     La verdad es que África es un continente fragmentado por Berlín. Significa que hay muchísimas fronteras lingüísticas. De modo que, a la hora de hablar de literatura, nos referimos siempre a las lenguas. De eso, hablamos del África francófona, África anglófona, África lusofona, África hispanófona. Son esas lenguas las que caracterizan la gran producción poética en África. Usted ya puede convenir conmigo que no es nada fácil de hablar de toda la poesía de un continente como si fuera la de un país. Si quiere, le puedo decir que, en Camerún, donde nací y vivo, pese a la falta de la implicación del gobierno en las actividades poéticas, los poetas y los aficionados de la poesía se las arreglan a organizar festivales tales como: Festival de Poesía 3V, African Festival of Emerging Writers (FESTAE), entre otros. Aparte de los festivales, existen asociaciones poéticas tales como: ‘La ronde des poètes’, Asociación Poetas y Escritores de Camerún (APEC), ‘Entre deux vers, entre otras. Pero al lado de loa poesía escrita, se observa el slam que unos llaman poesía oral o hablada. Lo mejor está por llegar.

“En mi poesía hay siempre la expresión de la naturaleza, aunque se nota una metáfora abundante también”.

     —¿Qué puede contarnos sobre la cultura de su país?

     A la hora de hablar de la cultura, es menester subrayar que Camerún consta de más de 250 lenguas maternas lo que significa que cada lengua constituye una cultura, a pesar de unas similitudes que se observan entre unas y otras. Por tener tantas lenguas, a Camerún le valió el apodo de África en miniatura. Esa apelación no es fortuita. La otra razón es que más de diez lenguas habladas en Camerún se hablan también en otros países de África. La cultura se vive en Camerún cada día, en las ciudades como en los pueblos. Cada dos años, el ministerio de Artes y Cultura organiza el FENAC —Festival Nacional de Artes y Cultura de Camerún—, el cual reúne las cuatro áreas culturales del país. Tenemos también grandes festivales como el Nguon del pueblo Bamun, el Ngondo entre los Sawa, la Fiesta del gallo del pueblo Tupuri, el festival Nyang-nyang, entre oros. Existen también una multitud de la cultura tales como: Fiiaa, Cipca, Doual’art, Othni, etc.

     —¿Cómo llegó el idioma español a su vida?

     El español, el alamán, el chino, el árabe, el italiano son lenguas extranjeras en mi país. De modo que, un alumno, al ingresar en el tercer curso del bachillerato, tiene que elegir una de esas lenguas. En mi caso, tuve que elegir entre el alemán y el español. Elegí el español porque se parecía al francés. Pues, andando el tiempo, empecé a sentir un amor profundo por esa lengua, de tal manera que la tenía por una lengua de seducción, solía enviar unas dulces palabras a las chicas en clase… (Risa)… Por consiguiente, tras obtener el bachillerato, me matriculé en la Universidad de Yaundé 1 para los estudios ibéricos.