Un hombre Caribe, opción presidencial 2018-2022

Una pareja para creer que el cambio es posible. La líder arhuaca Ati Quigua Izquierdo como fórmula vicepresidencial de la aspiración a presidente de Carlos Eduardo Caicedo Omar.

   Es hombre Caribe.

   Por sus venas bulle sangre representativa del antiguo Magdalena Grande: su padre es guajiro, de Distracción, don Carlos Caicedo, y su madre es magdalenense, de Aracataca, doña Dora Omar.

   Allí, en la tierra del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, nació él también, hace 51 años. Y desde tal arraigo, como un auténtico Caribe, se proyecta hacia la presidencia de la República de Colombia.

   Se llama Carlos Eduardo y ha dicho que “es tiempo de hacer escuchar la voz del Caribe y de las regiones colombianas y de construir un nuevo país, más justo y equitativo”.

   Sobre tan loable propósito, este miércoles 21, en Bogotá, en compañía de su fórmula vicepresidencial, la líder arhuaca Ati Quigua Izquierdo, y ante la Registraduría Nacional del Estado Civil, protocolizará el registro del comité de ‘Fuerza ciudadana’, acto mediante el cual se da apertura oficial a la recolección, por todos los rincones de Colombia, de 4 millones de firmas que respalden esta aspiración presidencial.

   Quien como universitario fuese promotor del movimiento estudiantil por la Séptima Papeleta que impulsó la Asamblea Nacional Constituyente, a la cual fue candidato en 1990, tiene también el anhelo de lograr las firmas suficientes para precipitar una reforma sustancial a la Constitución del 91.

   Abogado de la Universidad Nacional y con magíster en la Universidad de Los Andes, esposo de Elisa Vallarroel, padre de tres hijos, amigo de sus amigos, exrector de la Universidad del Magdalena y exalcalde de Santa Marta, Caicedo Omar es reiterativo en su convicción de que sí es posible cambiar

a Colombia desde las regiones.

   Y es que en aplicación de cambios drásticos en la cosa pública en procura

Imagen promocional de la fórmula ‘hermanito menor-hermanita mayor’, que este miércoles en Bogotá se hará sentir al registrar el comité de Fuerza ciudadana para lanzase a la conquista del país desde la visión Caribe.

de la eficiencia y la excelencia, Caicedo Omar no es ningún neófito: ya lo hizo con la Universidad del Magdalena, a la cual dirigió entre 1996 y 2006, y también lo hizo con el distrito de Santa

Marta, del cual fue alcalde entre los años 2012 y 2015.

COMO RECTOR

   A Carlos Caicedo Omar se le atribuye el hecho de haber transformado la educación de la región Caribe desde su condición de rector de la Universidad del Magdalena.

   En cumplimiento de su cargo, logró poner la educación superior oficial a disposición de los jóvenes con menos recursos e implementar un sinnúmero de carreras profesionales tales como las ingenierías y medicina gracias a la reestructuración que le aplicó.

   Gracias al cambio de rumbo del primer centro de educación superior del Magdalena, recuperó su viabilidad financiera con el saneamiento de una deuda de alrededor de 26 mil millones de pesos e implementó un modelo estratégico de desarrollo basado en el empoderamiento de la cultura, la planeación estratégica y sectorial con la activa participación de estudiantes, docentes, funcionarios y miembros de la sociedad civil departamental.

   De tal forma, redujo gastos por más de 15.000 millones de pesos —deuda que se arrastraba, acumulada, de

   Aspira a la Presidencia de la República, con la certeza de que el apoyo de la ciudadanía puede hacerlo ganador en las elecciones del año 2018.
   Primero fue el Alma Máter, luego Santa Marta, hoy es el país. “Todos podemos cambiar a Colombia”, dice y añade: “Realizaremos una campaña que, desde esa primera instancia, le devuelva el poder nacional al pueblo colombiano, para construir un nuevo país más justo y equitativo”.

   Precisa que “acordada la paz, acordemos el futuro”, y agrega que durante su administración “logramos convertir a Santa Marta en una ciudad con más participación y crecimiento social para las familias”.

   Como ya está dicho, Carlos Eduardo Caicedo Omar, en compañía de su fórmula vicepresidencial Ati Quigua Izquierdo registra este miércoles el comité de Fuerza Ciudadana.

   Su alianza con la líder arhuaca Ati Quigua Izquierdo es considerada un hecho histórico en la política colombiana, pero también se yergue como una prueba fehaciente de la inclusión social que promueve, dentro de sus propuestas, el precandidato.

   Ati Quigua ha sido la primera mujer indígena que fungió como concejala en el país y su complemento a las aspiraciones de Caicedo Omar son sinónimo de  garantía de la pluralidad y la participación de la mujer en las altas decisiones del Estado.

   Quigua Izquierdo fue elegida cabildante de Bogotá durante los periodos comprendidos entre los años 2004 y 2011, lo cual la convirtió en la primera mujer indígena en ocupar la vicepresidencia del Concejo de la capital de Colombia.

   Tras el registro del comité Fuerza Ciudadana, Carlos Eduardo Caicedo Omar y su fórmula arhuaca seguirán tomándose las principales poblaciones del país para dar a conocer sus propuestas de cara a trasformar el Estado local, lo cual los expone como opción para que se den las mejores alternativas del cambio que muchos quieren en Colombia.

anteriores administraciones— y tal

reducción permitió en 2005 alcanzar un superávit superior a los 15.000 millones de pesos.

   En infraestructura, construcción del Campus Universitario y en dotación de recursos informáticos, bibliográficos, laboratorios y de bienestar, ejecutó una inversión de 45.000 millones de pesos y a lo largo de 10 años el presupuesto de gasto se acercó a los 250.000 millones de pesos.

COMO ALCALDE

   Todo el mundo en el Magdalena —aunque su nombre despierte odios y amores— reconoce su gestión como rector de la Universidad y se admite que tal reconocimiento fue ratificado por medio de los 75 mil que lo lo eligieron alcalde de Santa Marta.

   Como tal, su primer logro fue sacar a la ciudad de la Ley 550 (ley de quiebra) en la cual se mantenía desde el 2004.
   Recuperó el manejo de los recursos del recaudo tributario que la élite en Santa Marta había entregado de manera

ilegal a la concesión española R&T por periodo de 20 años.

   Liquidó 16 entidades más, que venían convertidas en lastre para la administración pública.
   Su modelo de gobierno le permitió ponerle fin al leonino contrato de arrendamiento de la empresa de acueducto y alcantarillado Metroagua, la cual operó en la ciudad por más de 25 años, prestando un pésimo servicio.
   “Cabe recordar que fueron dos años de lucha jurídica los que le permitieron a Caicedo Omar expulsar de la capital del Magdalena los tentáculos de la corrupción de esta multinacional de origen español”, dicen sus seguidores a pie juntillas.
   Como alcalde, recuperó y reestructuró el Mercado Público, un hecho que enmarcó un cambio social para todos los residentes de La perla de América.
   El aspirante a la presidencia de la República fue el gestor del Plan Santa Marta 500 y le dio apertura: estipula obras de reestructuración física para la ciudad y resalta el Sistema Estratégico de Transporte, lo cual comprende de manera simultánea la nueva flota de

Tanto en la carnicería como en el lobby, está el constituyente primario: el pueblo. A uno y al otro hay que llegar sin distingo de ninguna índole. Pobres y ricos, informales y oficinistas quieren un cambio para Colombia.

transporte y la recuperación y construcción de carreteras en el casco urbano y zona rural de la capital del Magdalena.
   Caicedo Omar sacó a Santa Marta del sitial que ocupaba entre las 50 ciudades más violentas del mundo y

obtuvo la tasa más baja de homicidios en los últimos 25 años, gracias a la creación de la Policía Metropolitana.

   Redujo la pobreza, la cuál de 40,20 % en el 2010 pasó al 33,8 %, en un periodo en el que la población se duplicó por efectos de las migraciones y desplazamientos derivados de la violencia.

   En educación invirtió recursos por más de 160 mil millones de pesos en infraestructura, equipos tecnológicos, capacitación de docentes, olimpiadas de estudiantes, renovación de metodologías, escuelas culturales, bilingüismo. 

   Postuló a la ciudad como sede de los Juegos Bolivarianos 2017 y este logro permitió que la capital del Magdalena recibiera recursos del orden nacional para la reestructuración d escenarios deportivos, los cuales estaban sumergidos en el abandono y la miseria.

   Caicedo Omar le ha dejado a Santa Marta más de 100 áreas deportivas equipadas y adecuadas a la altura de ciudades europeas.

En Aracataca, el terruño, también hay que buscar los votos. Las excelentes gestiones en Unimagdalena y la alcaldía de Santa Marta son cartas de presentación.