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CARGUE Y DESCARGUE EN SUS MUELLES

     Colombia, país marítimo, nación de cargue, descargue en sus muelles, almacenamiento, remolque, estiba y desestiba, manejo terrestre o porteo de carga, dragado. Muelles de la patria con repesaje de contenedores para llenado, registro de manifiestos de carga de importación y trasbordo.

     Muelles de Colombia con manejo de reserva para carga de exportación, registro del anuncio de arribo de naves al puerto, citas para el retiro de contenedores de importación del puerto. Servicios de cargue y descargue de buques portacontenedores, buques Ro-Ro (acrónimo del término inglés roll on-roll off, con el cual se denomina a todo tipo de buquebarco que transporta cargamento rodado, tanto automóviles como camiones), buques graneleros, buques especiales para cargas de

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proyectos y artefactos navales que se necesite; llenado simultáneo de camión a contenedor o viceversa.

MUELLE DE PUERTO COLOMBIA

     Con seguridad el lector se preguntará el porqué de estas anteriores menciones con temática de barcos, cargas y descargas de mercancías; pero todo tiene su explicación. Se trata de la historia de dos Muelles, de dos Colosos del Caribe:

El primer Muelle, que de Puerto Colombia fue, inaugurado un 15 de junio de 1893 “como obra espectacular ofrecida al comercio mundial”, tal como lo describe Alberto Abello Vives, economista, director del Observatorio del Caribe (2017). Este nuevo muelle en aquella Era reemplazó al construido rudimentariamente en madera.

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     Allí “sobre el nuevo muelle de Puerto Colombia, mientras sonaban las notas musicales del vals “Sobre las olas” y sin la presencia del presidente Rafael Núñez, se inauguró cerca de Barranquilla el muelle de Puerto Colombia. Se trató de una de las obras de infraestructura más importantes de la segunda mitad del siglo XIX, construida por el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros”.

     De tal manera, “la llave Barranquilla-Puerto Colombia se convirtió en la bisagra entre el río Magdalena y el mar Caribe. Es difícil imaginarse la expansión de las exportaciones cafeteras sin que se hubiera solucionado el asunto del embarque de la carga a los transoceánicos que arribaban a la costa colombiana”. (Abello, 2017).

     Hoy, a 126 años de su construcción “el Muelle de Puerto Colombia se encuentra partido en cinco tramos desde cuando se registró el primero de los derrumbes, en marzo de 2012. Sin embargo, pese a la tragedia anunciada, persiste la indecisión oficial sobre su recuperación o demolición definitiva. Del Muelle solo va quedando la historia

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que, poco a poco, se va hundiendo hasta el fondo del Mar Caribe. Por prevención, los accesos a la estructura se encuentran restringidos”. (ZonaCero). Fue un Coloso del Mar.

EL MUELLE CARIBE-web

     El segundo Muelle, inaugurado a través de la web un día como hoy, 9 de febrero de 2015, hace cuatro años en honor al Muelle de Puerto Colombia, al Día del Periodista colombiano, a las letras, a las noticias, a la información, obra espectacular ofrecida al lector barranquillero, al colombiano y desde su aldea caribeña al mundo. Este Muelle no lo inauguró el ingeniero Francisco Javier Cisneros llegado desde Cuba, sino un soledeño hijo también de Barranquilla y el Caribe, José Francisco Orellano Niebles —hijo de Francisco Javier—, dueño, eso sí, de cargue y descargue de su mercancía en contenedores de letras, ideas, tinta, crónicas, reseñas, conceptos, entrevistas y noticias de actualidad.

     Al intercalar en esta crónica el cargue, descargue, almacenamiento, remolque, estiba y desestiba de mercancía, la sorpresa es grande: salen a flote del Muelle para vaciar en páginas de periódico solo letras, conocimiento, nombres de escritores, poetas e historiadores que envían a El Muelle Caribe web de Colombia su especial repesaje de

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contenedores llenos de escritos para vaciarlos sobre el papel virtual de carga para importación y trasbordo, trabajo que hace un solo hombre despachador, una sola mente con su inteligencia y ética: la del periodista José Francisco Orellano Niebles, dueño de su tarjeta profesional No.2991, expedida el 3 de mayo de 1978 por el Ministerio de Educación Nacional.

     Han sido entonces, amigo lector, 45 años del periodista José Orellano Niebles forjando letras, tecleando sobre máquina manual Remington, Olivetti, Smith Corona, después, ya sobre las eléctricas IBM Brother,

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Olympia, y así, sobre teclas anteriores o actualizadas que iba borrando, rompiendo páginas, amalayándose del teclado cuando se le atrancaba o sus teclas que se pegaban una contra otra pero seguía escribiendo, así y todo sacándole a la fuerza las letras a cualquier desagradecido teclado o a otros fieles que lo acompañaron durante noches de desvelos cuando era periodista asalariado, durante noches buscando en viejos anaqueles de amarillentos archivos a los que acompañaban olor a humedad y uno que otro comején visitador, la información veraz y fidedigna. Pero después, al llegar la tecnología con el invento de la internet y la computadora, aprendió a eliminar, agregar, cortar y pegar, abriendo blog y páginas para investigar a la vez que aprendiendo cada vez más sobre ese nuevo sistema que se creía “duro para el campesino”.

     Hoy, en este sábado 9 de febrero de 2017, erguido, orgulloso, engreído, vanidoso, constante, terco, fiel, pero por encima de todo profesional y ético, se muestra su creación basada en experiencia hacia una labor que no hace engrosar los fondos bancarios personales, sino el amor hacia su fe en él mismo, su obstinación por no dejar que desaparezca lo que nutre al ser humano como alimento de mente y espíritu: la lectura grata y permanente, la que imprime en su periódico www.elmuellecaribe.co, hoy, después de cuatro años de creado, con anuncio de diseño novedoso, con sus ideas que por fortuna cedidas por Dios le ha hecho engrosar sus fondos, sí, pero los del deber cumplido. ¡Feliz Aniversario, Muelle Caribe!, ¡Felices tus letras, Muelle Caribe, para fortuna de nosotros los colombianos y los allende el mar. ¡Felicidades, coloso del Caribe!

     Pero junto con sus fieles lectores, solo otro ser puede darse el lujo de estar por encima de aquel Muelle marítimo y de este Muelle Caribe también, como orgullo que de los colombianos es: un diminuto ser animal de color amarillo, ese al que le dio forma musical y poética como composición salida de la creación de su cantautor, también soledeño Rafael Campo Miranda, transformándolo en aire o ritmo de merengue-fandango hasta llevarlo a ser joya musical, ese pájaro que seguirá volando airoso no solo “sobre el juncal florido del riachuelo”, sino por encima de un viejo muelle de su puerto “donde la besó con honda pasión, allí, en el triste atracadero de pasiones náufragas del mar…”.

Nury Ruiz Bárcenas

Escritora y periodista barranquillera

Orden José Consuegra Higgins

funescritoresdelmar@gmail.com

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