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El primer interrogante que se debe resolver para enfrentar la temporada electoral territorial del 2019 es sobre el sistema electoral que se empleará en los comicios de autoridades locales en octubre.

     Actualmente el Congreso de la República adelanta una dura discusión propuesta por el gobierno del presidente Iván Duque, que plantea que impere en Colombia sólo las listas

cerradas o sin voto preferente, acabando con el sistema mixto de listas cerradas o abiertas o con voto preferente.

     El primer round lo va ganando la continuidad del sistema mixto al término de la primera vuelta, pero se sabe que el Gobierno Nacional insistirá con las listas cerradas en la segunda, última y definitiva ronda que se realizará en la segunda parte de la actual legislatura entre marzo y junio de este año. Pero hay tendencia entre los jefes o barones políticos regionales para que no haya ningún cambio en las reglas de juego.

     A nuestra manera de ver no hay ninguna posibilidad de cambios en el sistema electoral, seguirá el mismo.

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     Otra expectativa que se cierne sobre las elecciones regionales y municipales será la incidencia o no que tengan sobre ellas las realidades políticas que arrojaron los resultados en las urnas de las elecciones nacionales para el Congreso y para la Presidencia del 2018, y el impacto que tendrá sobre el sufragante del Caribe colombiano el retorno al poder nacional del uribismo.

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     El manejo que el presidente Iván Duque le dio a sus proyectos tributarios e impositivos, que corrigieron el Legislativo, le deterioró su imagen regional, que podría incidir en la votación de los candidatos del Centro Democrático y de sus aliados a gobernaciones, alcaldías, para diputados, concejales y ediles.

     Por eso se estima que el Ejecutivo nacional tendrá que enfilar toda su batería en favor de la provincia colombiana con un audaz Plan Nacional de Desarrollo, que lleve equidad y consolide el posconflicto, que le permita al partido de gobierno salir airoso en las urnas, lo que aún no está seguro.

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El tema que está en boca de todo el mundillo político y de los analistas es que las alianzas para fortalecer candidaturas a gobernaciones y alcaldías prevalecerán por encima de los candidatos únicos de partido, por el hecho y prueba real del desgaste de las colectividades y a que ningún partido en solitario es capaz de ganar en los grandes departamentos y ciudades capitales del país.

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     Sobre el tema de las alianzas o fórmulas electorales para el caso de la costa atlántica colombiana, también reina enorme interés en torno a cuáles se irán conformando. Aun no se definen en ciudades como Barranquilla, Valledupar, Santa Marta, Cartagena las coaliciones, igual sucede con los departamentos costeños.

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Una quinta inquietud se relaciona con la suerte electoral del uribista Centro Democrático en la disputa por las gobernaciones y alcaldías capitales, cargos que hasta el momento le han sido esquivos al proyecto del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez.

     Hace cuatro años sus candidatos quedaron muy rezagados y en esta oportunidad lo está intentando nuevamente, pero esta vez con la diferencia que busca socios que le den una mano en las urnas para ganar, aunque también cabe la estrategia de sacrificar uno de los dos cargos.

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     Otra situación política que cada vez se concreta o se materializa aún más, es que los dos partidos legendarios, el Liberal y el Conservador, que fueron por muchos años animadores electorales de primer orden, no tendrían candidatos propios, lo mismo que dos de sus herederos, como son Cambio Radical y el Partido de la U.

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Ante la crisis de los candidatos de partidos, en la costa y en Colombia también podría seguir imperando la moda de los candidatos por firmas en representación de movimientos significativos de ciudadanos, como ya lo hicieron en ´principales capitales y gobernaciones costeñas.

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     Despegando 2019, y apenas reactivándose la campaña electoral, aún no se sabe cuáles partidos y candidatos se le medirán a las consultas populares, internas o interpartidistas para la toma de decisiones de los partidos, movimientos políticos y/o grupos significativos de ciudadanos que opten por este mecanismo, y que están previstas para el 26 de mayo, un mes antes del inicio de las inscripciones de candidatos.

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