Aquella tarde de sábado asistimos puntuales a nuestra cita en la terraza de la Heladería Americana, calle 72. Su esposa Duvis y asistente lo acompañó; así este trío inició la interesante conversación sobre temas de edición de libros, cultura, personas de la cultura y actividades culturales para, en definitiva, dedicarnos a conversar sobre la obra publicada por este roqueño alumno que fue del Instituto San José, hoy, en la plenitud de su profesión como Comunicador Social, Periodista y Especialista en Gerencia y Gestión en Comunicación Organizacional.

Por sus obras los conoceréis”, reza una reflexión bíblica. Igual a través de la lectura del libro titulado “Crónicas que reflejan el ser Caribe”, escrito por Wilber Fábregas Molina, conoceremos también sobre interesantes vidas de algunos hacedores del medio cultural como son: Adolfo Echeverría, ícono de la música caribeña; Dolcey Gutiérrez, “hijo del Carnaval de Barranquilla”; Nelson Pinedo, El currambero mayor; Chelo De Castro, símbolo inmortal del periodismo barranquillero; Esthercita Forero, algo más que ser la novia de Barranquilla; Nury Borrás, la cantante sentimental para siempre recordar; Efraín Mejía Donado, entre otros personajes de quienes investigó para concentrar en las letras de su libro esas vidas que fueron, son y serán baluarte para Barranquilla, la Costa y el Caribe completo.

     Traigo a colación aquí el artículo titulado “Ser Caribe” escrito por el periodista Álvaro González Uribe (2009), cuando expresa:

“En Colombia y el mundo se habla mucho de lo Caribe, de su identidad y de las características de la región y sus habitantes. Resolver la cuestión sobre la formación y composición del Gran Caribe es lo único que dará luces para entender su presente y así construir su futuro; un futuro en el cual el Caribe no navegue a la deriva en un mar de contradicciones, intereses encontrados propios y extraños, saqueos y apropiaciones lícitas e ilícitas”.

“Ser caribe es muy difícil. O mejor, llegar a ser Caribe, de verdad Caribe, es algo complejo y serio. En el caso colombiano es mucho más profundo que un “juepajé” o un “ayhombe”.

Dos personajes del libro: Adolfo Ernesto Echeverría Comas, cantautor, y Dolcey Gutiérrez, ¡Bueno, mi gente!

     De tal manera, en su libro Wilber Fábregas Molina brinda honor a ese significado de “ser Caribe” por lo que “sus figuras de personajes seleccionados hacen parte de la tradición y cultura que nos identifica a los caribeños”, así como lo anota en la introducción el autor.

     En su libro Crónicas que reflejan el ser Caribe, el escritor da prevalencia a una dama a la que solo se le puede enamorar con canciones, versos y poesía: a Barranquilla, palabra que al solo pronunciar su nombre hace sentir en la garganta un nudo pletórico de emoción, simplemente porque es un pedazo de nuestras vidas; esa Barranquilla, como lo anota Wilber Fábregas, “es ciudad galante, primorosa, de pícara sonrisa sabiéndose un encanto, plagada de gente noble, buena y alegre que la enriquece…”

     Y es que para ser caribeño primero debemos ser barranquilleros y después ir descubriendo la importancia del Caribe, de ese Gran Caribe que tanto queremos pero que se debe profundizar en su esencia para comprenderlo y apropiarnos de él.

     Adolfo Echeverría se contempla en las letras del mencionado libro, cantante quien con sus temas llenó las pistas más importantes de salones, casetas y bailes tradicionales cada fin de año y en fiestas del dios Momo, los Carnavales de Barranquilla. El autor de Crónicas que reflejan el ser Caribe, muestra a este sanroqueño, salesiano, autor de la melodía “Las cuatro fiestas” interpretada que fue siempre por la cantante Nury Borrás, tema musical que se convirtió en el ‘himno’ eterno de cada fin de año, no solo en el Caribe sino en Colombia y otros países.

     Otra de las figuras prominentes mencionadas que dan contenido al libro Crónicas que reflejan el ser Caribe, lo conforma parte de la vida del “hijo del Carnaval”, Dolcey Gutiérrez que le imprime a sus presentaciones la picardía y sabrosura por lo que ha sido tan solicitado por el público. ¡Bueno, mi gente! ha sido siempre el saludo que lo caracteriza a este acordeonero nacido en Nervití (Bolívar, 1941) dueño de la pegajosa composición “Parranda en tecnicolor”, también artífice del éxito “Ron pa’ todo el mundo”.

     Después, Wilber Fábregas hace un pequeño recorrido por el quehacer artístico de Nelson Pinedo, “El currambero mayor”, revolero de pura cepa, barrio al que nunca olvidó y seguirá siendo un ícono, baluarte de la música y la cultura y como tal lo cantaba: “Yo no soy de por aquí, yo soy muy barranquillero; nadie se meta conmigo, que yo con nadie me meto”. Su cuerpo falleció en Venezuela, pero su corazón se quedará por siempre en su ciudad natal, Barranquilla.

     Otro de los personajes que brotan tinta y letra en el libro “Crónicas que reflejan el ser Caribe” del periodista Wilber Fábregas Molina, es el personaje símbolo inmoral del periodismo deportivo barranquillero, Chelo De Castro, otro roqueño de nombre bautismal José Víctor De Castro Carroll, todavía con su lucidez envidiable presto para contar anécdotas del deporte nacional e internacional, dueño de la alegría de un buen barranquillero haciendo gala de su Desfile deportivo. Y así, miles de palabras podrían decirse de este personaje del cual se encuentran contenidas en el libro arriba mencionado.

Wilber Fábregas, su esposa Duvis y la escritora Nury Ruiz Bárcenas.

     De la “novia de Barranquilla”, Estercita Forero sería extenso escribir aquí cuando ya el autor de Crónicas que reflejan el ser Caribe lo ha hecho con lujo de detalles; solo pido a quienes leen esta crónica que lo degusten en su páginas 132 hasta la 150 donde saborearán apartes de la vida de esta “eterna novia de Barranquilla”, cuyo amor lo convirtió en música, folclor y carnaval por siempre.

     En la página 198 del texto de Wilber Fábregas Molina encontrarán los lectores historia de otra cantante barranquillera impregnada de delicadeza y finura en su físico, sin rostro de cantante sino de maestra de escuela hasta con su nombre apropiado como tal, el de Vicenta Borrás de Pájaro, pero quien llevaba en su interior ese romanticismo también propio del Caribe. Ella fue después reconocida con el nombre artístico de Nury Borrás, interprete del tema musical del compositor Adolfo Echeverría, “Las cuatro fiestas”, con la que se inmortalizó para todas las fiestas de Navidad el 7 de diciembre. Esta dama denominada Vicenta sí fue maestra de mecanografía y taquigrafía en varios centros técnicos de Barranquilla, pero en sus momentos de esparcimiento era cantante.

     Y con lujo de detalles, otro personaje que involucra en su libro el escritor Wilber Fábregas Molina es el nombre de Efraín Mejía Donado, figura insignia que fuera del Carnaval de Barranquilla, director de la agrupación folclórica La Cumbia Soledeña; amante que fuera del folclor caribeño, nacido en Soledad un 12 de mayo de 1934, cuyos 50 años de su vida dedicó al folclor en cuerpo y alma. También sobre este personaje, hay mucha tela por cortar en letras del libro que ustedes, amigos, tendrán en sus manos para el deleite de su lectura.

     También mucho más habría por escribir sobre este autor ganador del IV Premio Nacional de Periodismo Ernesto McCausland Sojo en abril de 2016 por su Mejor Crónica del Carnaval.

Nury Ruiz Bárcenas

Escritora y Periodista Cultural

Orden José Consuegra Higgins

funescritoresdelmar@gmail.com