Niños, jóvenes y adultos… Autores, historiadores, investigadores, antropólogos, activistas e intelectuales, entre otros…

     Se mueve la gente… Afloran las ganas de leer… Se buscan mil formas de expresar el amor por lo libros… Calles y carreras y transversales bogotanas han de conducir a Corferias… Cojámosle la caña a la ministra de Cultura y hagamos de Colombia ¡“un país de lectores”!

     Doce días de feria, doce días de FILBo, trigésima segunda edición… Y un propósito: darles protagonismo a las palabras de los pueblos.

     Conversatorios, talleres, charlas y lecturas alrededor de diversos ejes temáticos.

     Y entre tanto de lo que habrá para escoger, un tema interesantísimo, el derecho a tener derechos: los esfuerzos de las comunidades por construir la ciudadanía: ‘Mujeres que crean un mundo más justo’… ‘Colombia es negra’… ‘LGBT’ e ‘Indígenas’ y ‘Revoluciones artísticas’: Las heridas, las cicatrices y el perdón: conversaciones para hablar sobre las violencias vividas, las heridas que han causado en los colombianos y en el territorio. En el territorio colombiano.

     Y es que Colombia, sede natural de la Feria Internacional del Libro de Bogotá es, en esta ocasión, ‘el país invitado de honor’, privilegio para niños, jóvenes y adultos… para autores, historiadores, investigadores, antropólogos, activistas e intelectuales, privilegio de sentirse conscientemente ciudadano e interactuar en un escenario que ha de denominarse ‘Colombia, 200 años’: una mirada original, profunda y actual a la creación y consolidación de la República colombiana.

     Más de 1.700 eventos, entre el 25 de abril y el 6 de mayo próximos en Corferias, historia una vez más expuesta, en éxito ascendente, desde 1988, cuando la Cámara Colombiana del Libro y Corferias realizaron por vez primera la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

     “Una alianza exitosa que ha permitido posicionar este evento cultural, como uno de los más importantes en el mundo de habla hispana”, dice la página web de FILBo. “Un proyecto determinante en la designación de Bogotá como Capital Mundial del Libro en 2007, al tiempo que la FILBo era elegida por el Concejo de la ciudad como bien de interés cultural para el país”. Y lo es.

Enrique González Villa, presidente Cámara Colombiana del Libro.

     Posible, gracias al aporte de recursos públicos y privados. Por el gobierno nacional, los ministerios de Educación y de Cultura… Por la alcaldía de Bogotá las secretarías de Educación y de Cultura e Idartes. Y el patrocinio de Ecopetrol, Bancolombia y Cine Colombia —concretamente para el pabellón ‘Colombia, 200 años’–, entidades que, en alianza estratégica con la Cámara Colombiana del Libro y Corferias, han logrado materializar este proyecto que busca generar en los visitantes a la FILBo una experiencia particular: sentirse conscientemente ciudadano.

     El presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro Enrique González Villa dice que “el hecho de que Colombia sea el País invitado de Honor, es una oportunidad para que nos reencontremos como colombianos. Durante doce días los visitantes podrán transitar por esos hechos históricos que marcaron la ciudadanía y que permitieron dar forma a lo que hoy conocemos como República”.

Carmen Inés Vásquez, ministra de Cultura.

    Y precisa que “con el pabellón ‘Colombia, 200 años’, buscamos generar un espacio en el que le daremos protagonismo a las palabras de los pueblos, de aquellos hombres y mujeres que participaron en esa construcción y que le dieron vida a ese nuevo modelo, para que, a través de esas experiencias, los visitantes puedan plantear su rol frente a lo que está pendiente por hacer”, puntualizó.

     De acuerdo con la ministra de Cultura, Carmen Inés Vásquez, “Espacios como la Feria Internacional del Libro de Bogotá son estratégicos para nuestro objetivo de hacer de Colombia un país de lectores, pues no solo convoca  a escritores y emprendedores del sector editorial; sino que reúne a colombianos de todas las regiones y edades en torno a la lectura y, este año, con el pabellón del Bicentenario propicia, además, una reflexión amplia sobre nuestra cultura, esa esencia que trasciende en el tiempo, conecta territorios y con la que asumimos la construcción de un país con equidad, legalidad y emprendimiento”.

La programación del pabellón

     Son 3 mil metros cuadrados para que los visitantes al pabellón encuentren:

     —Espacio expositivo, en torno a conceptos como soberanía, igualdad, ciudadanía, independencia e igualdad. Cada concepto se desarrolla a través de casos y voces de los colombianos y colombianas de hace 200 años.

     —Espacio de participación: una imprenta de tipos móviles y en la cual la gente podrá rediseñar y proponer sus propias ideas utópicas sobre la construcción de la nacionalidad.
     —Un foro que tendrá programación constante de talleres y conversatorios.
     —Espacios de ocio: dentro de la chichería se podrá hablar de ideas políticas, siempre con miras al diálogo constructivo.
     —Una librería de 350 metros cuadrados, coordinada por la Asociación Colombiana de Libreros Independientes, ACLI. Presentará una selección bibliográfica de autores y editoriales colombianas y libros de autores extranjeros que tengan como tema Colombia, el proceso de independencia o de otros países que hicieron parte de la Gran Colombia, así como demás autores extranjeros invitados a FILBo 2019 y novedades proyectadas para la Feria del Libro que cumplan con algunas de las anteriores características.
     —Una muestra gastronómica llamada Mestizaje: los sabores de Colombia expuestos durante los 12 días de feria para que los visitantes degusten los sabores más representativos de cada una de las regiones del país.

     Doce días de variada programación para todos los públicos. Y autores, historiadores, investigadores, antropólogos, activistas e intelectuales entre otros, participantes en los distintos conversatorios, talleres, charlas y lecturas alrededor de ejes temáticos como…

     *Visiones de la libertad: Un recorrido por diferentes hitos históricos que fueron fundamentales en el proceso de consolidación de la República de Colombia.

     *La nación imaginada: Este eje es una muestra de la literatura nacional y se encuentra dividida en tres partes: 1. Narrativas fundacionales (un ejercicio de revisión de esos primeros textos literarios en los que las ideas de la nación libre comenzaron a ser plasmadas). 2. La historia como ficción (varias charlas sobre novelas que reconstruyen personajes e hitos históricos de la independencia y la construcción de la idea de República). 3. Los libros que nos representan: un recorrido por las obras que son representativas de nuestra identidad (van desde La María, La Vorágine, hasta obras mucho más contemporáneas que son representativas de nuestra identidad y diversidad, por ejemplo, Cien años de soledad y Un beso de Dick, etc.

     *El derecho a tener derechos.

     Y en el marco de FILBo, del 2 al 5 de mayo, el FIG 09 Congreso Internacional de Ilustración, con Claudia Rueda y Samuel Castaño como cuota colombiana en el certamen.

     Lo organiza Casa Tinta, con el apoyo de la Cámara Colombiana del Libro y la FILBo, y el director general de la firma organizadora José Rosero sostiene que, en los últimos 10 años, la ilustración ha tomado un gran auge y apogeo por parte de la juventud, “lo cual impulsa de manera permanente el crecimiento de estos tipos de escenarios”.

     Serán tres días de conferencias, talleres, exposiciones y otras actividades dedicadas a la industria. Tendrá a reconocidos ilustradores de distintos lugares del mundo, entre quienes destaca Manuel Marsol, de España, y Lucía Ferrer Zamudio, de México, llamada Kikyz1313.

     Por Ecuador participa Roger Ycaza y por Chile, Sol Undurraga. De Estados Unidos, Armando Veve y por Alemania lo hará Brend Tassel.

     Una de las representaciones colombiana, Samuel Castaño, ha participado como ilustrador en proyectos de literatura infantil y libro álbum con distintas editoriales, además de desarrollar proyectos personales. En el 2015 fue ganador de una mención de honor en Bologna Ragazzi Award, en la Feria del Libro Infantil de Bolonia por el libro Mil Orejas… La otra es la aclamada Claudia Rueda, autora e ilustradora de más de 30 libros para niños que han sido publicados en México, Colombia, España y los Estados Unidos, y traducidos a 13 idiomas en Asia y Europa. Su trabajo ha recibido varios galardones entre los que se destacan el premio italiano Nacidos para Leer, el XIX Premio internacional del libro ilustrado de México y la nominación para los premios Hans Christian Andersen y el Astrid Lindgren Memorial. Su obra ha sido incluida en la lista de los más vendidos del New York Times y en el Original Art Show de la Sociedad de ilustradores de Nueva York.

     El director de Casa Tinta Rosero sostiene que “todos estos procesos, exponentes y desarrollos de ilustración tienen un gran objetivo, y es el de permitir un interesante punto encuentro de interacción con la literatura, publicidad, artes visuales e industria editorial. Sin duda, un instrumento de expresión visual permanente”.

Come moscas cuando tiene hambre La Bandera de Chile
en boca cerrada no entran balas
se calla
allá arriba en su mástil.

Elvira Hernández, poeta chilena

     Y, como es de suponer —obvio—, la poesía… Allí, por intermedio de una selección de invitados de distintas generaciones que, desde sus versos, exploran diferentes temáticas y proponen nuevos acercamientos estéticos al ejercicio poético en el espacio denominado ‘La poesía es la voz de todos’.

     Protagonista de FILBo-edición 32, con la poeta argentina Diana Bellessi, ganadora en 2011 del Premio Nacional de Poesía de su país, y quien cimentó su carrera después de los aciagos tiempos dictatoriales de su patria. No solo participará en la conversación ‘Imágenes del mundo flotante’ —una reflexión sobre la escritura que transita por la luz y la sombra y busca desentrañar, a través del contacto con la realidad, el sentido de la existencia—, sino que leerá algunos poemas de su último libro, Fuerte como la muerte es el amor, en el que se pueden leer versos como estos: “¿Cuándo te vas? preguntan todos en Zavalla/ y yo, no sé qué decirles cuándo me iré/ y aunque lo sé me miento a mí misma, me digo/ no te irás”.

     Otra invitada es la chilena Elvira Hernández, un símbolo para todos aquellos que desde la cultura buscan alzar su voz contra la represión. Su poema ‘La bandera de Chile’ —escrito después de su encarcelamiento durante la dictadura de Pinochet—, es un estandarte que fue pasando de mano en mano durante aquellos años. En FILBo, ella en la mesa ‘La poesía como aguijón de su época’: una mirada de cómo lo poético es un instrumento para crear otras formas de resistencia. Leerá algunos de sus poemas en la mesa ‘Los trabajos y los días’.

     Desde Portugal, Rosa María Martelo y Filipa Leal con toda la sensibilidad y la delicadeza de sus obras poéticas. Rosa María charlará sobre la poesía que se escribe en su lengua materna. Y Filipa estará en el conversatorio ‘La iluminación está a la vuelta de la esquina’, una disertación sobre la idea de iluminación y la manera en que la cotidianidad entrega preguntas y respuestas a quien sabe observar.

     En esta charla participará el madrileño Abraham Gragera, premiado por el gremio de Libreros de Madrid por su poemario O futuro, que explora la idea de iluminación, del cómo la cotidianidad enriquece la experiencia humana. “La imagen poética está siempre disponible para quien tiene los ojos abiertos”, dice reivindicando la observación como forma de aprendizaje.

     Desde Italia viene Ángelo Néstore, una de las voces más potentes de la poesía de su país. En 2017, con 31 años, Néstore recibió el Premio Hiperión de Poesía —uno de los más importantes en este género literario— por su libroActos impuros. Estos son algunos de sus versos premiados: “Por la mañana abandono mi sexo./ Al atardecer vuelvo/ cuando me desnudo para entrar en la ducha”.

     Otro de los poetas invitados es el mexicano Luis Felipe Fabre, quien participará en la mesa ‘Celebración del deseo’, el sexo como acto poético, que abordará las ideas del deseo, el placer y la sexualidad desde la poesía. Fabre es además un lector y estudioso de la obra del poeta vanguardista Salvador Novo, de quien el Nobel de literatura Octavio Paz dijo alguna vez que no “escribía con sangre, sino con caca” por la escatología e irreverencia de sus composiciones. Justamente sobre esa poesía nacida de las excrecencias y desechos corporales es que conversará Fabre en los eventos Volver a leer a Salvador Novo y Escribir con caca, un repaso por la vida, poemas y posturas sociopolíticas del poeta de vanguardia. 

Juan Manuel Roca, de la ‘Colombia, 200 años’, en FILBo/2019.

Los versos colombianos

     Del país en honores, decenas de poetas con sus versos y sus composiciones que exploran temáticas tan diversas como la feminidad, los sueños, la desesperanza, la tierra y la pertenencia a esta, entre otras.

     Colombia con Juan Manuel Roca, Esteban Charpentier y María Tabares en la conversación ‘Arbolarium’, un homenaje a la resistencia, la armonía y la nobleza de los árboles del mundo.

     Catalina González, junto con Mery Yolanda Sánchez y Yenny León, explorarán la forma en que las mujeres contribuyen a construir un mundo más justo desde sus fuerzas creadoras y poéticas. Esta es una serie de tres charlas en las que también participarán las poetas Renata Durán, Alejandra Lerma, Amparo Osorio, Orietta Lozano y Margarita Losada.

     Los sueños y la desesperanza han de ser otra reflexión desde la poesía: ¿De qué manera los poetas han cantado el mundo, al mismo tiempo luminoso y oscuro, en el que les tocó habitar? En esta serie de tres charlas estarán los poetas Juan Felipe Robledo, Lucia Estrada, Henry Alexander Gómez, Luis Fernando Afanador, Andrea Cote, Wilson Pérez, Ramón Cote, Luis Arturo Restrepo y Tania Ganitsky.

     El contacto que establecemos con la Tierra y todas las criaturas que en ella habitan es al mismo tiempo ético, económico, científico, político y estético, y es tocado por todas las ciencias y las artes. La poesía colombiana no es ajena a esta exploración de nuestra pertenencia en un territorio y la relación que tejemos con este. Los poetas que hablarán sobre esta temática son Rómulo Bustos, Santiago Espinosa, Bibiana Bernal, Felipe García Quintero, John Galán Casanova, Gloria Susana Esquivel, Hugo Jamioy y John Fitzgerald Torres.

     La identidad es un tema tan complejo y rico posibilidades estéticas, que no le es indiferente al arte. En dos charlas, los poetas Horacio Benavides, Laura Castillo, Hellman Pardo, William Ospina, Federico Díaz- Granados y María Paz Guerrero hablarán sobre como sus versos buscan desentrañar el misterio de la identidad y qué significa ser colombiano desde el ejercicio poético.

     Literatura-gastronomía, estrecha relación. Más allá de lo que se cree. Los expertos preguntan:

     ¿Podría imaginarse la monumental En busca del tiempo perdido de Marcel Proust sin la magdalena que desencadena todos sus recuerdos?

     —¿La historia de Alicia en el país de las maravillas sin su deliciosa hora del té?

     Y viene la respuesta: Los libros son, entre otras cosas, recetas de pensamientos que se cocinan entre páginas. Y como toda receta, los ingredientes son fundamentales para que el sabor sea el correcto.

     Por eso bien vale decir —parafraseando aquella anacrónica sentencia en torno al apredizaje— que ‘La letra, con sabor entra’.

     Y en FILBo/2019, la gastronomía tiene un espacio especial gracias a franja ‘Libros para comer’, una serie de actos en los se hablará de obras en las que el placer de comer y el sabor de las preparaciones tienen un lugar importante.

     Así, a los ya mencionadas En busca del tiempo perdido y Alicia en el país de las maravillas, se les suman otros libros como Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi, con sus omelettes y limonadas; las historias de Rafael Pombo, con la francachela y comilona en casa de Doña RatonaLa conjura de los necios, de John Kennedy Toole, y sus perros calientes; Bartleby, el escribiente de Herman Melville, tan llena de galletas de jengibre como de anarquía; las dulces, muy dulces historias de Roald Dahl, autor de la icónica  Charlie y la fábrica de chocolates; y un menú de muchas más novelas, cuentos e historias cuyo disfrute no constituye un pecado de gula.

     Pero la cocina no solo es un placer: la culinaria también es una forma de crear identidad. Es así como algunas charlas ahondarán en esos espacios biográficos y personales que se crean con los alimentos que consumimos. Y mesas a explorar han de degustarse con ‘La cocina que suena, vibra y palpita’, en la que la autora Amalia Lú hablará sobres sus cuentos que cobran vida al ritmo de tambores y chirimías del Chocó que acompañan la hora de comer; ‘La vanidad más allá de la banalidad’, un espacio en el que Juliana Muñoz Toro charlará sobre su novela Los últimos días del hambre, en la cual la protagonista mide su lugar en el mundo por los cánones de belleza que se imponen y por la manera en la que se relaciona con la comida; ‘Comer con sentidos’, una invitación a explorar la comida desde todos los sentidos, más allá del de la vista; este evento cuenta, además, con intérprete de lenguaje de señas para quienes lo necesiten.

     El español Ignacio Peyró, autor del libro Comimos y bebimos, hablará con el chef Leandro Carvajal en un encuentro titulado ‘La mesa y la barra, los lugares del flaneur moderno’.

     Los periodistas Julio Villanueva Chang y Alberto Salcedo Ramos discutirán sobre la analogía leer es comer y escribir es cocinar. En esta charla, llamada ‘La cocina de la memoria’, los autores compartirán lo que significan para ellos el hogar, el amor, el deseo y la familia desde la cocina.

     —¿Qué relación podría haber entre culinaria y conflicto armado?

     Pues de eso justamente hablará el chef colombiano Alejandro Cuéllar, quien lideró el proyecto ‘Cocina y paz’: una apuesta en la que doce cocineros distintos crearon nuevas recetas, como una forma de aportarle al desarrollo de aquellas comunidades que deciden dejar la coca y cultivar nuevos productos. Esta mesa recibe el nombre de ‘Cocina y paz’.

Con información y fotos de: prensainternacional@corferias.com