Como habremos de recordalo, la semana pasada tocamos la Cobertura Sanitaria Universal, CSU, propuesta por la OMS como el tema del 7 de abril, Día Mundial de la Salud, para desarrollar durante todo este año y hasta 2030.

     Hoy, sobre este tema, tenemos que señalar que Colombia es un país que ha sobresalido en Latinoamérica por el porcentaje de cobertura de afiliación al sistema de salud de su gente. Tiene un 96% de la población afiliada al Sistema General de Seguridad Social y Salud (SGSSS).

     En estos 26 años de Ley 100, la cobertura del sistema para los colombianos, en el papel, ha aumentado y eso no está mal. Lo malo es cuando ese indicador no es directamente proporcional con el acceso y tampoco con la calidad en los servicios. Eso es lo que se llama inequidad en salud.

     Esta no es una discusión reciente, tampoco es un reto exclusivo de Colombia. La Organización Mundial de la Salud (OMS), junto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Grupo Banco Mundial han puesto el tema sobre la mesa en países de todos los niveles de ingreso con el informe Delivering Quality Health Services – a Global Imperative for Universal Health Coverage publicado en julio pasado, una de cuyas conclusiones fue que los servicios de salud de baja calidad están frenando el avance de las mejoras en el ámbito de la salud de la población mundial.

     Ha puntualizado ese informe que todavía persisten *los diagnósticos imprecisos, *los errores de medicación, *los tratamientos inapropiados o innecesarios, *las instalaciones o prácticas médicas inadecuadas o inseguras, o *los prestadores que carecen de suficiente capacitación y experiencia y *las tardanzas en las citas.

     The Lancet, la famosa revista médica británica, también se refirió a este tema en un editorial de septiembre pasado, en el cual señaló que las personas se han vuelto invisibles en las mediciones de calidad en los sistemas de salud de todo el mundo. La atención se ha centrado en los ‘insumos’. Frente a la expansión de la cobertura universal de salud el documento es enfático en decir que será ineficaz a menos que se aborde el tema del acceso real y de la calidad.

     La calidad en salud es un tema del que todos hablan, del que muchos opinan e inclusive es un discurso que vende. ¿Quién no quisiera ser atendido con calidad? La OMS define la calidad como: “Asegurar que cada paciente reciba el conjunto de servicios diagnósticos y terapéuticos más adecuado para conseguir una atención sanitaria óptima, teniendo en cuenta todos los factores y los conocimientos del paciente y del servicio médico, y lograr el mejor resultado con el mínimo de riegos y la máxima satisfacción del paciente con el proceso”.

     En Colombia, el concepto basado en el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad de la Atención de Salud es similar al de la OMS, “se trata de la provisión de servicios de salud a los usuarios individuales y colectivos de manera accesible y equitativa, a través de un nivel profesional óptimo, teniendo en cuenta el balance entre beneficios, riesgos y costos, con el propósito de lograr la adhesión y satisfacción de dichos usuarios”.

     La conclusión de estas definiciones, es una sola. La calidad en salud debe ser un hábito no solo promovido por profesionales de la salud, sino también por las instituciones prestadoras de servicios de salud a través del mejoramiento continuo del Sistema Único de Acreditación (SUA) con sus líneas de enfoque de riesgo, seguridad del paciente y la humanización de los servicios de salud.

     El gobierno también interviene. Muchas gracias por la cobertura, pero no basta con solo tener un carné de afiliación. La calidad en salud también abarca una atención médica oportuna e ininterrumpida en cualquier diagnóstico, disponibilidad y acceso de medicamentos, atención sin trámites burocráticos, entre tantas cosas más que se les ha confiado a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y en donde no basta solo los dientes afilados de la Superintendencia de Salud o el discurso de la cartera de salud. Lo cierto es que la garantía de calidad en salud debería impregnar todas las infraestructuras nacionales y es una pauta que debe marcar el jefe de Estado. Pero eso se da en Europa, ¡aquí no!

     Tanto salud, como calidad, por separado, son conceptos muy amplios y mucho más cuando las dos palabras se unen y se enfoca en las personas. La calidad en salud es prevención, bienestar, sostenibilidad financiera en el sector, prestación de servicios, salud pública, fortalecimiento del talento humano, es equidad, equilibrio e inclusive ética, porque sin ella como columna vertebral del sistema de salud, no hay calidad. El único criterio válido de todo sistema de salud debería ser la prevención y la calidad en la atención. Porque con ellas se podría cumplir el tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) para el año 2030: garantizar vidas saludables y promover el bienestar para todos, en todas las edades.

     Aquí en Colombia nos falta mucho, empezando porque privilegiamos la atención de las enfermedades en vez de la prevención, y la calidad en la prestación de los servicios todavía es muy mala…¿Si o no? Escucho tu opinión.