La Navidad no es solo un día, el 25 de diciembre, es un estado de ánimo. Y nadie nos ayuda más a capturar ese estado de ánimo, que el hombre mismo que la identifica. Mucho más que un donante de regalos, para mí y millones de en el mundo, es un símbolo de esperanza y felicidad, de generosidad y benevolencia.

     Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás, nombres con los cuales se conoce

universalmente al personaje que, según la cultura occidental, trae regalos a los niños, simplemente es una de las leyendas más queridas que nuestro país, los Estados Unidos de América, donde resido como su ciudadano, ha abrazado. Claro, lo aprecio, pero les confieso que, hasta antes de investigar para escribir esta crónica, realmente sabía muy poco sobre este viejo y alegre ícono de la Navidad. Gracias a Martín, mi nieto-niño que no ‘traga entero’ ─y quien me acosó con sus inocentes, pero inteligentes preguntas sobre el tema─, se motivó de fiesta y de celebración mi mente y corazón para explorar en Wikipedia, Google, libros, revistas, en la librería Barnes and Nobles y biblioteca de mi barrio, y YouTube, la fascinante historia de Papá Noel. Tú sabes, para contestarle a Martín siempre hay que estar ¡bien preparado! Y gracias a todo ello, sorprendido, conocí quién es Santa de verdad y en qué lugar se enamoró de su mujer, la Sra. Claus ─tú también sabes que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, y si te quita el frío mucho mejor, y éste man, si tiene corazón y no es la excepción─ y de dónde vino. Igualmente, por qué cumple los deseos de niños y niñas agradables. Y qué podemos aprender de él. Conocí, igualmente, que no actúa solo y que cuenta con toda una organización, un numeroso

equipo de ayudantes, los gnomos y sus renos que hacen parte de la leyenda. Y encontré, ¡aleluya!, las repuestas de Santa Claus para las preguntas de Martín como, por ejemplo, ¿por qué esquiva la puerta de entrada a favor de una chimenea y qué pasa con los que no tienen chimenea? ¿Por qué llena nuestras medias con regalos, cuando ya se va, luego de entrar a nuestra casa y se ha comido una galleta de chocolate con un vaso de leche? Y la repuesta del millón: ¿cómo diablos llega a todos los millones de niños del mundo en la noche entre el 24 y 25 de diciembre?

     Y ahora, vamos a lo que venimos. ¿Listos? 

     Santa Claus puede parecer una figura sin tiempo, pero su leyenda ha evolucionado en el tiempo desde un amado San Nicolás. Hasta aquí, ni el deslumbrante Santa Claus de los grandes almacenes, parques y películas de Disney que amamos hoy.

     En el siglo IV, años 300s, había y vivió un buen tipo llamado Nicolás, Nico para los amigos, en lo que hoy forma parte de Turquía, nanay en el Polo Norte, por lo que no tenía renos, trineos ni trajes con piel. Sus padres eran muy ricos. Su papá no quería saber nada de curas católicos, su madre sí. Al morir sus padres, heredó su fortuna y la repartió entre los pobres. Se ordenó sacerdote católico y llegó a ser un arzobispo. Usó túnicas rojas y tenía una larga barba blanca. Y compartió otro rasgo importante de Santa: su generosidad era legendaria. Se hizo más famoso, cuando se enteró de que un viudo pobre no podía pagar las dotes de sus tres hijas para lograr que se casaran. San 

Nicolás, que no gustaba de ver solteronas vistiendo santos, lanzó a escondidas tres bolsas de oro a través de la ventana de la casa de las jovencitas en medio de la noche. Estas cayeron dentro de las medias colgadas por ellas para secarlas en la pared. Fue tanta su fama, generosidad y bondad, que llegó a ser el santo patrono de Europa, Grecia y Rusia. Es aún uno de los santos más populares, su fiesta, el 6 de diciembre, se celebró en todo el mundo cristiano. Especialmente en los Países Bajos, Holanda. Allí se le agregó a su leyenda tradiciones paganas del invierno, dioses nórdicos y alemanes. Allí comenzó la transición de su nombre de San Nicolás a Papá Noel (Papá Navidad). Ya en ese entonces a los niños por portarse bien durante el año, se les 

recompensaba con juguetes,  galletas y dulces. Para los adultos, las festividades de Santa Claus eran unas rumbas bien bacanas y ruidosas, fiestas callejeras marcadas por embriaguez y libertinaje. Fue entonces cuando el reformador protestante contra la iglesia católica, Martin Lutero, cambió el enfoque del Día de San Nicolás el 6 de diciembre a la Navidad: 25 de diciembre. Quiso así ponerle fin a la veneración del catolicismo a los santos, y decidió hacer y celebrar la Navidad, que se centró en Jesús, la principal festividad de regalos.

     Posteriormente cuando los holandeses emigraron al Nuevo Mundo, USA, particularmente a Nueva York y a partir del siglo XVI, años 1500’s, trajeron entre sus costumbres la celebración de las festividades de San Nicolás. A principios de la década de 1800, el icono de Santa ya era más popular, bonachón, vestido de rojo como holandés de aspecto alegre, barriga cervecera y todo un bacán. Las festividades navideñas eran joviales con influencias inglesas de la tradición navideña, con grandes asados, villancicos, decoraciones y un fuego ardiente en la chimenea. Todo en concordancia con un invierno en Nueva York. ¡Lástima no existía El Gran Combo!

     Pero lo más importante que le sucedió a la leyenda de Santa Claus desde que San Nicolás arrojó bolsas llenas de 

oro a la casa de un viudo y sus tres hijas, fue en 1823. En ese bendito año, para mi gusto, porque se unió San Nicolás ¡con la Navidad!, se publicó el libro ‘Una Visita de San Nicolás’, conocido en inglés con el título ‘A visit  from Saint Nicholas’, y también con el del primer verso The night before Christmas (La Noche  antes de Navidad). Cuenta la llegada de Santa Claus a una casa en la que todos ─o casi─ duermen esperando sus regalos, porque al día siguiente es Navidad. Lo curioso es que es la primera vez que se describe la iconografía de Papá Noel tal y como lo conocemos hoy: su llegada en trineo volador, con sus renos (aparecen todos sus nombres), su entrada por la chimenea, cómo deja los regalos en los calcetines colgados en la chimenea. Es un libro muy especial, porque en él está el origen de uno de los personajes más navideños que existen: Papá Noel, o Santa Claus, o San Nicolás. Lo escribió el norteamericano Clement C. Moore en el siglo XIX (en 1823) para sus propios hijos.

     Sin embargo, el Papá Noel tal y como todos lo conocemos en la actualidad nació en 1931, por encargo de la agencia de publicidad de Coca-Cola al dibujante Haddon Sundblom. El objetivo era crear un personaje a medio camino entre lo simbólico y lo real, la personificación del espíritu navideño y la felicidad de Coca-Cola.

     Santa obtiene un cambio de imagen. Mientras Moore, en su libro, cimentaba los detalles de la historia de Santa, el artista Thomas Nast Better creó la imagen definitiva del moderno Papá Noel: la cara sonriente, las mejillas color rojo manzana, la barba blanca. Elaboró ​​detalles de la historia de Santa: estableciendo el Polo Norte como el hogar de Santa, lo representa como un fabricante de juguetes, que escucha la lista de deseos de un niño, que se agacha para abrazar la cara de un infante a pesar del pesado saco llenos de juguetes que tiene en la espalda y que planea su ruta de Navidad en un globo. Lo demás sobre lo 

histórico de Santa lo vivimos hoy  en el día a día desde el inicio del otoño de cada año, cuando los líderes cívicos, artistas y ejecutivos de publicidad estadounidenses continúan convirtiéndolo en el fenómeno mundial que es hoy.

     Por otra parte, continuando mi exploración sobre Santa, me topé, sorprendido, con sus mejores películas de todos los tiempos. Recordé los especiales de televisión que han dejado una huella indeleble en la cultura de la Navidad. Examiné los jingles, videos, canciones pegajosas que innegablemente elevan el espíritu de las fiestas, año tras año; y me maravillé sobre el lugar de San Nicolás en la literatura, el arte y la publicidad. Incluso visité el museo Coca Cola en Downtown Spring Disney, Orlando, Florida y lo saludé. A través de la lectura y posdata de este escrito te comparto collages fotográficos, vídeos que elaboré y música que seleccioné a mi gusto. Una imagen y vídeo valen más que mil palabras. 

     Finalmente, y Antes de que se me olvide, recuerdo cuando yo era niño en los años 50’s del pasado siglo, ¡ajúú!, que mi santa madre me llevaba, en Barranquilla, mi ciudad de nacimiento, a ver la llegada de Papá Noel trayendo regalos a los pequeños: balones y bolas plásticas para niños y muñecas para las niñas. Santa llegaba en helicóptero al parqueadero del almacén Sears. Escucho los villancicos de los parlantes de los monaguillos y ángeles colgados de las paredes hacia la calle 53 y la carrera 46. Nada de fotos y vídeos. Ni soñar en celulares. Y menos que, 60 años después, yo me disfrazaría a cientos de kilómetros de distancia, aquí en Miami, USA, de Papá Noel, para entregarle regalos en mi casa a mis nietecitos Martín e Ivanna y a sus  amiguitos en la Navidad, y conocer así el rostro de la 

felicidad más bella y pura.

     También recuerdo los pesebres de mi casa paterna ─algunos los llaman Nacimiento─. Y también el que tenemos hoy en casa y que también conocen mis nietos. Pero cuando me preguntan si Papá Noel existe les contesto: “Sí, Martín e Ivanna, hay un Papá Noel. Existe, tan ciertamente, como el amor, la generosidad y la devoción. Existe y sé que abundan y le dan a nuestras vidas, su mayor belleza y alegría”.

     Esperando, amable lector, que esta entretenida mirada al hombre, al mito, a la leyenda de Papá Noel 

transmita un ápice de la magia de la Navidad directamente a tu corazón, te deseo una ¡feliz Navidad! Jo, jo, jo!

Posdata uno:

     Detalles varios encontrados:

     *Santa Claus entra por la chimenea porque la entrada de las casas y de la chimenea era la misma. En las casas que no tienen chimenea entra por las rendijas.

     *Los renos son 9: 4 hembras y 4 machos y Rudolf al frente.

     *Son renos y no caballos, ni mulas, ni perros, porque los renos únicamente detectan los rayos ultravioletas de los cables de la

energía y evitan estrellarse y electrocutarse con ellos y los postes. 

     *En un principio, Santa escribía carta a los niños aconsejándole portarse bien. Pero la cosa se volteó y los niños se sindicalizaron y pidieron contraprestación en especie, mediante las cartas. Gracias a ellas las oficinas de correo en USA no cierran a pesar de los emails.

     *Santa está al mismo tiempo clonado en todas las casas del mundo y a la misma hora. Si quieres conocer que es posible, de acuerdo con la Física Cuántica, lee más adelante.

     Canciones de Navidad bailada por Papá Noel

https://youtu.be/9T2QxxpFHos

     La canción de Santa Claus

https://youtu.be/zbatKmxbhtA

     We wish you a merry Christmas 

https://youtu.be/BvcmOSEQ7X8

     La mejor música de Navidad

https://youtu.be/ExobXM64X9w

     ¿Cómo podría Santa Claus entregar todos los regalos de Navidad?

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2010/12/101213_ciencia_santa_claus_regalos_mr