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     Este lunes, 17 de diciembre de 2018, se cumplen 188 años de la desaparición física del Padre de la Patria, don Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacio, Ponte y Blanco, más conocido como Simón Bolívar, epónima figura de nuestra historia.

     En esta fecha, como todos los años, la Sociedad Bolivariana del Magdalena invita a todas las autoridades y a la sociedad samaria en general, a rendirle honores en una misa especial en la Catedral Basílica de Santa Marta ─a las 12:00 meridiano─, por haber alcanzado, con su espada y su ejército, la independencia definitiva de Colombia ante el oprobioso dominio del Imperio español, el 7 de agosto de 1819, lo cual lo convirtió, para nosotros, en el segundo hombre más importante que haya pisado la tierra, después de Jesucristo.

     Para algunos, este honroso título podrá ser una hipérbole, pero la verdad es que la

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hazaña lograda por Simón Bolívar fue el argumento con que la BBC de Londres eligió al Libertador como El americano más prominente del siglo IXX’, al sintetizar su obra diciendo quecon solo 47 años de edad peleó 472 batallas, siendo derrotado solo 6 veces, participó en 79 grandes batallas, con el gran riesgo de morir en 25 de ellas, liberó 6 naciones, cabalgó 123 mil kilómetros, más de lo navegado por Colón y Vasco de Gama juntos, fue Jefe de Estado de 5 naciones, cabalgó con la antorcha de la libertad la distancia lineal de 6500 kilómetros, esa distancia es aproximadamente media vuelta a la tierra, recorrió 10 veces más que Aníbal, 3 veces más que Napoleón y el doble de Alejandro Magno, sus ideas de libertad fueron escritas en 92 proclamas y 2632 cartas, lo más increíble es que muchas de ellas fueron dictadas de forma simultánea y en diferentes idiomas a distintos secretarios, lo más importante es que el ejército que comando nunca conquistó… Solo liberó…”. Monstruosa obra jamás imitada.

     Sobre este magnífico líder y visionario hombre de estado, podemos escribir ríos enteros de artículos, revistas y libros, como efectivamente existen, para demostrar su grandeza, su obra, sus frases y pensamiento vigente, pero queremos también en el día de hoy, ante el advenimiento del Bicentenario de nuestra independencia, el próximo 7 de agosto de 2019, señalar con tristeza que estas efemérides no se están preparando para celebrar como debería ser. Por lo menos al día de hoy no se conoce ninguna programación para ello, a pesar de que el artículo 257 del actual Plan de Desarrollo 2014-2018 para conmemorar los 200 años de la Batalla de Boyacá, en 2019, ofrecía la oportunidad de crear una comisión de expertos para organizar y terminar en alto el festejo del Bicentenario.

     Según nuestra épica, en 1810 se dió el grito de Independencia, el cual se selló en 1819 con la Batalla de Boyacá. Conmemorar el proceso independentista, con picos en el 2010 y el 2019, tenía todo el sentido. Sin embargo, un 

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gobierno se mostró reticente con el bicentenario de 1810, porque prefería el de 1819, y el siguiente acabó con la poca infraestructura que tenía el Bicentenario, cuando bien pudo continuar con lo que era necesario. Así que resultó una grata sorpresa el artículo 257 de la Ley 1753 de 2015 del Plan de Desarrollo, el cual expresa: “Créese una comisión de expertos para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia Nacional (…) el día 7 de agosto de 2019”. No fue iniciativa del gobierno para enmendar un error, ni de un parlamentario uribista para sacarse un clavo. El artículo fue impulsado por la representante boyacense del Partido Alianza Verde, Sandra Ortiz, motivada por “beneficiar con obras a los municipios de la ruta libertadora”. Oígase bien: desde el año 2015… ¡Y nada ha pasado!

     Este artículo sobre el Bicentenario, de haberse aprovechado a plenitud, nos permitía no parecer un país irremediablemente chambón con su pasado, esto es, con la idea que tiene de sí mismo. No pocos desprecian cómo surgió la república de Colombia, y les tiene sin cuidado la precariedad de esa conciencia histórica en los colombianos. El Bicentenario es la ocasión de revalorar la Independencia como fuente de patriotismo, para no depender del solo desempeño de la Selección Colombia, de los deportistas y de nuestros artistas.

     ¿Qué clase de país conmemora el Bicentenario de su independencia, sin contar el heroísmo de sus mártires? Solo en un país incapaz de decirles a sus niños que no ha habido en nuestra historia una guerra más justificada que esa, y que esa guerra contra el imperio español se hizo por ideas que siguen vigentes en nuestra sociedad, y que se hace necesario poner de presente a nuestros niños y adolescentes para que no desaparezcan de nuestra memoria.

     Esto sólo ocurre en un país que no tiene un relato unificador de su historia que le produzca orgullo, un país que no sabe qué hacer con su pasado y menos qué hacer con su futuro.

     El problema de fondo es que sin un relato unificador es muy difícil que una nación movilice las energías de su gente para salir adelante. Esta es una tarea ineludible del Bicentenario: el regreso de la historia de Colombia

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al currículo escolar. No se trata de una historia ‘oficial’ ni híper-simplificada. Al contrario: la complejidad de los hechos históricos puede atrapar la imaginación y la inteligencia conectadas con el presente y el futuro. Bienvenido el Bicentenario, lástima que el artículo comentado del Plan de Desarrollo desde el 2015, no se haya hecho realidad, para preparar un gran festejo educativo sobre nuestra verdadera historia, sus héroes y heroínas, sobre Simón Bolívar y su vida, su majestuosa obra y su pensamiento…

     Se hará lo de siempre, todo a última hora, corriendo, para no dejar pasar desapercibida la fecha, pero no se hará una celebración a fondo, de gran calado, todo un año, con obras de teatro, cine, seminarios y tertulias en todo el país ─e infraestructura en todos los frentes del desarrollo─. Desafortunadamente, así será… ¡Qué lastima! ¡Qué oportunidad perdida!