Llegué a Villa Vane ese domingo 8 de diciembre a las 4:00 de la tarde después de haber visto pasar a la Virgen Inmaculada Concepción la madrugada del sábado 7 por los cielos de Barranquilla, bajo el reflejo de luces de sus farolitos de colores. Al ingresar al recinto tuve el recibimiento no solo del empresario Carlos Dacarett, su esposa Zoraida y su hija Vanessa, quienes me invitaron, sino el de mil nuevos amigos dueños de cantos especiales que bajan de la sierra, de los árboles, de las veredas y, sobre todo, de la misma música poética que canta al amor envuelta en trinar de pájaros.

     Pero acá, ocupando mil jaulas instaladas en confortable recinto, otra clase de pequeñas aves con variados colores y plumajes recibían a los visitantes con sus sonidos cual regocijo motivador de ese domingo cuando se clausuraba allí el III Concurso Iberoamericano de pájaros timbrados españoles que eran precisamente los motivadores de tan especial evento.   

     Tal y como indica su propio nombre, es un canario criado en España, cuyo origen se remonta al momento en que el canario silvestre llegó a las tierras de Castilla a 

finales del siglo XIV y principios del XV. Aunque su canto era muy hermoso, muchos intentaron combinarlo con otra especie para mejorar su aspecto.

     Los pájaros timbrados españoles son aves de movimientos ágiles y un carácter curioso e inquieto, lo que transmite vitalidad a sus dueños. Pero su mayor virtud es su canto, de un ritmo lento, buena dicción y muy variado. Si sus melodías son bien entonadas, realizando cambios de ritmo y con alegría, pueden traer positividad a cualquier hogar. (Aves exóticas.org). Así, mil jaulas con canarios engalanaban el III Concurso que se estaba realizando en Barranquilla, iniciado el viernes 6 y finalizando el domingo 8 de diciembre, con variados participantes llegados de diferentes ciudades y países con sus concursantes enjaulados.

     La ceremonia fue solemne al igual que la entrega de premios, cuyo ganador ostenta sus condecoraciones siempre y cuando su canto sobrepase insistente y sin interrupción el tiempo reglamentario para silenciarse y de acuerdo con la melodía. Los premios primero, segundo y tercer lugar, en esta ocasión, mostraban la nueva y famosa figura ‘Ventana al mundo’, construida por la empresa Tecnoglass, cuyos galardones 

también fueron donados por ella. Además, estuvieron presentes miembros de la Asociación de Canaricultores del Caribe, cuyo principal protagonista es el señor Carlos Daccarett Giha. Hoy, la Asociación tiene más de 30 años de cumplir su labor en pro de la canaricultura de Colombia siendo una de las pioneras, destacándose tanto en el país como en otros sitios del mundo obteniendo importantes triunfos en diferentes campeonatos mundiales.

     Durante el tiempo que permanecí en este certamen fueron interesantes las historias reales que escuché, tejidas alrededor de estos pájaros timbrados español, que dentro de su mundo musical cuentan también con técnicas para el apareamiento, mantenimiento y cuidado especial. Y allí es donde tiene significativo papel que desempeña la señora Yael Cogollo Centeno, encargada de administrarlos diariamente, de su cuidado y cría de los canarios, antes, durante y después de los concursos. Ella se encarga de la delicada misión de hacer reproducir las crías que mejor genética 

tengan y cuyos pájaros estén en óptima salud para lo cual les suministran purgantes y vitaminas. Los machos, por ejemplo, se mantienen en jaulas apartes hasta cuando considera el tiempo preciso en que la hembra esté lista para el apareamiento, lo que transcurre entre 12 a 15 días mientras el macho construye el nido para su hembra, el hogar y su cría.

     La pasión del empresario Carlos Daccarett está centrada en este hobbie de criar pájaros cantores y de recorrer varios países del mundo participando en sus concursos e incentivándolos a nivel nacional. Desde su edad temprana como estudiante del colegio de Padres Claverianos en Bucaramanga le atrajo el canto de los pájaros; primero compró uno con sus ahorros de la merienda escolar, después fue comprando otros hasta llegar hoy a tener mil pájaros, pero todos de la clase timbrado español, pasión que transmitió a su esposa e hijos quienes lo respetan y apoyan en su

gestión con las aves.

     Pero lo interesante de los pájaros no son solo sus movimientos acelerados y perspicaces para volar de rama en rama sin dejarse atrapar por manos humanas, sino de la hermosura de su canto que ha servido como insumo poético a compositores musicales que en algunas de sus obras han incluido cantos de pájaros, como ‘El pájaro amarillo’ del compositor Rafael Campo Miranda, quien se ha valido de este reino animal como fuente de inspiración para algunas de sus composiciones musicales, o el maestro Adolfo Pacheco con su creación titulada ‘El mochuelo’ así como muchas canciones vallenatas que introducen pájaros y sus cantos en ellas. En el caso de la música brillante, por ejemplo, Vivaldi dedicó un concierto completo al

jilguero; Haendel, un concierto al ruiseñor; en fin, son varios los cantos de pájaros como el ruiseñor, la alondra, el turpial, que se incluyen en las más elevadas sinfonías como en la Sexta de Beethoven.

     Pero sin dudas, para los entendidos en asuntos de cantos de pájaros, como es el empresario Carlos Daccarett Giha, quien conoce mucho de ellos, el timbrado español es un pájaro sorprendente, genéticamente muy cercano al canario. Su virtud más notable es una canción alegre y brillante de la que hace gala en concursos especiales. Su aspecto es atractivo, pero sus notas que son fuertes, metálicas, brillantes y armoniosas le dan la especialidad y diferencia entre los demás pájaros cantores. Para su participación en concursos debe pasar por un entrenamiento riguroso, y de todo ello, el experto en cuestiones de aves es el señor Carlos Dacarett, promotor de este concurso desde hace varios años.

Nury Ruiz Bárcenas

Escritora y periodista cultural

Orden José Consuegra Higgins

funescritoresdelmar@gmail.com