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     A Alberto Lesmes Rojas el único político que le despierta un afecto especial es el recientemente fallecido presidente Belisario Betancur.

     Allí, en el agreste Amazonas ─cono sur de Colombia─, en un lobby de hotel, este ciudadano amazónico ha hablado con el escritor y poeta Rafael Darío Jiménez, hijo vital de Macondo, y ha reiterado su desafecto con la clase política colombiana, a la cual ha sindicado de haberlo dejado sin un miembro fundamental de su papel en la vida

real como ‘El Tarzán colombiano’: una boa bautizada como ‘Cantalicia’.

    Nos referimos a ‘Kapax’ ─auto-apelativo en homenaje a un escurridizo pez del río Magdalena, que en el Amazonas se le llama ‘Mota’─, a lo mejor un desconocido para las nuevas generaciones, aunque la verdad es que, con un palmarés ecológico envidiable, fue quedándose inactivo, inerte, en las neuronas del olvido de todos. Vale entonces recordar que, el 29 de junio de 1976, este hombre, Alberto Lesmes Rojas, ‘Kapax’, ‘El Tarzán colombiano’, había de terminar, bajo el puente Pumarejo, su travesía a nado físico de los 1.528 kilómetros de largo del agreste río Magdalena, desde Neiva hasta Barranquilla: “El río más grande”, como dice la canción ‘Volver a la ternura’, de Iván Ovalle, interpretada por Osnaider Brito.

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     Hacemos nota con algunos apartes del diálogo de Rafael Darío con ‘Kapax’ para contar que el hombre insiste en su separación natural de la clase política, a la cual acusa de haberse ensañado contra él al decomisársele la boa que era uno de los amores de su vida, como un soporte para su trabajo recreacional y ambientalista.

     La historia patria reciente cuenta que en marzo de 2012, cuando Juan Manuel Santos fungía como recién posesionado presidente Colombia, se le rindió un homenaje a ‘Kapax’ en el marco de un Acuerdo para la Prosperidad en Leticia: derramando orgullo, “ingresó al auditorio con ‘Cantalicia’, que parecía coquetear ante los relámpagos de las cámaras y los chistes del Jefe de Estado. Las chanzas, sin embargo, no le hicieron gracia a una funcionaria de la comitiva”, se cuenta al respecto. “Dos días después le llegó una carta de Corpoamazonía: «Se recibió denuncia verbal al aprovechamiento y exhibición de fauna silvestre, presentada por la doctora Julia Miranda, directora de Parques Nacionales Generales»”, indicaba la misiva oficial. Le decomisaron la boa mejor cuidada del mundo y ‘Kapax’ se quedó sin media vida. Desde entonces, ha subsistido así. “Me desahuciaron”, dijo en alguna entrevista quien, en el curubito de la fama, había de participar en seis películas y de ser protagonista de una fotonovela, cuando este género de la entretención mandaba la parada.

     Este hombre ha trabajado desde siempre a favor del medio ambiente y ahora, vinculado al hotel Decamerón, en Leticia, sigue haciéndolo y ofreciendo atención al turismo: es promotor turístico.

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     Gracias a su condición de ‘El Tarzán colombiano’, logró hacerse a sus ‘cuatro paredes’, la casita en cuya consecución jamás participó político alguno. La hizo él a punta de brazadas y su caracterización de ‘El rey de la selva’, sin aullidos ni saltos de bejuco a bejuco…

     Nacido el 29 de junio de 1946 en Puerto Leguízamo, Putumayo, vive desde hace 46 años con su esposa y es padre de tres hijos… No sabe leer ni escribir, nunca fue a la escuela, pero sus hijos sí han ido a prepararse. El conocimiento que tiene sobre ecología y turismo lo ha adquirido gracias a los animales y a la flora silvestre y al descubrimiento, mediante la interrelación humana por años, de los gustos de la gente para consumir el principal producto de la industria sin humo.

     Ha comido de la caza, ha dormido bajo un árbol selva adentro, ha bebido líquidos selváticos, ha sido ambientalista empírico, de corazón, porque por sus venas corre, lo ha dicho él mismo, “amor por la Naturaleza”.

     Guarda en sus recuerdos acciones del presidente Belisario Betancur, recientemente fallecido. “Él fue el único que me dio la mano a mí, el único presidente”, dice.

     De Gabriel García Márquez, gestor y recreador de Macondo, dice tener “una imagen mundial”. Y de seguro que Rafael Darío decidió llevarlo por las sendas macondianas, porque presume que la hazaña de ‘Kapax’ en junio 1976, y durante sus 72 años de vida vividos, reúne todas las características para tener que admitir al Amazonas en ese mundo llamado Macondo. García Márquez, para la concepción mental de un ‘Kapax’ que no ha podido leer una sola página de la obra del Nobel de literatura, “hizo una buena labor, dejó una herencia para nuestros hijos”.

     Cuando Rafael Darío le preguntó si había escuchado el término Macondo, ‘Kapax’ admitió que jamás lo había oído. Sí, los 72 años de su vida, olvidado ahora en su hábitat natural, agreste, salvaje, amazónico, dedicado desde siempre a ser hombre anfibio, hoy día recrean, evocativamente, aun musculoso, aquellas épocas de taparrabo, en su cuello un collar con colmillo de felino

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y ‘Cantalicia’ enrollada en su cuerpo, desafiando los peligros de la selva y los ríos ─Putumayo, Caquetá, Amazonas, Magdalena─ a puro corazón. Y ese ’Kapax’ había de tener asiento al lado de Aureliano, Ursula, Amaranta, si García Márquez volviera a escribir en el entorno literario de ‘Cien años de soledad’, mediante algún giro literario lo metería… Porque son muchas las cosas que hacen del Amazonas, indiscutido trozo de Macondo.

     Pero más aun. ¡Y qué cosa!: a pesar de todo su ajetreo fluvial, Alberto Lesmes Rojas no conoce el Orinoco. Y brazadas suyas en el mar, alguna vez: ¡solo en el mar de Cartagena!

     ¡Ah! ¡La inmensurable laguna del olvido!

     A su edad, 72 años, solo le pide a Dios “que me ayude”, y eleva una exhortación al pueblo colombiano: “Ayúdenme con una buena campaña ecológica”. Y es que él desea que el Estado colombiano ─ese que lo despojó de su gran amor: ‘Cantalicia─ desarrolle un proyecto, involucrando escuelas y ribereños, para que todos los ríos colombianos sean canalizados a fin de evitar las mortales inundaciones.
     Rafael Darío le ha preguntado por el método al que recurre para mantener su cuerpo atlético como el un joven y Alberto Lesmes Rojas ha respondido que a punta de deporte.

     Rafael Darío Jiménez, hijo vital de Macondo, invita a Kapax a Aracataca, al corazón de Macondo, y el ‘Tarzán colombiano’ acepta la invitación, que algún día ha de cristalizar. Pero antes, había saludado a El Muelle Caribe.

     En vivas voces ─Rafael Darío-‘Capax’─, presentamos el audio de la entrevista.

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