El maestro Calixto Ochoa tenía una imaginación fuera de lo común. Le encantaba soltar unas carcajadas del tamaño de las de Otto Morales Benítez. Pasó su vida componiendo, cantando, riendo y contando historias únicas, exclusivas, como la de ‘El calabacito alumbrador’.

     El tema describe a los sucesos imaginarios de Calixto con un personaje llamado ‘El compae Menejo’, que vivía en una montaña, en la década de los sesenta, cuando todavía no había llegado el servicio de energía eléctrica.

     El país, en ese momento, por ejemplo, tenía unos edificios que tan sólo tenían 14 pisos de alto, estaba a medio descubrir y una carta se podía demorar dos meses en llegar a su destino.

     “‘El compae Menejo’ nació en una montaña/ y nunca había visto luz eléctrica en su vida/ Y una vez salió del monte para Sampués/ y allí no hallaba qué hacer cuando vio la luz prendida”, empieza el tema famoso.

     Y luego, en la voz de Calixto y comentando, cuenta la historia: “Si señores, resulta que ‘El compae Menejo’ nunca había salido al pueblo y una vez salió en su burro prieto a Sampués. Cuando llegó era de noche y los focos estaban prendidos. A él, eso le causó admiración y le dijo a uno que venía por la calle: Mire, ¿dónde venden esos calabacitos alumbradores? Y el tipo le dijo: “Ahí en frente”. Él fue a la tienda y le dijo a la dueña de la tienda: “Despácheme un 

calabacito que sea alumbrador”.

     “¿Calabacito alumbrador?, dijo la dueña de la tienda y ¿esos cuáles son?”. “Hombe’ esos que están alumbrando la calle”. “Ahh bueno”. Se los despachó y arranca ‘Compae Menejo pa’la montaña. Cuando llegó donde la mujer le dijo: “Mujé, te digo que ese Sampués ahora sí está en adelanto, hay unos calabacitos alumbradores, que aquí te traigo uno pa’que le saques la semilla y la siembres. Y dice la mujer: “Usooo, pero es que son chiquitos”. “¿Chiquitos?”, dijo ‘El compae Menejo’. No, mujé, lo que pasa es que están atropellaos del verano ¿oíste? Ojalá

vieras el bejuco pa’ que veas como está seco, no tiene ni una hoja”.

     La canción fue grabada con Los corraleros de Majagual, una agrupación creada por don Antonio Fuentes y que pensaba simular a La Sonora Matancera, pero con los ritmos nativos de Colombia. Se le conoce como ‘El calabacito alumbrador’, pero también como ‘El compae Menejo’.

     El éxito fue arrollador y Calixto se convirtió en un ídolo en Colombia y Venezuela, menos en Sampués, donde hoy en día todavía le tienen cierto recelo porque aseguran que los hizo quedar mal, pero también deben reconocer que, si no hubiera sido por él, el municipio no sería tan famoso.

     Durante muchos años, los turistas y visitantes llegaban a la tienda de la esquina del parque principal y preguntaban a la dueña: “¿Señora, hay calabacitos alumbradores?”. La señora, ya cansada de tantas preguntadera contestaba con palabras de dudosa procedencia idiomática.

     Calixto fue ídolo con Los Corraleros, agrupación con la cual dejó decenas de letras para la historia de la música tropical colombiana. ‘Los Sabanales’, cantada por Alfredo Gutiérrez, ‘Mata’e caña’ —con múltiples versiones—, ‘El ascensor’, que cuenta la historia de otro personaje que jamás había utilizado un aparato de estos y lo fue a emplear en los Estados Unidos; ‘El mosquito’, ‘El africano’ —mundialmente conocido, con la grabación de Wilfrido Vargas—, ‘Playas Marinas’, ‘Diana’ —en la voz de Diomedes Díaz—, ‘Todo es para ti’, ‘Charanga campesina’, ‘Morena’, ‘Los dos inseparables’ y ‘El reinado’, entre otras.

     Fue rey vallenato, se paseó por casi toda Colombia y en muchos pueblos de Venezuela le hicieron homenajes.

     Se gozó la vida y cuando tenía 81 años, ya alejado de las parrandas, se vio afectado por problemas renales que le quitaron la vida el 18 de noviembre del 2015…

     Muy temprano, a las 6 y 45 am, partió hacia el cielo a componerle canciones a Dios, a los ángeles y a todos los santos... A lo mejor, creativo como lo fue en la Tierra, ya tiene organizado un coro celestial en el cual agrupa a todos aquellos colegas suyos que viajaron a la Vida Eterna antes que y después de él.

     Dicen que el ingeniero Edward Aloysius Murphy era un experto aeroespacial estadounidense, pero la verdad es que nació en Panamá, en la zona americana del canal, el 11 de enero de 1918… Murió el 17 de julio de 1990 y se hizo famoso en el mundo por formular la famosa Ley de Murphy: “Si hay varias maneras de hacer una tarea, y uno de estos caminos conduce al desastre, entonces alguien utilizará ese camino”.

     A partir de ese enunciado han salido miles, un tanto negativos sobre situaciones de la vida. Son esas benditas contradicciones que muchas veces les dan sentido a sus planteamientos. He aquí algunos:

     *La otra cola avanza más rápido.

     *Cuando necesites abrir una puerta con la única mano libre, la llave estará en el bolsillo opuesto.

     *La ayuda de Windows nunca te ayudará.

     *Los que viven más cerca son los últimos en llegar.

     *Si algo puede salir mal, saldrá mal.

     *Cuando tengas las manos embadurnadas de grasa, te comenzara a picar la nariz.

     *Si está apurado por salir, de seguro no encontrarás las gafas, la billetera, el celular o las llaves.

     *El que ronca es el que se duerme primero.

     *Llegarás al teléfono justo a tiempo para oír como cuelgan.

     *La tostada siempre cae por el lado de la mantequilla.

     *El bolígrafo que nunca escribe es el que está al lado del teléfono.

*Las pólizas de seguros lo cubren todo, excepto lo que sucede.

     *Si durante todo el día has esperado recibir una llamada, ésta sonará cuando estés en la ducha.

     *Siempre habrá alguien presente cuando cometas un error.

     *Si no quieres que se sepa, no lo hagas.

     *Los aparcamientos aparecen cuando ya no los necesitas.

     *El 50% de los usuarios de aparatos electrónicos solo lee las instrucciones después de haber estropeado el equipo con su uso indebido, el otro 50% ni aun así las lee.

     *Si tienes papel, no tendrás bolígrafo, si tienes bolígrafo, no tendrás papel; y si tienes papel y bolígrafo, no necesitarás escribir nada.

     *No importa lo que salga mal, siempre encontrarás quien, después, te diga que sabía cómo evitarlo.

     *Una herramienta caerá siempre donde pueda hacer mayor daño.

     *Cuando intentes enchufar una USB por uno de sus lados, sabes que será el otro.

     *Si juegas con fuego... ¡Te quemas!

     *Siempre, todo cae del lado que no tiene que caer

LAS LEYES DEL AFÁN

     *Si tiene afán, el reloj correrá más rápido.

     *Si está apurado por salir de seguro no encontrarás las gafas, la billetera, el celular o las llaves.

     *En la calle te darás cuenta de que los zapatos están sucios.

     *Cuando compras una camiseta de un jugador, éste cambia de equipo.

     *Si tienes que salir para una reunión importante, cuando te pongas el pantalón te enredarás con las costuras del dobladillo.

     *Si estás de afán, de seguro, cuando hagas el nudo, la corbata quedará o corta o muy larga.

     *Si tienes prisa no habrá servicio de taxis.

     *Cuando estés preocupado, te preguntarás si apagaste la estufa.

     *Después de limpiar la casa, la manguera de la lavadora se soltará.

     *Si sacas paraguas, hace un sol intenso, y si sales sin chaqueta, caerá un aguacero inolvidable.

     *Quienes pierden en las elecciones hablarán mal del ganador durante su período de gobierno.

     *Si antes de salir te lavas los dientes, se te manchará la corbata.

     *Siempre untarás la camisa blanca cuando comas espaguetis.

     *Cuando vayas a bailar y quieras sacar a la pareja que te gustó, te darán ganas de ir al baño.

     *Siempre cargas un pañuelo, pero el día que lo necesites, no lo llevarás.

     *Después de una larga fila en el banco, cuando estés llegando a la ventanilla, sonará el celular.

     *Cuando estés apresurado por salir a la calle, el portero estará en el sótano sacando las canecas de basura.

     El Sida —Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida— sigue cobrando víctimas en el mundo. Pareciera que no sorprendieran las 940 mil personas que murieron en el mundo en el 2017 debido a trastornos ligados a esta enfermedad, según las cifras proporcionadas por Onusida.

     Aunque ya habían muerto unas 20 mil personas y se hablaba con cierta timidez sobre el tema, sólo el 25 de junio de 1985 el mundo reaccionó al ver a uno de sus íconos del cine, Rock Hudson, anunciar ante los medios de comunicación que era gay y tenía sida.

     Este 17 de noviembre estaría cumpliendo 93 años. Nació en 1925 en Winnetka, una pequeñísima villa de unos 12 mil habitantes en la actualidad de Illinois, participó en la II Guerra Mundial y a su regreso fue carpintero, obrero y hasta conductor de camión y buscaba un papel en el cine. Su apuesta figura y su metro con 93 centímetros de estatura impactaron a los buscadores de talento.

     Participó en más de 30 películas y se codeó con las grandes figuras del cine dorado americano.

SU MALESTAR

     Rock Hudson, quien en realidad se llamaba Roy Harold Scherer, Jr., estaba en París en junio de 1985.

     Aunque había viajado con el mayor sigilo para ponerse en manos de especialistas del Instituto Pasteur —que dos años atrás había identificado al virus que causaba el Sida—, la revista Variety dio la noticia: Rod Hudson, el galán del cine, el hombre por quien miles de mujeres suspiraban con la esperanza onírica de que alguna vez las abrazara y les estampara un espectacular y apasionado beso, padecía de la extraña enfermedad.

     El presidente Ronald Regan ignoraba esa pandemia que ocasionaba problemas a quienes se enfermaban día a día. Incluso, era amigo de Rock y juntos habían participado en varias ceremonias, pero estaba alejado de la noticia.

     Todo se ocultaba. Era un misterio. Era una época en la que regían las ‘Cuatro H’ para las personas con Sida: decían que la padecían quienes eran heroinómanos, hemofílicos, homosexuales o haitianos.

     El agente de Rock, Henry Leroy Willson, desmintió en principio la noticia. Él era un experto cazatalentos y lo había descubierto en una pequeña actuación de teatro. Le vio las condiciones para ser un galán, le dio clases de actuación, equitación, lucha y esgrima. Así había de nacer el gran héroe que buscaban los realizadores de Hollywood. Willson, además, tenía un grupo de clientes jóvenes y atractivos como Robert Wagner, Nick Adams, Yale Summers, Clint Walker, entre otros.

     Willson les dijo a los periodistas, unos días después, que Hudson tenía Sida producto de una transfusión de sangre en una operación que le habían practicado en 1981.

     Años atrás Willson le organizó un matrimonio a Rock con Phyllis Gates, la secretaria de su oficina, con el fin de desmentir las versiones sobre la homosexualidad de la estrella.  Les arregló la luna de miel en Jamaica y ella estaba feliz. Dos años después le contaron la verdad: su marido le había sido infiel con un actor mientras filmaba la película ‘Adiós a las armas’. Ella lloró desconsoladamente y se retiró en silencio. Años después redactó un libro titulado ‘Mi esposo: Rock Hudson’, en el cual contaba el mundo de mentiras que padeció.

     Rock no aguantó la presión de los medios. Llamó a la experta comunicadora Yanou Collart para que redactara un comunicado. Ella, quien manejó la imagen de personalidades como Roger Moore, Jack Nicholson, Steven Spielberg, el Dalai Lama, John Paul Charlton Heston, Alberto de Mónaco, Paul McCartney, Nicole Kidman, Sylvester Stallone, Henry Kissinger, Charles Bronson, Jerry Lewis, Salvador Dalí, César, John Lennon, Gérard Depardieu, le dijo al mundo entero que Rock era homosexual y, además, tenía Sida.

     “Lo más duro que me tocó hacer en mi vida fue entrar a su habitación y leerle el comunicado para la prensa. Nunca voy a olvidarme de su cara. ¿Cómo explicarlo…? Muy poca gente sabía que él era gay. En sus ojos se leía que estaba destruyendo su propia imagen. Cuando terminé de leérselo, solo dijo: ‘Está bien, tírenselo a los perros, es lo que hay que hacer’”, contó la periodista en entrevista para El Telégrafo.com.ec.

     El 25 de julio de 1985 los medios difundieron el escrito. “Fue el momento más difícil de mi carrera. Era un gran amigo y tuve que organizar su regreso a Los Ángeles en un avión privado porque, en ese momento, ¡todas las aerolíneas se negaron a llevarlo! Hice mi mejor esfuerzo para protegerlo de los paparazzi”, le contó Yanou a la periodista Michèle Clary, años después, en una entrevista sobre su vida profesional.

     Ese día el mundo entendió la gravedad del sida, se realizaron miles de entrevistas con médicos consultando sobre el tema y se destapó un mito.

     Fue la primera gran figura en salir del clóset y en contar que padecía la enfermedad. Unas semanas más tarde, decenas de actores de Hollywood como Liz Taylor organizaron la primera recolecta para contribuir con las investigaciones del Sida. Allí leyeron una carta del moribundo. “No estoy feliz por estar enfermo, no estoy feliz por tener Sida. Pero si esto está ayudando a otros, puedo saber al menos que mi propia desgracia ha servido de algo”, leyó el recordado actor Burt Lancaster.

     En la mañana del 2 de octubre de 1985 en su residencia en Beverly Hils falleció Rock Hudson, la estrella del cine, el galán por excelencia. Tenía 59 años.