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Nota del Director: Permítasenos la publicación de una queja sutilmente escrita y por medio de la cual se pretende que haya armonía en la convivencia, en el interior de un conjunto residencial de la capital de la República… Como el contenido de la queja no deja de ser, más que curioso, ilustrativo y original, se le hace eco en El Muelle Caribe, aunque con reserva de la dirección residencial del autor:

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Por Angry Rabid

Bogotá, diciembre 27 de 2018

CON COPIA A: ADMINISTRACIÓN CONJUNTO RESIDENCIAL

                        CUADRANTE POLICÍA NACIONAL

Habitantes del apartamento XZX, bloque V, de la Unidad Residencial Altos de Xxvxvxv.

     Reciban mi cordial saludo y mi deseo de unas felices pascuas de Navidad y un exitoso Año Nuevo.

     De antemano les informo que soy respetuoso de la gente. No me meto con nadie, para que nadie se meta conmigo. Y cuando esto ocurre, no lo admito. También soy respetuoso de la ley y del orden instituido.

     No fumo ni bebo, tampoco me gusta el reguetón, así que, de mi parte, no surge situación alguna que precipite una agresión hacia la tranquilidad de mis vecinos, ustedes incluidos en primer orden.

     En casi todas mis actuaciones aplico el más común de los sentidos: ¡EL SENTIDO COMÚN! Y este me ha indicado, desde el momento en que me radiqué aquí la Unidad Residencial Altos de Xxvxvxv, que, como residente del quinto piso, el piso que piso es el techo del cuarto piso… Y por muy propietario que sea del apartamento en el cual vivo, tengo que respetar el techo ajeno. Tengo claro que no vivo en una finca, a ras de suelo. Y que, por lo tanto, los modales y la compostura al convivir en estos conjuntos, deben de mandar al olvido las costumbres campechanas.

     Personalmente no los conozco, pero mis averiguaciones me han precisado que se trata de dos damas: una, adulta mayor y, la otra, la hija de aquella.

     Sin embargo, para el asunto a tratar me veo obligado a involucrar a una tercera persona, un hombre, debido a tres situaciones en las cuales lo he visto descender presuroso: un individuo a quien, antes de bajar, le han antecedido interminables conciertos de taconeo, golpes, tiradas de tapa de inodoro y puerta de baño, arrastre me imagino que de muebles y todo lo que genere ruido.

     “¡Ah, también un señor!”, dije para que me escuchara, mientras veía su espalda y él se perdía escaleras abajo. Era la segunda vez que lo veía. El individuo siguió bajando escalones, como si nada. En la tercera ocasión, la mañana de este jueves 27, abrí la puerta apenas sentí, mientras me servía un tinto en mi cocina, que alguien, exactamente arriba de mi apartamento, había salido. Pude mirar al mismo individuo de frente, esperé que, por lo menos, diera los buenos días. No lo hizo, tampoco quiso mirarme.

     Desde el mismo día en que el apartamento XZX, bloque V, fue ocupado por ustedes, hace largos meses, esos conciertos de ruido, en especial de prolongadísimos taconeos antes de salir o al regresarse a la medianoche (incluso: taconeo todo el día, sin salir ni regresar), han sido frecuentes. Y ya es una constante, casi diaria, que entre la 1:00 y las 2:00 de ¡la madrugada!, algo se les caiga sobre mi techo y provoque estruendo, precisamente en horas en que lo imperante es el silencio. Es más: de madrugada, también he asistido a continuos taconeos que me han llevado a pensar en la existencia, piso arriba, de un frecuente sonambulismo. O de borrachos madrugadores.

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     En una ocasión se lo hice saber a una mujer que bajaba, después del concierto matinal: le hablé sobre su previo taconeo de casi una hora… Asintió con la cabeza y, con su mirada, trató como que de excusarse.

     En otra ocasión, un sábado después de mediodía (durante la mañana completa no solo hubo taconeo sostenido sino ensordecedor ruido de constante arrastre de cosas, como de mudanza) subí, toqué, no me abrieron… Sin embargo, una voz de mujer preguntó por quién tocaba: respondí que era un vecino, me preguntaron qué quería, respondí que solicitaba, por favor, que cesaran los ruidos, pero… ¡Por varias horas más,

Para radicar en la Policía

Bogotá D. C., enero de 2019

Señores

     CAI-Policía Nacional

     Bogotá D. E.

     Respetados señores:

     Soy mayor de edad, copropietario residente de la Unidad Residencial Altos de Zzxzxzxz, me identifico con la cédula de ciudadanía ZXZXZXZXZ y me presento ante ustedes para dejar constancia de la situación en que nos encontramos mi familia y yo ante el perturbador comportamiento de vecinos residentes en el apartamento del piso superior, dentro del mismo bloque en que vivo.

     Sobre tal comportamiento, el 27 de diciembre pasado les hice llegar a los ruidosos vecinos la misiva de la cual adjunto copia y en la que les anuncié que radicaría copias en la administración de la Unidad Residencial, como en efecto lo hice, y en el cuadrante de la Policía Nacional en el sector, como lo estoy haciendo hoy.

     Aclaro que el único propósito de mi presencia en este CAI es el de radicar solo una constancia-queja, sobre la cual pudiera, de persistir el comportamiento de los vecinos, elevar la correspondiente denuncia, si llegare el caso.

   ­  Les agradezco su atención.

     Cordialmente,

     ANGRY RABID

     CC: Zxzxzxz

Residente Apartamento ZXZ, Interior V, Altos de Xxvxvxv

Con copia a: Vecinos aludidos

                        Administración del Conjunto Residencial-Bogotá

todo siguió igual!

     En dos oportunidades, una, en horas de la noche; la otra, al medio día, he llamado a portería para solicitarle a la vigilancia intervención a fin de que se pusiera orden frente al incesante ruido que a ustedes se les da por generar, pienso que sistemáticamente, todos los días:

     La primera vez, de noche, la excusa presentada por una señora al vigilante que la requirió fue la de que “se había caído una tabla”, pero como que para levantarla requería de casi toda la noche.

     La segunda vez, ahorita, el 24 de diciembre, víspera de Navidad, el concierto de ruidos fue mayúsculo. Ante el nuevo requerimiento de vigilancia, se dijo que “estaban rodando un sofá…” Había de ser un arrastre de todo el día, incluyendo la Nochebuena: un arrastre en sostenido que estuvo acompañado de ruido de cosas que se caían, una, dos, tres, cinco veces; golpes como de una bola que es hecha saltar, el infaltable, fastidioso y desesperante taconeo… ¡Celebración de Nochebuena con ruidos caseros!

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     El 25, día de Navidad, como que no

estuvieron en el apartamento, el 401 del bloque 5. ¡Que dicha! Ningún ruido.

     Pero el 26 y este 27, el asunto ha ido muy en serio. Tanto, que ya no me cabe duda de que es algo sistemático: Ha sido todo el día, los dos días, por lo cual creo que, a ustedes, a manera de matoneo, les encanta violar mi derecho a la tranquilidad, es más: a la intimidad.

     Ustedes TIENEN que ser conscientes de ello, sí, porque cuando, en ocasiones, de noche-madrugada, se me ha dado por golpear de abajo hacia arriba para tratar de hacerles caer en cuenta que con su ruido me están perturbando, ustedes responden y hacen eco similar a mis golpes…

     Muchas veces he gritado, en especial cuando me arrancan del sueño (es mi reacción primaria por la inesperada despertada, de noche o a la hora de la siesta), pero nada cambia.

     Vecinos del XZX, bloque V, de la Unidad Residencial Altos de Xxvxvxv:

     En el encabezado anuncio copias de esta misiva tanto a la Administración del Conjunto como al Cuadrante de la Policía en el sector. ¿Por qué?

     Porque existen un reglamento interno de convivencia, mandatos legales y constitucionales y un Código de Policía que fijan el excesivo ruido como un atentado contra la salud, la tranquilidad y la intimidad de los demás.

     O sea que ustedes están violando, y de manera reiterada, a cualquier hora del día, incluyendo la madrugada, tales normas, expedidas precisamente para garantizar sana convivencia en una comunidad. Una sana convivencia que, al parecer, a ustedes no les gusta practicar. Les importa poco, ¡casi nada!

     Tanto la administración del conjunto (que debe hacer entrega de una copia del reglamento a cada nuevo residente-responsable del apartamento a ser habitado), como la ley y la Policía ofrecen mecanismos legales por medio de los cuales se deben restablecer mis derechos (a la salud, la tranquilidad y la intimidad) por ustedes continuamente vulnerados. Y, además, debe garantizármelos.

     Cordialmente,

     ANGRY RABID

     Residente Apartamento ZXZ, Interior V, Altos de Xxvxvxv

     PD: Anexo copia de información general en torno al ruido y lo que implica el hecho de generarlo.

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