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     ADOLFO: Has pasado a otra instancia, en donde el alma, se hace visible y deja ver que la vida no fue inútil y que, en tus melodías, quienes te escuchamos, te llevaremos siempre.

LA NINFA MORENA

     Tenía la apariencia de un visitador médico. Y, curiosamente llegaba a la emisora un poco después de que terminara la franja de los domingos por la mañana. Álvaro como que presentía cuando estaba por colocar su dedo regordete en el estruendoso timbre de la entrada y silenciosamente se retiraba del estudio para abrirle la puerta al asiduo visitante.

     Casi que estaba cantada la presencia del amigo que siempre traía alguna novedad discográfica para que alguno de nosotros, le hiciera los honores a la nueva inspiración de aquel compositor de música popular. Lucía cabello negro y para la época, se le comenzaban a pronunciar unas entradas que presagiaban una notable pérdida de cabello.

     Sin embargo, algún champú o uno de esos productos tan de moda, le servían de remedio eficaz para evitar que se desentechara en la parte superior de su cabeza. Álvaro lo conocía de tiempo atrás por su movilidad constante en los medios de la farándula local. El hombre, tenía su propia agrupación musical con la cual ensayaba y gravaba piezas que por su musicalidad y ritmo se lograban situar pronto en la cúspide del gusto popular.

     Luego de haber hecho oficialmente su debut como

compositor con un tema pegajoso, que intituló ‘La paloma’ y que le permitió ganar sus primeros pesos en la música en una casa de discos que ya desapareció: ‘Discos Eva’. Había comenzado su goma en las emisoras de Barranquilla, cantando en concursos de aficionados. Por allí conoció a Nury Borras, otra aficionada como él a estas presentaciones en busca de futuro. La buscó para que participara como su interprete en su más grande composición: ‘Las cuatro fiestas’, que todos los diciembres alegra las parrandas de todos los barranquilleros.

     En esos años, las presentaciones en los radioteatros de Emisoras Unidas y La Voz de la Patria eran parada obligada para quienes disfrutaban de estos espectáculos y Joaco no era ajeno a esta costumbre. Allí también conoció a Nury Borras, quien luego de su participación en estos concursos gustaba de entrar a verbenas bailables de la Asociación de Marinos y de la Utral. En esas lides, conocí a quien luego se inmortalizaría con la canción insignia de Adolfo. Esas composiciones catapultaron más su fama y la agrupación de Adolfo Echeverría y sus Mayorales se hizo imprescindible en las fiestas del carnaval y en la pretemporada, le contrataban para animar los más renombrados boletines de radio que promocionaban la fiesta más grande de Barranquilla.

     De remate, Adolfo había nacido en el Barrio San Roque, el mismo en donde había visto la luz de la vida Álvaro Ruiz Hernández, varios años atrás y creo que, por esta coincidencia, el Maestro de la Radio le impulsaba tanto. Por eso, había logrado que se le contratara para animar musicalmente el programa de carnavales de Emisoras Riomar, que se transmitía desde una tarima en el Parque Surí Salcedo y, por eso también, cuando hacíamos cada domingo después de Riomarilandia y Casta de Valientes, un espacio musical, siempre se le guardaba un espacio para las creaciones de Adolfo.

     De allí que cuando quería acompañarnos en el estudio, los domingos, mi amigo decía que “ya estaba por llegar el pelao Adolfo” y se iba hacia la gran puerta de acceso a la emisora. El siempre mamaba gallo con aquello de “sus presentimientos” pero, en verdad, lo que le movía, era el gran aprecio que sentía hacia el compositor que apenas iniciaba su gran camino por el pentagrama del mundo.

     Luego del programa de los domingos, nos acompañaba a una tiendecita que quedaba una cuadra abajo de donde estaba la sede de Todelar. Era un garajito de propiedad de un señor Pedro Nicolichi, de ascendencia rumana y que siempre nos tenía guardadas unas cervecitas heladas y que, para pasar el hambre del mediodía, nos preparaba unas sabrosas picadas con cebolla, tomate, salchichas y una que otra butifarra. El palique en donde participábamos varios integrantes del elenco de radioteatro de Riomar, entre otros el abuelito Donado, Ernesto Choudruc y el mismo Alvaro Ruiz, se extendía hasta las tres de la tarde, cuando cada quien “arrancaba para su casa”.

     En consecuencia, resultaba familiar verlo merodear cada día y más las noches curramberas por los lados del parque de los músicos a cualquier hora del día. En una de esas ocasiones, me lo encontré sentado en una mesita de un local que se llamaba Piolindo, todo afanado escribiendo algo, seguramente algún boceto de una de las más de doscientas canciones que llegó a componer. Me contó que se trataba de una canción sobre una idea de un reconocido hombre de radio de la ciudad Bolisander Pacheco y que le estaba agregando algunas frases de su autoría. Tamborileaba sobre la mesa de madera y cantaba algo sobre una ninfa morena.

     De esa manera, asistí accidentalmente a ese parto musical que, desde luego, se ha convertido en una de las inspiraciones más exitosas de don Adolfo Echeverría Comas. A las pocas semanas, la grabación sonaba en los tornamesas de Emisoras Riomar, mientras desde la cabina Álvaro Ruiz Hernández y este servidor le hacíamos las reseñas del caso. Al otro lado de la vitrina y sonriente, el autor nos miraba con un brillo especial en los ojos. El brillo que tienen los genios.

     Esa tarde, la celebración en donde Nicoliche fue más especial que otros domingos.

JOSÉ JOAQUÍN RINCÓN CHAVES

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     José Orellano: EL MUELLE CARIBE: UN NUEVO AMANECER
www.elmuellecaribe.co
Buena hora para colgar: 30 minutos después de la medianoche ─a esta hora, pasado el meridiano, excelente momento para etiquetar amigos─, actualización 179 de El Muelle Caribe… Once, doce firmas, con temas de interés… Disfrútenlos, léanlos, compártanlos… A estibar en El Muelle Caribe.
www.elmuellecaribe.co

     José Orellano: Hola Jimmy de Barranquilla… Percibo que no te gustó…

     Jaime Romero: ¡Nooo! Todo lo contrario. ¡Quedó de maravillas! Chéveres los comentarios pies de fotos. Lo leí hoy al caer la tarde pues estuve en un Curso todo el día! Mañana lo comparto como lo acostumbrado. Y le pararan a todo el Muelle más bolas, pues hoy fue puro Junior tu papá. Nuevamente muchas gracias mi hermano americano. Jojojojo!

     Jaime Romero: Aquí te comparto el último número del 2018 de El Muelle Caribe un pedazo de la intelectualidad costeña colombiana en el mundo. Allí está mi crónica ‘Papá Noel, su Magia, la leyenda: ¡Navidad!.

     Gromero Romero: Felicitaciones José Orellano

     Jaime Gómez: Buena revista viejo José, temas variados, buena información,un abrazo

     Lina Ester Rojasmoreno: Importante y muy específica.

     Pintor Idelfonso Mestra Pintor: José Orellano. Gracias por compartir este proyecto de arte que beneficia a niños y jóvenes campesinos sin oportunidades.

     José Orellano: A tus órdenes para hacer compartir de tus inquietudes. El proyecto es hermoso. Feliz Navidad. Y un 2019 cargado de más logros, tanto tuyos como de tus discípulos. Esos son mis deseos. Abrazo.

     Pintor Idelfonso Mestra PintorJosé Orellano.  Gracias, un mar de bendiciones para usted y sus seres queridos.

     José Orellano: Igual.

     Nota: En Facebook, el perfil identificado como Pintor Idelfonso Mestra Pintor pertenece al profesor Idelfonso Adán Mestra Madera, quien lleva adelante el proyecto ‘El arte y el contexto escolar, una oportunidad para potencializar la vida’, en la Institución Educativa de un corregimiento muy pobre: la IE San Isidro, ubicada en la zona rural del corregimiento de Montería, que lleva el mismo nombre de la institución, “cuya población además de las carencias económicas, tiene el estigma de la violencia al asecho”. Un amplio compartir le brindamos al proyecto en mención en nuestra actualización 179.