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     Este 15 de diciembre, los medios de comunicación mexicanos esperaban la aparición de Juan Gabriel, el divo de América, muerto el 28 de agosto del 2016, pero quien, por palabras de su exmánager Joaquín Muñoz, estaría de nuevo en la vida por estos días.

     Según Muñoz, Gabriel Aguilera tendría sus motivos para fingir su muerte.

     “Yo nunca dije que volvería el día 15, dije que a partir del día 15 y de pronto sería para el 6 de enero, la fecha de su cumpleaños”, se excusó el amigo personal del cantante que hiciera historia en el mundo de la balada y la ranchera.

     A los mexicanos les gusta mandar al paraíso terrenal a sus ídolos, a revivirlos y a crear historias sobre la supervivencia de los difuntos. Todavía se califica de misteriosa la muerte del genial Pedro Infante en un accidente aéreo. Según el periodista Servio Tulio Díaz, “más de 20 personas se suicidaron al conocer la noticia sobre la desaparición del vocalista ranchero”.

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     Macabras son las historias creadas por fantasías entre lo risible y lo ilógico. Un chistorete salía en una reunión con un gracejo: “¡Cuánta gente irá al entierro de Mario Moreno!”. Y la desprevenida concurrencia con exclamaciones le preguntaba: “¿Murió Cantinflas”? Y el gracioso respondía de inmediato: “No, cuando se muera”.

     Roberto Gómez Bolaños, más conocido como ‘El chavo del 8’, ya estaba acostumbrado a leer noticias sobre su muerte, pero los necrófilos imaginarios también han despachado en vida a personajes como Carlos Villagarán, Rubén Valdez, Vicente Fernández y hasta la mismísima Florinda Meza.

     El 18 de octubre del 2017, ante una multitud de rumores sobre su muerte, al ‘Charro de Huentitán’ le tocó tomarse una foto, montarla en Instagram y escribir: “Querido público, aquí les mando esta foto hoy, con un abrazo muy cariñoso para decirles una vez más que no se apuren ni le hagan caso a la persona que publica muy seguido que me dio un paro y que me morí… jajajajajaja los quiero y bendito sea Dios, aquí sigo”.

     Quizá de quien más se especuló sobre su fallecimiento fue del bolerista ranchero Javier Solís. Todo tipo de versiones se conocieron. “Que estaba preso”, “que se había metido con una amiga del presidente mexicano”, “que estaba en vacaciones” y decenas más de chismes sin razón.

     Las especulaciones crecieron porque la disquera sacó a las pocas semanas un álbum con canciones nuevas de Javier Solís.

     Lo cierto es que Gabriel Siria Levario falleció en el hospital de Santa Helena, en plena colonia Roma de la Ciudad de México, el 19 de abril de 1966, de un fallo cardíaco, luego de una operación de la vesícula. Aunque algunos opinan que fue víctima de una mala intervención.

     Los mexicanos se aferran a sus ídolos. El 5 de diciembre de 1953 se conoció la noticia de la muerte de Jorge Negrete. Había fallecido en Los Ángeles de una afección hepática y de inmediato se negaban a creer que el vocalista de canciones como ‘México lindo y querido’, ‘Juan charrasqueado’, ‘Ay Jalisco no te rajes’ ‘Paloma querida’ y ‘Me he de comer esa tuna’, entre otras, había marchado para el cielo de los cantantes, dejando viuda a María Félix, ‘La doña’.

     Vinieron decenas de versiones sobre su fallecimiento que perduran en el tiempo.

     Este 15 de diciembre le preguntaron al productor Gustavo Farías sobre si estaba seguro de la muerte de Juan Gabriel. El respondió que sí. “¿Vio el cuerpo?”, le preguntaron y él aseguró: “No lo vi, pero sí vi a quienes le vieron”, respondió.

     El más contento con la noticia era el empresario Raúl Campos, a quien el ídolo le había quedado debiendo una presentación en Cúcuta, avaluada en unos 100 mil dólares. “Esa platica la tengo perdida, pero si aparece, pues tendría que venir a Colombia a cantar”, comentó el ahora empresario de Los Tigres del Norte.

     Ahora espera el 6 de enero.

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En uno de sus recorridos por el popular mercado de Surquillo en Lima, Perú, Javier García Muñoz encontró un tema que le gustó bastante: ‘Las limeñas’ del conjunto ‘Los ilusionistas’ de Walter León, interpretado por Carlos Ramírez, en el famoso ritmo llamado como ‘cumbia chicha’.

Javier García, en ese momento director de Repertorio y Artistas de Discos Fuentes, adquirió por unos cuantos soles el disco de 45 revoluciones.  Le gustó y cuando regresó a Medellín se encontró con Enrique ‘Kiko’ Contreras quien le soltó una frase que le pareció disparatada: “No tengo repertorio para Pastor López”. “No jodás”, le contestó Javier y de inmediato comenzaron a escuchar temas, pero le tenía una gran sorpresa: ‘Las Limeñas’.

A Javier le gustaba la canción y le sugirió al arreglista, ponerle más velocidad y cambiarle ‘limeñas’ por ‘caleñas’. Al fin y al cabo, en ese momento las muchachas de la capital del Valle del Cauca eran sinónimo de las más espectaculares reinas de belleza y todo el mundo vivía enamorado de ellas. Entonces el trueque gustó: “Tantas caleñas tan lindas que hay/ y yo no sé a quien mirar/ tanta guapita para besar/ y yo no sé a quién llamar”.

     Pero lo más agradable venía después: “Las caleñas con su caminar me hacen delirar/ son rosas de un jardín de amor que alguien plantó/ las caleñas con su caminar me hacen delirar/ son rosas de un jardín de amor que alguien plantó”.

     Las grabaciones del disco de Pastor López se hicieron en Maracaibo, su tierra natal y le fueron llegando a Javier una a una. Entre ellas, desde luego, ‘Las caleñas’. “Era como abril o mayo y yo me quedé con la cinta, la guardé, pero cada dos o tres días

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la escuchaba y me fascinaba esa descarga de percusión. «Esto tendrá que ser un hit», me decía. Yo siempre seguía la frase de don Antonio Fuentes: «Los éxitos hay que guardarlos» y en noviembre de 1979, lanzamos un sencillo y se convirtió de inmediato en el éxito de la Feria de Cali de ese año”, recuerda ahora Javier con orgullo.

     Walter León, el compositor peruano del tema, no puso objeción por el cambio de ‘limeñas’ por ‘caleñas’. Nunca protestó. Le fascinó la versión hecha por Pastor López.

     Walter es uno de los más prolíficos compositores peruanos. Es, además, un excelso guitarrista y por aquellos años dirigía el grupo ‘Los Ilusionistas’ con el cual grabó canciones como ‘La Colegiala’ ─famosa también con Rodolfo Aicardi y 20 artistas más─, ‘Celosa’, ‘Bajo el puente’, ‘Señor locutor’, ‘El comerciante’, ‘Sólo en la ciudad’, ‘Tú eres la mujer’, ‘La chica de mi amor’, ‘Flor de un día’, ‘Profesora’, ‘Enfermera’, ‘La olvidaré’, ‘Trago amargo’, ‘Botellita de ron’ y decenas más, pero. desde luego, ‘Las limeñas’.

     En Colombia no sólo Santiago de Cali se gozó a ‘Las caleñas’ sino que el tema se convirtió en un ‘himno nacional’ para los vallecaucanos que estaban admirados de cómo Pastor López quería a sus coterráneas. Pastor nunca comentó que él hubiera compuesto la canción, sino que era de Walter León. En todas sus presentaciones es uno de los temas obligados para cantar.

     En Santiago de Cali, en discotecas de la época como Honka Monka, el Grill San Nicolás, Aretama, Juanchito, Pedregal, La Terraza del Belalcázar, La Terraza de Salomia y Marcia los bailadores sacaban pareja cuando escuchaban ‘Las Cceñas’.

     La popular caseta ‘Matecaña’ se llenó de lado a lado cuando ‘El indio’ Pastor llegó con el tema a la ciudad.

     Javier García nunca vio una presentación en vivo de Pastor López. Se lo encontraba en Discos Fuentes, charlaban en pasillos, pero nunca se gozó una parranda con ‘El indio’. Ahora lo vuelve a escuchar en su solaz.

     “Una vez estaba en un hotel en Santiago de Chile y había un grupo tocando ‘Las caleñas’ yyo decía: “¡Qué tipos sin imaginación! ¿Por qué no cambian la palabrita por ‘Las chilenas’?”, comenta ahora Javier.

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     “¡Javier no te metas allá!”, le gritaba el periodista y animador Dante Capella al vendedor y rebuscador de éxitos de Discos Fuentes Javier García Muñoz, una tarde soleada en Lima. “Es muy peligroso y te pueden atracar”, le agregaba, mientras trataba de quitarle el ánimo para que no fuera a Surquillo, uno de los grandes mercados de la capital peruana.

     Pero para el aguerrido fumador incansable no había barreras y, además, no entendía cómo en los almacenes elegantes de Lima no se vendía la música de Discos Fuentes, sino en la plaza de mercado.

     Con 26 años, pero con un recorrido extenso, Javier se adentró en las calles de Surquillo, atestadas de compradores y vendedores de emolientes, frutas, legumbres, carnes y con una variedad de olores. Los comerciantes en música consistían en “carritos de madera, con dos parlantes encima y tenían un tocadiscos y vendían montones de temas en 45 revoluciones. En un palo estaba el ranking. Al primero que divisé, le pedí que fuera poniendo cada uno de los temas. Así encontré grabaciones de letras como ‘Traicionera’, ‘Lloró mi corazón’, ‘El chanquis chanquis’, ‘Las limeñas’, ‘Solo un cigarro’ y ‘Mi carta final’, entre otras.

     “Escuché ‘Traicionera’ y me encantó de inmediato. La imaginé en la voz

de Pastor. Así, también, se enamoró de la música popular peruana. Tiempo después supo de algunos compositores. Admirador, por ejemplo, de Manuel Mantilla Paredes. “Nunca lo conocí, pero me gustaron sus letras. Los llevé a Discos Fuentes donde el departamento jurídico se encargó de los derechos de autor y por otro lado llamamos a Francisco Contreras, un músico valenciano, para que hiciera los arreglos para Pastor López y Willie Quintero que cantaban con Nelson Henríquez y querían organizar sus propias orquestas”.

     “Francisco ‘Kico’ Contreras era gerente general de Disqueras Unidas de Venezuela y productor de muchos artistas incluyendo Pastor López, Willie Quintero, Nelson y sus estrellas, Nelson Henríquez, Billos Caracas Boys, entre otros y le entregué en Medellín personalmente los discos en 45 revoluciones por minuto. Las grabaciones se hicieron en Maracaibo y en Caracas”, explica tajantemente Javier García Muñoz.

     “Inicialmente estas producciones, fonogramas o grabaciones son venezolanas y las hizo el grupo Vevelt del señor José Page”, agrega ahora Javier.

     En Discos Fuentes, Pedro Muriel grabó una segunda producción años después y le puso la magia en las perillas de las consolas y le dio el brillo necesario para que Pastor López se luciera.

     Uno de los primeros temas que grabaron fue ‘Traicionera’, del maestro Manuel Mantilla Paredes. “Cuando se quiere como te quise/ Trata de cerrar la herida que me abriste/ Yo he vuelto a amarte y a recordarte/ Pero yo no puedo ahora olvidarte/ Oye traicionera, aunque yo me muera/ Donde yo me encuentre rogaré por tu alma/ Oye traicionera, aunque yo me muera/ Donde yo me encuentre rogare por tu alma”.

     Tremenda canción que cuenta ahora con millones de visitas en YouTube.

     Tenía 17 años cuando el maestro Mantilla compuso y grabó esa canción. En 1977 se dio cuenta del suceso extraordinario que tenían sus versos en Colombia, Ecuador, Venezuela, México y algunas partes de Estados Unidos.

     Él mismo compuso ‘Lágrimas de escarcha’, que inmortalizara Jairo Paternina con El Combo de las Estrellas. “Mis ojos se me nublan al saber /que tu amor me está olvidando (bis)/ sé que será difícil para mí/ el tratar de olvidarte/ hay que será de mi destino”. Éxito que después también grabara Pastor López.

     El grupo Palo Santo impactó en Colombia a principios de 1980 con ‘La revancha’, cantada por Édgar Leandro y, entonces, él se lanzó como solista con un nuevo hit del maestro Mantilla: ‘Pagarás’, que se

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ha convertido en el himno de la música tropical del despecho y que a más de uno pone a rodar lágrima por las mejillas.

     “Quiero ponerme a beber; y un cigarrillo fumar/ a la mujer que mató, mis sentimientos iré a buscar/ no, no debiste jugar; con mi tonto corazón/ lo que hiciste con mi amor; te juro pronto vas a pagar/ No estoy triste; no es mi llanto, /es el humo del cigarrillo que me hace llorar/ ¿quién te crees?, una diosa/ flor hermosa que algún día, te marchitarás”, dice el himno de quienes saben del despecho y de pasar horas en una cantina o en la soledad frente a una copa con el elíxir de los dioses.

     El próximo 26 de diciembre el maestro Manuel Mantilla Paredes cumple un año más de vida, llena de composiciones que han sido grabadas por figuras como Alci Acosta, Rodolfo Aicardi, Banda Trancazo, Doctor Krápula, Pastor López, Los Destellos, Armonía 10, Las Nenas y las Gitanas, entre otras.

     En el 2013 adelantó demandas contra el grupo Maná que hiciera una canción llamada ‘Mariposa traicionera’ con la música de ‘Traicionera’.

     Javier García Muñoz, en su reposo y mientras contempla atardeceres suele, además de tomar fotografías, escuchar una y otra vez las canciones del letrista peruano.

     El maestro Manuel sigue haciendo lo que sabe hacer: música. Acaba de lanzar una súper producción con sus temas y otros de despecho tropical. Que Dios le siga dando creatividad.