Integridad:  DEL: Del lat. integrĭtas, -ātis.

     1.- f. Cualidad de íntegro.

     2.- f. Pureza de las vírgenes.

     Wikipedia: “Una persona íntegra es aquella que siempre hace lo correcto”, al referirnos a hacer lo correcto significa hacer todo aquello que consideramos bien para nosotros y que no dañe a otras personas. Una persona íntegra, es una persona con valores y principios.”

     “Nunca olvides, que actuar con honor y lucir carácter, es hacer lo que debes sin que nadie te esté observando”: Barack Obama.

     Cuando me refiero a una persona diciendo que es “íntegra” es porque esa persona tiene algo que me subyuga, me despierta aprecio, respeto y hasta entusiasmo elogiarla con esa palabra. Sí, porque esa persona demuestra habitualmente que tiene carácter, comportamientos éticos, conducta honrada, equilibrio emocional, fuerza de voluntad, constancia en las dificultades. Reacciona consistentemente y a pesar de los obstáculos, de acuerdo con sus principios y costumbres morales, nobles y algo muy importantes, se mantiene firme en ellos porque obedecen a un ideal. Sus obras y sentimientos son convergentes y no se desvían ante la adversidad. 

     En cambio, cuando me refiero a alguien como una persona “no integra” le estoy manifestando mi desaprobación, crítica, rechazo, desilusión y, a veces, hasta indignación. Una persona no integra es aquella de poca garantía, débil, sin carácter. Actúa como una veleta acomodando sus principios y valores a las circunstancias variables. Se rinde al

grupo de amigos de cualquier tipo —políticos, sociales, laborales, ideológicos, etc.— que le rodean. Es aquella persona que fácilmente se convierte en un perjuro de sus ideales desde el mismo momento en que las circunstancias le desfavorecen. O le favorecen deshonestamente. Y es cuando se manifiestan su descontrol emocional, inconstancia, soberbia, cretinidad, despersonalizad y hasta agresividad.

     Por lo general, todos los países del mundo tienen leyes presentes en la constitución de cada nación conforme a la integridad. La integridad muchas veces varía de acuerdo con las culturas de las personas; por eso muchas culturas tienen conductas reprochables para nuestras culturas, pero para aquellas es normal. Por lo tanto, integridad es lo correcto conforme a nuestra cultura.

     Ahora bien, la integridad se forja durante largo tiempo y es el resultado costoso de miles de pequeños detalles. Es como una obra de arte. Para perfeccionarla requiere de nuestro esfuerzo personal. 

     Por supuesto que nuestros padres, nuestra familia, nuestros educadores, el ambiente que nos ha tocado vivir han sido elementos muy importantes, en la formación de nuestra personalidad integral. Pero uno mismo es el que se esfuerza por modelarla. Somos el último responsable de crear esa obra de arte. De ese valor. De esa virtud.

     Hace unos meses, en un seminario-taller al que asistí aquí en Miami, Florida, sobre ética en el ejercicio de labores profesionales del Real Estate, activad inmobiliaria multidisciplinarias y con participantes, la mayoría maduros y ya con muchos años de experiencia acumulada, me llamó la atención la cantidad de interpretaciones que puede dársele a la palabra integridad. Pero lo más fascinante para mí fueron las múltiples reacciones específicas que mostraron por cada uno de los que participamos. Este caliente tema, especialmente por todo lo que está viéndose de deshonestidad y corrupción por todas partes y en estos tiempos, hizo que todos los asistentes evaluáramos nuestra propia integridad —palabra que, como ya escribí arriba, implica entereza personal, consistencia, autenticidad y compromiso 

con valores y principios— en todas nuestras interacciones y actividades diarias.

     En uno de los ejercicios nos pidieron a los participantes que escribiéramos momentos del pasado en los cuales creían haber comprometido su integridad y aquellos que, según ellos, aún corrían riesgo. De manera interesante, la mayoría de los asistentes pudimos encontrar una o más actividades habituales en las cuales nuestra integridad estuvo realmente comprometida. Sin embargo, una vez que evaluamos las recompensas y riesgos asociados con esta situación, concluimos firmemente que los resultados esperados, ojo esperados futuros, negativos, inevitables y a largo plazo, eclipsaron el encanto de los beneficios que disfrutaríamos a corto plazo.

     Yo, por ejemplo, y Antes de que se me olvide, comenté que a mis 67 almanaques podría fácilmente escribir un libro de más de 500 páginas contando las múltiples veces que viví el tibiri-tábara, el momento de la verdad, en que se puso en juego mi integridad ética, legal y moral. Tanto en Colombia como en los Estados Unidos mi integridad fue amenazada y me vi precisado a presentar renuncias 

laborales, unas forzadas y otras voluntarias, preventivas de verme involucrado en delitos. Por ser íntegro, fui objeto de amenazas, celos profesionales, envidias, maldiciones, portazos sociales, calumnias de mi ‘varonibilidad’ y honra, ataques verbales y físicos, que no me hicieron claudicar en el concierto para delinquir en el que participaban mis victimarios —jefes, compañeros de trabajo, algunos ‘notables’ sociables y muchas más personas anti-éticas—. En el largo plazo la vida me compensó y continúa haciéndolo con alegrías y recompensas muy positivas —hijos, nietos, salud, amor, trabajos, crecimiento en el ser y tener en USA— por la desazón, penas emocionales, pérdidas económicas personales y familiares por actuar siempre con integridad. Muchos de mis victimarios terminaron en drogas, despedidos, presos, abandonados por sus amigotes y esposas, y con pérdida de su pulcra imagen social, aunque no les importara un pito, decían ellos, como si a la conciencia también fuera posible defraudar a no ser que sus cerebros ya estaban totalmente corruptos. Si yo volviera a nacer y vivir actuaría de igual de forma, acorde con mis valores y principios recibidos de mis inolvidables y admirados padres, hermanos, colegio y mi religión católica.

     También en el taller compartí los siguientes conceptos que escribí con base a mi formación profesional, múltiples lecturas, entrenamientos gerenciales, interacción social y experiencia académica y gerencial laboral durante cuarenta y cinco años. Aquí te comparto algunos de ellos:

     *La integridad requiere consistencia entre nuestras declaraciones en público y nuestros pensamientos privados.

     *Si respondemos a las circunstancias con ética y obtenemos resultados positivos con lo que decimos, seremos considerados ‘sobresaliente’ y atraeremos más oportunidades. 

     *Preocupémonos más en dar que en recibir y atraeremos un éxito mucho mayor.

     *Tratemos a la gente sin juzgarla, así ellos apoyarán con más entusiasmo sus sueños.

     *Adoptar una personalidad para los negocios, la actividad pública, y otra para nuestra “vida personal", puede ser agotador innecesariamente. Siendo auténticos todo el tiempo —en palabras, manteniendo un estado de entereza— lograremos mayor éxito.

     *Nunca juzguemos ni menospreciemos a las personas por su apariencia física. La gente de éxito —y que puede estar dispuesta a invertir en nosotros— viene en todos los pesos, tamaños, formas y colores.

*Si constantemente hacemos lo mejor que podemos y con integridad, nos lamentaremos menos y avanzaremos con mayor facilidad.

     *Cualquier actitud o comportamiento poco ético o inmoral, es auto-sabotaje y aleja a las personas. Tendremos mayor éxito eliminándolos... aunque la ofensa sea tan pequeña que nadie la note.

     *Siempre mantengamos nuestra palabra. Pero, si un cambio en las circunstancias implica que mantener nuestra palabra podría ser arriesgado o catastrófico, revaluemos la intención de mantener nuestra integridad.

     *Nuestra integridad está en juego cuando nuestros actos no van de acuerdo con nuestras palabras. Además, nuestra reputación, credibilidad y relaciones también lo estarán.

     *Siempre tomemos el camino más ético y virtuoso. No hagamos nada que nos perturbe el sueño. Cuando el camino a recorrer es largo, nos beneficiaremos más haciendo lo correcto, no importa que el costo inmediato al hacerlo sea más alto.

     *Sin duda alguna, la integridad está relacionada directamente con la producción de efectividad constante, a largo plazo y con resultados positivos.

     *Cuando existe integridad en una organización, la voluntad de las personas para comprometerse de lleno en una labor aumenta. La gente que se compromete totalmente es la base una organización que, con frecuencia, produce resultados aparentemente imposibles. 

     *Elaboremos una política para todos. Las politicas permiten que una organización funcione eficazmente. Sin políticas obtendremos menos de lo previsto, y gastaremos más tiempo intentando conservar la integridad de nuestra organización.

     *Si un solo empleado no tiene integridad podrá —tarde o temprano— arruinar la productividad e integridad de nuestra compañía, poniendo en tela de juicio su reputación.

     *Cuando una organización obra con integridad, podrá atraer y retener a personas competentes y talentosas con mayor facilidad.

     *Cuando una organización no tiene integridad, las personas competentes y talentosas se marcharán.

     *Romper los compromisos siempre será frustrante para las personas que dependen de nosotros. Nunca rompamos nuestros compromisos, a menos que responsablemente le comuniquemos todos los involucrados el cambio de decisión.

     *Si administramos nuestra empresa con base a la personalidad de la gente, los resultados variarán de acuerdo a la disposición y a las emociones. Si administramos nuestra empresa con base a principios valores y compromisos, sus esfuerzos producirán resultados más consistentes.

     *Nosotros no solo somos nuestra mente. La mente es sólo una parte pequeña pero poderosa, de nuestro ser. Llenémosla con pensamientos positivos que sean acordes con nuestro carácter. Revitalicemos las neuronas y cárguelas positivamente. Esto es, rodeémonos de personas positivas, leamos libros y veamos vídeos positivos.

     Finalmente, anexo dos postdatas que contienen sabios consejos para completar de contribuir con mi granito de arena en la construcción de una sociedad más íntegra, honesta que nos beneficie a todos. Por experiencias vividas soy un convencido de que la Integridad paga. Que es un mito de que ser pobre o ser rico es no ser íntegro u honrado. Para mi hay de todo en este zoológico del mundo historial en que vivimos. Te lo afirmo yo que vengo de regreso en la autopista de la vida.

     Ah, y casi lo olvidaba, te confieso aquí, entre nos, que en mis momentos críticos donde peligró mi integridad recordé el sabio y jocoso cliché de el periódico ‘El Hocicón’ de Pelotillehue de Condoríto, mi cómic o paquito preferido: ‘Pobre, pero honrado’.

     Posdata uno: Las verdaderas acciones anticorrupción comienza en la casa:

     *No le saque cédula falsa a su hijo, ni le compre el cupo en la Universidad, la libreta militar ni licencia de conducir. Ni le de dinero para pagar para que le hagan los trabajos en la universidad.

     *No soborne policías y mucho menos delante de sus hijos.

     *No compre celulares robados.

     *Páguele prestaciones a su empleada del servicio.

     *No se pase los semáforos en rojo.

     *Pague justo, cuando contrata o es comisión, apoye a los empresarios e independientes.

     *Haga las filas y no se cuele, aunque gane tiempo.

     *No actúe como narco, aunque tenga plata. 

     *No humille a los que tienen menos plata y poder que usted. 

     *No fomente el bulling y la agresión en el colegio

     *Deje de decirle a su hijo que lo más Importante es la plata y que hay que salir adelante como sea. 

     *Ah, y no es que sea muy de buenas ¡porque se encontró un celular! Devuélvalo, ¡que tiene dueño y lo necesita!

     *Edúquelos, enséñeles a respetar a los mayores y a las demás personas.

     *A decir buenos días, buenas noches, por favor, lo siento, gracias.

     Esa es la ley anticorrupción con la que debemos cambiar a este país y al mundo.

     *Enseñémosles a nuestros hijos a ser honestos, alegres, generosos, sensibles y muy responsables.  La tarea debemos hacerla bien por bien  propio, de ellos mismos y bien de la sociedad.

     *¡No solo debemos pensar en qué país le vamos a dejar a nuestros hijos!... pensemos ¿Qué clase de hijos le vamos a dejar nuestro país?

     Posdata dos: Historia que me ha fascinado toda mi vida y que les referí a mis más de 12,000 ex-alumnos el primer día de clases en las universidades públicas y privadas de mi inolvidable costa caribe colombiana.

     Tres estudiantes no estudiaron para un examen y decidieron no presentarlo; elaboraron un plan, se ensuciaron con grasa negra, aceite y residuos del escape de un auto; de esta manera fueron con el docente poniendo caras de inocentes: “Profe, pedimos disculpas, pero no pudimos venir al examen, pues estábamos en una boda y, de regreso, el carro se accidentó. Por ello, estamos tan sucios, como puede ver”.

     El docente entendió, accedió y les permitió presentarse en un par de días para que se prepararan bien.

     Pasados los dos días, los estudiantes fueron al examen muy bien preparados porque ahora sí habían estudiado.

     El docente los ubicó en aulas separadas y aplicó el examen con exclusivamente 4 preguntas:

     1.- ¿Quién se casó?

     2.- ¿A qué hora se accidentó el carro?

     3.- ¿Dónde exactamente se descompuso?

     4.- ¿Cuál es la marca del vehículo?

     Nota: Si las respuestas son idénticas, estarán aprobados con la máxima calificación.

     Buena Suerte!

     Moraleja 1: Hagas lo que hagas, ¡Jamas pretendas hacer pendejo a alguien: Más viejo, leído, viajado, y trajinado que tú!

     Moraleja 2: ¿Quieres una calificación de 10? Ningún problema yo te lo pongo, ¡La vida se encargará de reprobarte y ponerte cero!