Sonido MIDI de la canción Viaje al centro de la Tierra

     Viaje al Centro del Tierra es una canción de aventura. Genera una emoción de expectativa.

     Los invito a cerrar los ojos y escucharla.

     La música nos genera un equilibrio emocional. Limpia las emociones

Fernando Mora R.

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NAVARQUÍA

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Santa Bárbara

Bogotá 

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Ficción y

realidad en

un eje bien

profundo

Por María González

@kyravms

Tomado de: https://www.xataka.com

     Como 'Discontinuidad de Lehmann', se conoce al límite entre el núcleo externo y el núcleo interno de la Tierra. Ése fue uno de los grandes descubrimientos de Inge Lehmann, sismóloga danesa gracias a la que hoy conocemos cómo es la Tierra por dentro. Fue la primera en asegurar que el núcleo de la tierra estaba compuesto en dos partes: la esfera interna sólida y el núcleo externo líquido.

Desmontando el viaje de Julio Verne

     El 25 de noviembre de 1864, Julio Verne publicaba una de sus obras más conocidas: el 'Viaje al centro de la Tierra'. En ella, el escritor francés contaba cómo, siguiendo las instrucciones de un documento, una expedición se proponía llegar al centro de la Tierra. Entraron por el volcán Snæfellsjökull, en Islandia, y dentro de nuestro planeta se encontraron de todo: mares, bosques de hongos, criaturas prehistóricas y hasta relámpagos.

     Julio Verne plasmaba así sobre papel el concepto de la Tierra 

Hueca, una hipótesis que algunos científicos de la época defendían. En Jot Down publicaban hace tiempo un artículo muy interesante repasando los orígenes y la evolución de esta teoría, que tiene varias interpretaciones. Algunos decían que existen dos aberturas en los polos y que la tierra estaba hueca por dentro. Otros, que dentro de la tierra existen otros submundos.

     Sin embargo, Inge Lehmann (foto

a la derecha) desmontó ésta y otras hipótesis, como la de que el núcleo era simplemente una esfera única, en 1936 con la publicación de los descubrimientos de su investigación en una obra conocida como 'P'. A pesar de su corto título, la misma fue toda una revolución dentro del mundo de la sismología, ya que precisamente utilizaba el comportamiento de las ondas P para demostrar que la tierra no era hueca ni tampoco formada por un material compacto.

     En 1929, un importante terremoto tuvo lugar en Nueva Zelanda. Lehmann lo estudió y se sorprendió al comprobar que, justo en el otro extremo de la Tierra y en una zona que debería ser "zona sombra", se llegaron a detectar ondas P producidas por ese mismo terremoto. En cambio, las ondas S, que no viajan a través de líquidos, no llegaron hasta allí. Como consecuencia de esto, la sismóloga concluyó que en la Tierra existe un núcleo interno sólido al que le rodea un núcleo externo líquido.

Una pionera que no lo tuvo fácil

     A pesar de ser una científica reconocida, Inge Lehmann reconocía que no lo había tenido nada fácil. Creció atendiendo a una escuela mixta, algo que no era demasiado habitual por aquella época. Cuando salió de la institución, se encontró de bruces con un mundo que le hacía de menos por ser mujer. "Era reconocido que no había diferencias intelectuales entre mujeres y hombres, un hecho que me trajo bastantes decepciones más tarde en la vida cuando tuve que comprobar que ésta no era la actitud general", decíaLehmann a una historiadora en 1980.

     Durante años sucesivos, Inge Lehmann no desistió y siguió trabajando en su campo, aunque no era la persona más diplomática. De hecho, se le atribuye una cita bastante reveladora: "Deberías conocer a muchos hombres incompetentes con los que he tenido que competir... en vano". Fue elegida responsable del departamento sísmico del Danish Geodetic Institute, cargo que ostentó desde 1929 a 1953, y también presidenta de la European Seismological Federation en 1950. Fallecía el 21 de febrero de 1993, día en el que el mundo perdió a una de sus más importantes científicas.

Por Guillermo Romero Salamanca

     El reciente 18 de septiembre, María del Rocío Trinidad Mohedano Jurado habría cumplido 74 años.

     Un cáncer de páncreas le apagó su vida de éxitos el 1 de junio de 2006. Esa mañana, muy temprano, su hermano y su empresario de toda la vida, Amador Jurado salió a la puerta de su residencia en Madrid y les confirmó a los medios de comunicación la fatal noticia.

     De inmediato, emisoras de música romántica en todo el mundo comenzaron a emitir el comunicado y a recordar algunas de las 200 canciones de éxito que habría grabado a lo largo de sus 46 años de carrera artística. Su esposo, el matador José Ortega Cano comentó algunos aspectos de su triunfal vida de escenarios y estudios de grabación.

     Cuando el cadáver de Rocío Jurado llegó a Chipiona, el municipio que la vio nacer en Cádiz, más de 20 mil personas le acompañaron hasta el cementerio san José, donde tiempo después levantaron un mausoleo de cuatro pilares, una pirámide y una gigantesca placa que señala que allí descansa La más grande, La Chipionera, La Insuperable y La Niña de los Premios.

     Cada semana, un anónimo admirador le cambia las flores y limpia el lugar.

     En Colombia decenas de personas volvían a escuchar sus éxitos como “Señora”, “Como yo te amo”, “Ese hombre”, “Se nos rompió el amor”, “A que no te vas”, “Como una ola”, “Muera el amor” y “Vibro”, entre otras.

     El diseñador colombo español Carlos Arturo Zapata era quien más conocía a Rocío Jurado, él le delineaba sus vestidos que eran famosos por sus colas, sus adornos y su peso. Rocío se engalanaba con cada uno de esos trajes y a su público le encantaba cuando hacía saltar los extensos pliegues que llevaban.

     Carlos Arturo, incluso, se lanzó como empresario artístico y la presentó en el Centro de Convenciones de Bogotá en 1993.

     Rocío Jurado lo ganó todo. Se calcula que Sony Music vendió más de 30 millones de copias y le entregó unos 150 discos de oro y unos 63 de platino por sus ventas.

     La reina del flamenco comenzó en el mundo de la canción desde muy niña, pero debido a la escasez económica de su familia trabajó también como zapatera y como recolectora de uvas. Sin embargo, sacaba tiempo para presentarse en los concursos radiales los cuales ganaba siempre.

     En sus entrevistas contaba que su primer premio consistió en una bebida gaseosa, doscientas pesetas y un par de medias. Soltaba unas risotadas cuando comentaba también que, para poder cantar en los restaurantes, por ser 

menor de edad, falsificó su acta de nacimiento y le agregó dos años a su vida.

    Aunque cantaba sevillanas y flamenco, el triunfo de Rocío fue cuando presentó una canción del mítico Manuel Alejandro: “Ese hombre”. Ese hombre que tú ves ahí, que parece tan galante, tan atento y arrogante, lo conozco como a mí. Ese hombre que tú ves ahí, que aparenta ser divino, tan afable y efusivo, solo sabe hacer sufrir”, arrancaba con estilo fuerte diáfano Rocío.

     Luego proseguía con: “Es un gran necio, un estúpido engreído, egoísta y caprichoso, un payaso vanidoso, inconsciente y presumido, falso, enano, rencoroso, que no tiene corazón”.

     Las señoras, que, por algún motivo, tenían algún despecho tenían esa canción como un himno. Incluso lloraban y lo dedicaban en las emisoras en los tiempos de complacencias.

     Roció atravesó el Atlántico para seguir arrollando con su enérgica voz. Grabó duetos con José Luis Rodríguez, Ana Gabriel, Chayanne, entre otros y se presentó en decenas de escenarios de Estados Unidos, México, Puerto Rico, República

Dominicana, Panamá, Venezuela —cuando era libre—, Argentina, Chile, Ecuador y Perú.

     Grabó especiales de televisión, participó en películas, concedió miles de entrevistas y fue invitada especial a la Casa Blanca por el presidente Ronald Reagan para que cantara.

     En el 2004 le anunciaron que padecía de cáncer en el páncreas. Hizo todo lo posible por recuperarse y en esa etapa no desaprovechó el tiempo y seguía cantando y recibía más y más condecoraciones a tal punto que debió ampliar las paredes del ego en su casa en Madrid.

     Tan sólo tenía 61 años cuando el cielo le mandó llamar.

     Un adiós a la insuperable.