Sonido MIDI de la canción ‘Relajamiento’

Noche de Tertulia

La temática:

‘El espíritu

del páramo’

     Una interesante temática, pues. En nuestro país hay muchos de ellos. Y Celso Román, un apasionado de la naturaleza, nos contó sus experiencias sobre el páramo de Chingaza. El agua de Chingaza es la principal fuente de agua para la ciudad de Bogotá.

     Los páramos son un ecosistema que alberga el nacimiento del agua dulce. Celso Román nos invita a reflexionar, a cuidar este hermoso ecosistema, pues como colombianos debemos ser conscientes de ellos. “La mejor riqueza que puede generar un país es cuidar sus recursos naturales”, afirma Celso

     El oso de anteojos, el venado de cola blanca, los peces capitanes, son muestra de los animales que se encuentran allí. Los frailejones, plantas de paramo, crecen un centímetro por cada año.

     ‘El espíritu del páramo’ es un hermosos libro que deja volar 

la imaginación en un contexto andino, nos narra la aventura de un joven en busca del dorado hacia el año 1900. Un ambicioso explorador escocés que quería terminar su castillo a orillas del lago Nes, lo lleva a pensar a buscar riqueza en América. Es así que al llegar a América llega a Cundinamarca y es guiado por un campesino  hacia la laguna de Siecha, lugar sagrado, pues, para los muiscas todas las lagunas son recintos sagrados. Ellos hacían

Fernando Mora R.

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NAVARQUÍA

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Santa Bárbara

Bogotá 

ofrendas al sol, y se bañaban de oro polvoriento y ofrecían esmeraldas. Es una historia de conciliación —y reflexión­ con el orden natural de la Tierra.

     El libro tiene ilustraciones de Paula A. Romero y Emmanuel Laverde.

Por Guillermo Romero Salamanca

     Nadie la llamaba como Rosa Helena, simplemente le decían ‘Nena’. Enrique Colavizza, con el fin de verla un poco seria, la saludaba con el nombre de pila, pero durante casi 40 años se dedicó a contar toda clase de chistes donde las relaciones sexuales, los madrazos e historias subidas de tono eran el denominador común.

     Asistir a una grabación de sus chistes era encontrarse con un buen número de sus seguidores de los medios de comunicación. Carlos Eduardo Hernández, a quien lo conocían como ‘alita’ —promotor de Discos FM y locutor en Radio Recuerdos— era un invitado especial y gozaba con cada uno de los chascos que ‘la lengua verde de Colombia’ contaba.

     Al popular personaje radial le ponían un micrófono para que sus risotadas quedaran impresas en las cintas.

     ‘La nena’ llegaba muy puntual, vestida con su abrigo de piel, con decenas de anillos, pulseras, collares, aretes y el impresor de voces le pedía el favor que se desprendiera de la bisutería. “Toda esa bulla de fierros le quita nitidez a la trasmisión”, le explicaba Mario Rincón, el célebre grabador de Discos Fuentes.

     Sin apuntes y sin libreto disparaba chiste tras chiste, sin parar, sin dudarlo. Su memoria era prodigiosa. Conectaba una historia con otra. Hablaba de su mirriñaque a cada instante y no descansaba. Podrían ser 50 o 70 chirigotas contadas sin resuello.

     Se aplaudía, se reía con estruendosas carcajadas, trataban de memorizar algunos apuntes para después repetirlos en alguna reunión, pero era casi imposible, porque Rosa Helena Jiménez Ochoa de Chavarriaga no lo permitía. Se reía de sus gracejos picantes y le gustaba ver feliz a la gente.

     En los años sesenta comenzó con sus chistes en reuniones familiares y luego amplió el círculo de oyentes de sus groserías. La invitaron entonces

de Discos Fuentes a dejar en una cinta su recital de descomposturas, pero se extravió ese trabajo, sin embargo, en la calle, la gente pedía los casetes. Fue una de las primeras ventas piratas de un artista en Colombia.

     Los casetes iban y venían y se reproducían por doquier hasta que los disqueros del sello amarillo, aquel que tiene la Torre del Reloj de Cartagena, la contactaron para hacer una nueva producción. El éxito fue total.

     “Antes”, decía la contadora de chascos, “un hombre para verle el pingüiñoño a una mujer tenía que alzarle al máximo el vestido de baño, ahora tiene que abrirle al máximo el pinguiñoño para verle el vestido”.

     “El 98 por ciento de los hombres son infieles, el 2 por ciento son mentirosos. Pero acuérdese que el hombre miente y la mujer finge y ahí estamos empatados %$%#$”.

     Nació en Medellín el 15 de septiembre de 1929 y realizó más de 25 producciones discográficas y su gran venta fue en casetes. Seguidores latinos la llevaron a presentaciones a varias ciudades de Estados Unidos como Miami, Los Ángeles, Chicago, Nueva York y fue también a Canadá, Inglaterra, España y Santo Domingo.

     Estuvo en varios programas de Don Francisco y ofreció una entrevista especial a Cristina Saralegui. Su mejor imitador es Pedro González, conocido como ‘Don Jediondo’.

     Le tenía pánico a montarse en los aviones, pero cuando lo hacía no suspendía su rezo del Rosario. Claro está que, ante los vacíos aéreos, interrumpía sus oraciones con decenas de madrazos a lengua limpia.

     Contaba también que en su familia había reinas de belleza como Claudia Helena Vásquez, ex señorita Colombia y esposa de Carlos Vives.

     Era de no creer que una mujer con tan brillante agilidad mental para acordarse de tantos y tantas mojigangas terminara su vida con mal de Alzheimer.

     El 19 de octubre del 2011 partió al cielo de los narradores de chistes donde debe estar haciendo reír a más de un ángel de la guarda, cansados de ver tantas piruetas de sus protegidos.