Muchos, alguna vez en la vida, hemos fallado al intentar lograr algo. Luego, desmotivados por el intento fallido inicial, hemos renunciado a ese algo muy importante para nosotros.

Thomas Alva Edison falló, sí, falló, muchas veces, ¡pero lo logró...!

     Thomas Alva Edison falló miles de veces antes de lograr crear exitosamente su primera bombilla de luz eléctrica. El famoso inventor siempre mantuvo una actitud positiva. Él nunca perdió la esperanza de lograr su invento ni se dio por vencido. “No fallé ni una sola vez. Descubrí de miles maneras de cómo no funciona la cosa”, dijo después de uno de los muchos intentos.

     Al viejo Edison le estaré eternamente agradecido por su “terquedad”, como diría mi abuelita, o persistencia, como decimos pulidamente hoy. Gracias a su bombilla eléctrica el constituyó la empresa General Electric, en una de cuyas filiales en el mundo —101 años después— yo fui su Representante Legal y Manager Distrital Zona Norte en Barranquilla y para toda la Costa Atlántica de Colombia, mi patria de nacimiento. Gracias a su invento y ejemplo, pude levantar a mi familia primaria —mi esposa y dos hijos— en los años de mi primera juventud. Tenía yo 32.

     Durante años, se ha aconsejado y predicado en la abundante literatura de superación personal, biografías, películas y conferencias, como las fabulosas del escritor Harvey Mackay, la importancia del trabajo arduo, la persistencia, la determinación y la adecuada práctica, como los ingredientes claves del éxito. ‘Psicocibernética’, ‘La magia del poder psíquico’, ‘La magia de pensar en grande’, ‘Bolívar’, ‘Washington’, ‘Obama’, ‘Gandhi’, ‘Ford’, y una deliciosa y kilométrica lista más de libros, lo confirman.

     El joven periodista, ensayista, sociólogo y novelista canadiense (1963) Malcolm Gladwell, escribió un fascinante y reciente estudio en su nuevo e ingenioso libro, ‘Outliers: The Story of Success’ (Little, Brown & Co.), algo así como ‘Atisbos (observación de cerca) de la historia del Éxito’ —en mi libre traducción— y allí aconseja lo que debemos hacer para sentirnos mejor y recuperarnos anímicamente cuando no alcanzamos el éxito inmediato en lo que nos proponemos lograr. En efecto, él dice que se necesitan aproximadamente 10 años, o 10.000 horas, de práctica para obtener verdadera experiencia en 

cualquier cosa que hagamos. Según mis cálculos, eso equivale aproximadamente a practicar 4 horas por día, durante 5 días a la semana.

     La gente que está en la cima no solo trabaja duramente, sino que, incluso, trabaja más duro que los demás, escribe Gladwell. El logro o éxito —concluye Gladwel en su estudio—, es el resultado del talento o habilidades que uno tiene más la preparación. Aquí te escribo la fórmula del éxito en forma de ecuación matemática:

     Talento + Preparación = Logro.

     De las tres variables, la preparación o el entrenamiento parece desempeñar un papel más importante. Gladwell pone como ejemplo de su afirmación a los Beatles, diciendo que ellos habían estado juntos siete años antes de su famosa y triunfal llegada a Estados Unidos. Antes de eso, pasaron mucho tiempo tocando su música en clubes de striptease en Hamburgo, Alemania, a veces hasta ocho horas por noche. ¿Eran ellos acaso propensos a más estímulos de sus sentidos en la noche que en el día? No. exactamente. Se estima que la banda tocó unas 1.200 veces antes de su gran éxito en 1964. En comparación, la mayoría de las bandas de música similares no realizan 1.200 veces en toda su carrera. El número 10,000 es la cifra mágica. Si tú quieres llegar a ser un Experto de Clase Mundial, un verdadero Maestro en cualquier disciplina, debes intentarlo ensayando con pruebas y errores —por favor no los llames jamás fracasos—, practicar y practicar durante un mínimo de 10,000 horas, cualquiera que sea tu disciplina.

     En las conclusiones del estudio, luego de los análisis de las vidas de pianistas concertistas, compositores, jugadores de baloncesto, jugadores de fútbol, nadadores, ajedrecistas de hielo y aún delincuentes —infractores de la ley tanto de cuello blanco y azul—, el número 10,000 vuelve aparecer. Ninguno de los exitosos lo ha logrado en menos tiempo. Ojo: ¡exitosos de talla mundial! ¡Verdaderos maestros! La explicación de esta cifra la han dado los neurólogos: 10,000 horas o 10 años, es el tiempo que el cerebro necesita para asimilar los conocimientos necesarios para alcanzar a ser un experto maestro en el área de nuestra especialidad. Ya yo lo sospechaba Bill Gates, uno de los socios co- fundadores de la Microsoft… James Dyson, inventor de la limpiadora de alfombras sin bolsa… Lady Gaga, cantante… Michael Jordan, basquetbolista… Oliver Stone, director de cine… J.K. Rowling, escritora… Stephen King, escritor… Michael Phelps, nadador… Steve Jobs, inventor del iPhone… ¡Y muchos más! De quienes puedes encontrar sus biografías en Google y Wikipedia… Ellos lo confirman: ¡pasaron la prueba de las 10.000 horas!

     Como colombiano que soy, no puedo dejar de mirar en mi patio. Gabriel García Márquez, Shakira, Juanes, Carlos Vives, Pibe Valderrama, James, Botero, Rentería, Montoya, Sofía Vergara, Angela Patricia Janiot, entre otros, pasaron la prueba de las 10.000 horas. Sobre el entorno colombiano, leí en estos días que la orquesta de música tropical ‘Voces de Billo’, dirigida magistralmente por el médico barranquillero Saúl Enrique Campanella, cumple 5 años de llevar con mucho éxito la alegría y música por todas partes de Colombia, Venezuela, el Caribe, Latinoamérica y USA. En YouTube puedes escuchar sus magistrales interpretaciones musicales. Ellos, los miembros de la orquesta, no tocan reguetón ni champetas y sus cantantes e integrantes no son unos jóvenes tipo Maluma, Dady Yanky, Finsy o Mr Black. Tampoco interpretan ‘Despacito’ ni ‘Serrucho’ ¡No! Muy por el contrario, sus músicos que ya tienen la juventud bien acumulada y que de forma magistral interpretan y cantan canciones inicialmente interpretadas por la Billo’s Caracas Boys en los años 60’s-70’s. Son unos verdaderos maestros de la música. ¿Y sabes por qué? Porque

ensayan diariamente a pesar de su larga trayectoria como músicos. Puedes incluso ver vídeos de sus ensayos. Para mí, su éxito radica en que son unos verdaderos profesionales: ensayan y ensayan, no se duermen en sus glorias pasadas. Se renuevan cada día. ¡Qué tremendo ejemplo! De paso, a Saúl y su gente muchas felicidades. Finalmente, y casi que se me olvida, les confieso que a mí me fascinan los pensamientos o ‘frases célebres’ y diariamente busco o escribo y publico muchos sticker con ellos en mi perfil personal de Facebook. Recientemente me notificó que he recibido más de 55,000 likes. Pienso que es por ellos. Por tal motivo consideremos estos pensamientos de personas exitosas en todos los ámbitos de la vida:

     * “La práctica no es lo que haces una vez que eres bueno. Es lo que tú haces, lo que te hace bueno”: As Gladwell, escritor.

     * “Nadie puede llegar a ser talentoso solo. Dios da talento pero el trabajo transforma el talento en genio”: Anna Pavlova, bailarina.

     * “Conoce el precio del éxito: dedicación, trabajo duro y una dedicación inquebrantable a las

cosas que quieres que suceda”: Frank Lloyd Wright, arquitecto.

     * “La forma de aprender a hacer las cosas es haciéndolas. La forma de aprender un oficio es trabajándolo. Esto es lo que nos enseña cómo tener éxito. Empieza con el entusiasmo, y el trabajo ya está medio hecho”: Mark Twain, escritor y humorista.

     Las habilidades que las anteriores personas y todas las mencionadas en este escrito poseían y poseen, eran y son de gran alcance. Sin embargo, la fórmula del éxito para todas fue y es la misma: mucho trabajo arduo y constancia. 

No conozco a nadie que haya tenido éxito de otra manera —por favor, observa y analiza la figura de Iceberg que adjunto a mi escrito, aquí a la derecha—.

     Algunos individuos simplemente creen —y les parece— que el éxito logrado por alguien fue fácil. Seguramente, y es lo más probable, no vieron las primeras 9.999 horas de trabajo duro. E ignoran que el éxito no solo se alcanza al tener uno esforzarse duramente, sino también al tener que trabajar de manera inteligente. La moraleja de lo anterior es que ¡soñar no cuesta nada! Lo que cuesta es hacerlo realidad. Algunas personas sueñan con el éxito y siguen durmiendo. Pero otras se despiertan, se levantan y hacen algo al respecto.

     La próxima vez que falles en intentar algo y te sientas desanimado no abandones rápidamente el intento. Ese intento, ¡no fracaso!, pudo haber sido un éxito que está esperando algunos intentos más. Tal vez no has fallado 

las suficientes veces todavía. Por favor inténtalo de nuevo y recuerda a Edison y su consejo: “Si al principio no tienes éxito, inténtalo de nuevo”. Te lo dice un ‘viejo’ cocodrilo curtido en intentos fallidos, pero también en alcanzar éxitos inesperados cuando parecía que ya lo había perdido todo, menos, eso sí, la ‘terquedad’, la fe en sí mismo, en Dios y la esperanza, en su recorrido por este mundo historial.