Nota: La reina central del Carnaval de Barranquilla era Nora Aduén… Para entonces, Barranquilla era un completo caos: La basura nos asfixia en Barranquilla”, dijo ella al presidente de la República en visita a la Casa Presidencial… “Encárguese usted de solucionar ese problema… Utilice los mecanismos que desee, pero Barranquilla tiene que estar limpia para su Carnaval”, le ordenó el Jefe del Estado a su ministro de Obras, que así se llamaba tal cartera… Este y otros hechos forjaron una crónica a lo colcha se retazos, con dedicatoria y todo.

     Se publicó en la revista ‘Quillán 007’, No.21 de su año 2, con el título ASÍ VA EL CARNAVAL…

     Crónica dedicada a Gustavo Castillo García y Juan B. Fruto, editor y libretista, respectivamente, del programa ‘Barranquilla y su Carnaval’, por emisoras ABC, en mi modesta opinión el mejor de la presente temporada por su contenido y originalidad.

     Y es que, en su mayoría, las emisoras en AM de Barranquilla  dedicaban horas y horas a programas especializados en información de Carnaval. Y Juan B. Fruto escribía unos libretos sensacionales en 

carnestolendas que eran leídos, con histrionismo y mucho humor, por Gustavo Castillo García. Que era ‘una manta’ en sintonía.
     Gustavo y Juan B. ya caminan por la otra vida, la del más allá. Y a lo mejor siguen en sus cuitas, haciendo sus programas en compañía de Joselito, animando el espíritu de este, para el próximo jolgorio, del 10 al 13 de febrero de 2019, con pre-temporada que ya se siente...

     El Carnaval de Barranquilla, ‘enfrentado’ en 1977 a su peor crisis económica, sigue siendo, a no dudarlo, la fiesta más autóctona de Colombia.

     Su contenido, la forma de comportarse las gentes durante su celebración, ha tratado de ser imitado en otras ciudades —ya sea con motivo de una feria o de una fiesta patronal—, pero la burda copia no ha sido más que eso: una borda copia.

     Aun cuando sofisticado, modernizado y con mil ‘ados’

más, el Carnaval de Barranquilla lo sigue haciendo el PP —el ‘Pobre Pueblo’, como dice Gustavo Castillo García—. Sigue siendo con hambre, con sed, sin luz y con la basura hasta la coronilla, la expresión más auténtica del folclor patrio, la demostración sin límites de lo que es un pueblo alegre, bullicioso, divertido y descomplicado.  Es la muestra, sin más rodeos, de las costumbres más arraigadas en el corazón de los barranquilleros.

     Cuando Joselito Carnaval resucita y con las pilas puestas asoma por la Puerta de Oro de Colombia, comienza la locura general. Nadie se acuerda de la mala situación económica o del acelerado costo de la vida.  La enfermedad más crónica y la fealdad más espantosa quedan escondidas tras una careta y el ánimo renace en todos los seres. La necesidad de trabajar como un esclavo para poder subsistir se olvida. El amor prohibido —aquel que se alimenta solo de pensamientos, aún al lado del esposo o a la esposa— aflora ante la luz pública, ante la mirada de indiferencia de quienes, en una época muy distinta a esta, el mismo miércoles de ceniza, por ejemplo, lo censuran. La mujer infiel se desata de todos los prejuicios sociales y, despreocupada, se cuelga del brazo de su amante de horas… O viceversa.  Y juntos, se ven en las casetas.  Y juntos, buscan un refugio de amor.  Sin ocultarlo, sin temor a que los descubran.   Barranquilla entera ya vive su Carnaval.  El PP ya hace su Carnaval. Con una bella reina a la cabeza, el Carnaval ha llegado y la locura es general.

LO QUE PUEDE EL CARNAVAL

     Y este año, el Carnaval llegó cargado de noticias muy importantes para la ciudad: la primera: la presencia, el sábado de Carnaval, del jefe de gobierno de Panamá, general Omar Torrijos, y del presidente de la república, Alfonso López Michelsen.

     La segunda: la ciudad, por fin, volverá a recobrar su imagen de ‘tacita de plata’ que ostentara por mucho tiempo, hace mucho tiempo. El Ministerio de Obras Públicas asumirá la limpieza de Barranquilla, en hecho concreto que se logró con el Carnaval, que se logró con la visita que hiciera al presidente López la soberana del jolgorio, Nora Aduén Lafaurie.  Sin tapujos, Nora lo comentó en Palacio: “La basura nos asfixia en Barranquilla”.  Y esas seis palabras sirvieron para que el presidente diera una orden perentoria al Ministro de Obras, el barranquillero Humberto Salcedo Collante: “Encárguese usted de solucionar ese problema… Utilice los mecanismos que desee, pero Barranquilla tiene que estar limpia para su Carnaval”.

     Y ahí están las volquetas del Ministerio de Obras Públicas, haciendo lo que para las empresas públicas es el más complicado de los teoremas geométricos: limpiar una ciudad.  El Carnaval, en la forma más fácil del mundo, con solo seis palabras, nos dejará una ciudad impecable.  Son las cosas del Carnaval, que sigue manteniendo su línea de 

incompatibilidad con la política.

LOS JUBILADOS Y EL CARNAVAL

     Yo lo considero la más clara mezcla de ingenio y angustia:

     —¡Viva la reina!

     —¡Viva el Carnaval!

     —¡Pero acuérdense de nosotros!...

     A nadie, si no hubiera sido barranquillero, se le hubiera ocurrido protestar en forma tan original.  Y eso, no es confundir una cosa con la otra, la magnesia con la gimnasia, por ejemplo. O aprovecharse de una situación diferente, para sacar buen partido.

     Esas tres frases, “¡Viva la reina!.. ¡Viva el Carnaval!.. ¡Pero

acuérdense de nosotros!”, no eran más que el complemento de un disfraz, un disfraz de ‘optimismo’ que lucieron, el dúa de la lectura del Bando, los jubilados del municipio.  Quisieron demostrar lo que sentían y así lo hicieron.  Sin ofender a nadie.  Sn pedir que no se haga el Carnaval.  Ellos, los ‘optimistas’ jubilados del municipio pretenden dos cosas: que se haga un buen Carnaval y que se les cancelen sus pensiones.  Es un angustioso pedimento hecho a través del Carnaval de Barranquilla, es el Carnaval de Barranquilla.

     —¡Viva la reina!

     —¡Viva el Carnaval!

     —¡Pero acuérdense de nosotros!...

ESE MOSTRUO DE LAS 25 MIL CABEZAS

     Nora Aduén Lafaurie no lo esperaba.  La reina del Carnaval estaba casi segura de que la lectura del tradicional bando, acto con el cual se oficializó su Carnaval, iba a ser fría.  Demasiado fría.  Por lo menos, el medio ambiente corroboraba su pesimismo: los nubarrones grises que aparecieron en enero, las gotas de lluvia que habían caído dos días antes, eran símbolo de mal augurio.  Y ella me lo dijo: “No estoy muy convencida del respaldo del pueblo, pero a pesar de mi pesimismo, trataré de hacer las cosas bien.  Date cuenta de que hasta el cielo, para estos días, está oscuro”.

     Pero el jueves 20 de enero de 1977, a las 5 de la tarde, Nora Aduén pensaba de otra manera: “Las 25 mil personas que asistieron a la lectura del bando, me han levantado el ánimo.  El éxito de mi Carnaval está garantizado.  No importa que el cielo siga gris”.

     Bullicioso desde las 2 de la tarde de ese día, el monstruo de las 25 cabezas había comenzado a agitarse. Cuando reina y alcalde, comitiva real, disfraces, cumbias, danzas, comparsas y candidatas populares y la prensa y la radio hicieron su presencia en el templete desde el cual se cumpliría el acto de ‘oficialización’ de la temporada, el júbilo era total. El rio humano se había desbordado. De ahí las entrecortadas y emocionadas palabras que le dirigiera la soberana a su público: “Sinceramente, no esperaba esto… Ustedes, mis gentes, son grandes, maravillosos… ¡Viva el .pueblo de Barranquilla!.. ¡Viva el presidente López!... Viva el alcalde Alfonso Nicolella de Caro, quien hoy se enfrenta a dos situaciones literalmente opuestas: los problemas de desaseo y racionamientos del agua y luz y los problemas, los grandes problemas que conlleva la organización de un buen Carnaval”.

SE DEINTERNACIONALIZÓ

     Este año el Carnaval ya no es ‘Internacional’ y es lo lógico.  Una tradición de tanta raigambre popular no puede internacionalizarse, así por así.  Aun cuando desde hace cuatro años se estuviese llamando ‘Carnaval Internacional de Barranquilla’. Si es auténtico, no puede ser ‘Internacional’. Y esa sola palabra, estaba echando por tierra la autenticidad del jolgorio barranquillero.

     Recuerdo yo que la persona que ‘internacionalizó’, por un simple capricho, nuestras festividades, nunca supo explicar las causas que motivaron su actitud. Porque lo cierto es que lo único internacional del Carnaval son sus brazos, que se abren para recibir a miles de turistas y a las participantes en el reinado internacional. Por lo demás, todo lo que en él se vive, es muy autóctono, muy típico, muy barranquillero.  En el ‘ñero’ no hay influencias extranjeras cuando se quiere exteriorizar lo que se siente.  Y el Carnaval de Barranquilla es una exteriorización de nuestras más viejas costumbres.

     Este año, por iniciativa del alcalde Alfonso Nicolella de Caro, nuestras tradicionales fiestas siguen llamándose ‘Carnaval de Barranquilla’ y así hay que promoverlo en todas partes, en las demás ciudades del país y en el exterior. Nuestro

ingenio nació con ‘La arenosa’ y nuestro ingenio sigue latente con Barranquilla.

     Titánica fue la lucha que desde las páginas de Carnaval de ‘El Heraldo’ sostuvo la periodista Beatriz Manjarres, cuando pertenecía a su roster, tratando de que la palabra ‘Internacional’ desapareciera de los miles de afiches que han circulado en todo el mundo con motivo de estas fiestas.  Hoy lo ha logrado.  Ya el ‘Carnaval Internacional de Barranquilla’ no existe.  Sigue vivo el ‘Carnaval de Barranquilla’, con su reinado internacional.

UNA CADENA SON ESLABONES

     Barranquilla, así como es de acogedora, así mismo suele ser escenario de las cosas más tristes.  Para darle más vitalidad a la promoción de los actos que se enmarcan dentro del Carnaval, se planteó la integración de todas las emisoras locales en una cadena que se llamaría ‘Cadena Radial del Carnaval’.  Lograrlo, hubiera sido un gran paso 

dentro de la lucha que se sostiene por la unidad radial de esta sección del país.

     Se propuso la cosa, se aceptó en ciertos sectores, se estudió el asunto, se volvió a aceptar, pero al final, a la hora de la verdad, al momento en que todas, con las mismas voces, debían hacer un solo circuito para la trasmisión de la lectura del bando, surgieron los esquiroles. La cadena, quedó sin eslabones. Son las cosas que solo se ven en Barranquilla.

     Se dice, que Roberto Esper fue el que dañó todo el asunto. Manifestó que sus tres emisoras, ‘Radio Libertad’, ‘Radio Aeropuerto’ y ‘Unidas’!, no harían parte de la cadena. ‘Libertad’ porque transmitiría con su propia gente y ‘Aeropuerto’ y ‘Unidas’ porque no podían prestarse para ello. Total, por enésima vez se desperdiciaba la oportunidad de integrar toda la radio barranquillera.  Al final, solo cuatro emisoras encadenaron: ‘La voz de la Patria’, ‘Radio Reloj’, ‘Radio Visión’ y ‘Radio Tropical’. Las felicitaciones, pues, son para José Daniel Sánchez y

los Vasallo.

Y HASTA EL MARTES DE CARNAVAL

     Joselito resucitó el 20 de enero.

     Se levantó de su tumba, unió a todo el mundo y está dispuesto a hacer de las suyas hasta el 22 de febrero, hasta el martes de Carnaval, cuando morirá una vez más, para que todos volvamos a la rutina diaria, al trabajo, a mantener ocultos los amores prohibidos, a volvernos locos con las penas, con la carestía de la vida, con la mala situación económica.

     Tocará esperarlo, pues, hasta el 20 de enero del año próximo. Ese día resucitará por enésima vez y nos motivará para la realización de otro Carnaval que inicia su temporada grande en 1978, un sábado 6 de febrero.

     PD: Ya viene el Carnaval de 2019... En 1977, la temporada grande arrancó el 6 de febrero... En la edición que se vive, los cuatro días comenzarán el sábado 10... 10 de febrero.