El consejo de redacción en Colprensa era dinámico. Empezaba a las 8 de la mañana y a las 8 y 15 ya teníamos las tareas para el día. Cada redactor exponía sus temas y Orlando Cadavid Correa, decía: “Listo” o agregaba: “Busque la contraparte”, “Averigüe más datos con fulano de tal”, “Llame a Sutano y complemente”, “Pregunte en tal parte”. Era una enciclopedia de 50 tomos. Sabía de todo y no se le pasaba una coma.

     Revisaba cada nota con lupa y le llegaban informaciones de los cuatro puntos cardinales. Orlando

Cadavid Correa ha sido el periodista mejor informado de Colombia. Un día, en una de esas reuniones me dijo: “Guillermo, búsquese la forma de entrevistar a Paloma San Basilio”.

     —Listo —le contesté y comencé a cumplir la orden.

     En 1983, la cantante española pertenecía a Hispavox, un sello que en Colombia lo representaba Codiscos. Llamé y Fernando López Henao, en ese momento gerente de promoción, me informó que el empresario era Armín Torres. Lo busqué y me comentó: “Flaco, venga al hotel Tequendama y, a las 11 de la mañana, la entrevista”.

     En el lobby del hotel estaba Paloma San Basilio. Dominaba todo el escenario, era una mujer sencillamente espectacular. Radiaba con su energía, impartía un positivismo y su magia para sonreír atraía a cualquier persona. La entrevista resultó ser una charla con una persona que deseaba conquistar el mundo, soñaba con dar a conocer sus canciones, su vocalización era perfecta y susurraba cuando hablaba.

     Mario Ramírez hizo las fotos y nos fuimos caminando a Colprensa. Se redactó la nota y al otro día en varios periódicos la publicaron. Armín me llamó y me dijo: “Flaco, ¿quiere ir mañana a Cali a la presentación en el Jorge Isaac de Paloma?”. —Claro —le contesté. Y al día siguiente estaba en primera fila. Luego fuimos a Medellín, Manizales y Cartagena.

     Nos acompañó el empresario Fernando Plaza Cayón, con quien iniciamos una amistad que nos duró hasta cuando Dios se lo llevó a su reino. Paloma tenía una rutina: cantaba, dormía bastante, comía cosas muy livianas, leía periódicos, revistas y siempre tenía un libro a la mano, hacía ejercicio, tomaba agua y salía al escenario.

     Fernando Álbarez era su mánager y José Ramón Aguirre era su director artístico. El maestro Mario Cuesta, desde 

el piano, gobernaba al grupo de músicos.

     Había tiempo para todo. En las comidas se comentaba sobre las noticias de España y, desde luego, de Colombia. Entre las carcajadas de Armín Torres, las anécdotas de Fernando Plaza y las preguntas de Paloma, se hacían unas tertulias interminables.

     —¿Qué canciones de Colombia crees tú, Guillermo, que debo cantar?

     —Están ‘La pollera colorá’ de Wilson Choperena, ‘La casa en el aire’ del maestro Rafael Escalona y ‘La ruana’ de Luis Carlos González, por ejemplo.

     —Quiero tenerlas en el repertorio para las próximas presentaciones —le dijo al maestro Cuesta.

     Paloma San Basilio, la de las grandes canciones como ‘Beso a beso…dulcemente’, ‘Dama’, ‘No llores por mí, Argentina’, ‘Cariño mío’, ‘La fiesta terminó’, ‘Por culpa de una noche enamorada’, ‘Por qué me

abandonaste’, ‘Perfidia’, ‘Juntos’, ‘La hiedra’, ‘Bailando’, ‘Secretos’ y 30 éxitos más cumplió con su promesa de cantar canciones de compositores colombianos en sus giras. En una de ellas le hizo un homenaje al maestro Rafael Escalona y lo invitó a subir al escenario.

     Perfeccionista de tiempo completo, estaba pendiente de cada detalle: de sus vestidos, de las partituras de las canciones, del vestuario de los músicos, de la afinación, de la concentración del público. Se cambiaba en segundos de vestidos diseñados especialmente para ella. Sudaba mucho y tenía una colección de toallas blancas en el camerino.

     Recibió todos los premios, condecoraciones, placas, discos de oro y platino que llenaron su casa en Madrid. Todo lo que soñó, se le hizo realidad. En los aeropuertos le pedían autógrafos, mientras le sellaban los pasaportes. Su público le aplaudía con estruendo. Se llevó los máximos honores.

     Difícil conseguir a otra ‘artistaza’ como ella: sencilla, trabajadora, exigente, grande, pero siempre amiga.

     Este 22 de noviembre estuvo de cumpleaños. Yo había de enviarle un tele-mensaje desde mi sino interior: «Paloma: un abrazo a la distancia y un buen brindis por los viejos tiempos».

     Ella es la violinista y cantante de Gilberto Santa Rosa. Su voz y su forma de interpretar el violín cautivan en cada una de sus presentaciones. Es una virtuosa y talentosa estudiante permanente de música. Nació en Medellín, vive en Envigado y a pesar de su corta edad, tiene un recorrido de enorme trayectoria.

     Causó sensación con su presentación en La Voz Colombia2.

     Estudió en la Amadeus Fundación, en la Escuela Superior de Artes Débora Arango y en la Universidad de Antioquia.

     Desde muy pequeña comenzó a tocar violín, aunque también entiende de piano. Le fascina cantar y se proyecta como una de las grandes intérpretes musicales del país. Conoció al maestro Gilberto Santa Rosa en el programa La Voz Colombia y quedaron impactados uno con el otro. Hubo complemento artístico y ya son más de 200 presentaciones en las cuales los asistentes aplauden y gozan hasta el final.

     Es una joven exigente con su profesión. Desde ya se nota que será noticia en los medios de comunicación y formará parte de la historia musical de Colombia.

Es una mujer de retos, de sueños, de realizaciones y de éxitos. Con un futuro promisorio en el espectáculo. Es una artista integral.

     No es fácil entrevistarla. Vive ocupada todo el tiempo y por ello conseguimos un diálogo abierto y de rapidez.

EL VIOLÍN... SU VIDA

     —¿Por qué determinó tocar violín y no otro instrumento?

     “El primer día en la escuela de música donde ingresé a estudiar nos hicieron una muestra con un cuarteto de cuerdas, Violín, Viola, Cello y Contrabajo. El violín capturó mi atención desde el primer momento, por su sonido y sus notas que me transportaron a un hermoso sueño, e imaginaba que estaba en grandes conciertos y espectáculos interpretándolo”.

     —¿Cuántos violines ha tenido en su vida?

     “Seis, 3 acústicos y 3 electrónicos”.

     —¿Cuántas horas al día toca violín?

     “Al inicio le dedicaba unas 7 horas al día o más, ahora por el tiempo y responsabilidades con la misma música, entre 2 o 3 horas al día”.

     —¿Dónde ha estudiado?

     “Mis comienzos fueron en la Red de escuelas y Bandas de música de Medellín, de ahí comencé en el conservatorio de la Universidad de Antioquia, de ahí pasé a la Universidad Eafit a Estudiar Canto con Énfasis en Jazz”.

     —¿Ha pensado en estudiar en Austria, capital del violín mundial?

     “Desde los 14 años me fui alejando de la música clásica. A esa edad comencé a hacer parte de orquestas de salsa locales, donde aprendí aspectos de la música que no las enseña el conservatorio, si no como lo llamamos algunos músicos, la calle. Me enamoré de otros géneros más latinos y así a los 16 años pude participar en el Festival Internacional Medellín de jazz y musical del mundo. Compartiendo escenarios con grupos como La Fania All Stars, La Selecta De Puerto Rico, El Gran Combo De Puerto Rico, Buena Vista Social Club, entre otros”.

     —¿Cómo conoció al maestro Gilberto Santa Rosa?

     “Nos conocimos en el programa de Caracol TV La Voz Colombia 2. Formé parte de su equipo y después de pasar varias etapas, me propuso quedarme trabajando en su proyecto, ya hace 4 años atrás”.

     —¿Cuántas presentaciones ha tenido con él?

     “No recuerdo muy bien, han sido alrededor de 200 espectáculos”.

     —¿Qué música le gusta interpretar?

     “En el campo de los géneros musicales soy muy abierta, me gusta todo, así que interpretaría desde algo del momento, hasta un Bolero o un son cubano que fueron mis raíces, con la música que crecí”.

     —¿Con cuál genio de la música se identifica más?

     “Bruno Mars. Para mi es uno de los genios modernos”.

     —¿Ya tiene el cuello marcado con el violín?

     “Desde los 8 años”.

     —¿Qué les recomienda a los jóvenes que inician su carrera con el violín?

     “No solo que inician con el violín, o con algún instrumento, si no con lo que quieran emprender, todo es de disciplina, constancia, amor y esfuerzo, trazar metas y lo que ha sido fundamental para mí, tener sueños, alcanzables o inalcanzables, todos se cumplen”.

     —¿Qué producción discográfica le gustaría adelantar?

     “Ahora estoy trabajando en algo más moderno como cantante sin dejar atrás el violín que es mi complemento perfecto”.

     —¿Qué temas colombianos le parecen que suenan mejor con violín?

     “No tengo ninguno favorito o en particular, la música colombiana combina bien con todo desde que tenga ese saborcito que no se improvisa y que solo lo da la experiencia y la calle musical”.

     —¿Le haría algún cambio al violín?

     “Ninguno”.

     —¿Con quién le gustaría grabar o hacer un concierto?

     “Con Gilberto Santa Rosa. Es el primer artista con el cual pensaría una grabación y un concierto”.

     —¿A qué violinista mundial admira más?

     “Karen Briggs”.

     —¿Cuál es su mayor dificultad como violinista?

     “Al principio era improvisar, creo que es la mayor dificultad para los violinistas de Academia, pero ahora es lo que más amo hacer”.

     —Dice André Rieu: “Toco el violín, dirijo la orquesta, hablo a los espectadores, controlo la luz… Me gusta tener todo bajo control”. ¿Así

es usted también?

     “Así es, para ser un artista integral y no solo un violinista de fila, hay que pensar en todo y tener todo calculado”.

     —¿Cuánto ama al violín?

     “Es como un hijo para mí, no imagino mi vida sin poder interpretar un violín”.

     —El maestro Silvio Rodríguez decía que el amor es como un violín: “La música podrá detenerse ahora y después, pero las cuerdas lo recordarán por siempre”. ¿Qué es el amor para Alejandra?

     “El amor para mi es entregarse sin esperar nada a cambio. Ser feliz sin necesidad de algo o alguien, simplemente llenarse el alma con música”.

     —¿Estarías de acuerdo con el profesor Eduardo Galeano que dijo que “el poder es como un violín? ¿Se toma con la izquierda y se toca con la derecha?

     “Si, desde luego”.

     —¿De qué hablan sus composiciones?

     “Aún no tengo composiciones propias”.

     —¿Ha llorado alguna vez tocando violín?

     “No, más bien he sonreído mucho”.

     —¿Qué significa el aplauso para usted?

     “Para mí es como la aprobación del público y la forma de demostrar su sentimiento por la emoción que evoca el momento”.

     “Este 23 de noviembre cumple 56 años su mandatario Nicolás Maduro”, le dije a un vendedor de dulces en un bus de TransMilenio, en Bogotá. El tipo me miró de arriba abajo y comentó: “¿Y a nosotros qué nos importa que ese coño de madre esté de cumpleaños?”… Luego se regó en palabras del más grueso calibre, que hubieran hecho sonrojar al mismísimo Fiscal General de la Nación Néstor Humberto Martínez.

     Nicolás Maduro es el presidente de la República Bolivariana de Venezuela desde el 2013 y es el presidente más antipopular de América Latina. Durante su gobierno, más de 3 millones de venezolanos han emigrado de su país, es decir el 10 por ciento de su población, en lo que se denomina como ‘la diáspora venezolana’. Al menos, un millón de ellos ya se encuentra establecido en Colombia y, el resto, se ha regado por el continente.

     Es una copia de la crisis de los marielitos, que se desarrolló en 1980, la salida de unos 250 mil cubanos, entre los cuales Fidel Castro metió enfermos terminales, presos de alta peligrosidad, habitantes de calle e indeseables por bajos comportamientos, Maduro ha enviado al exterior también a sus nefastos personajes ocasionando problemas policiales en distintas ciudades como ha ocurrido en las últimas semanas en Bogotá.

     La economía de Venezuela no es la mejor de los últimos años.  Según un informe del Banco Mundial, en septiembre la inflación llegó al 500 mil por ciento. “Ya los tiempos de la bonanza y de la petulancia quedaron en el recuerdo de las personas mayores de 60 años. Desde el ingreso del gobierno socialista, la juventud no ha gozado de esos tiempos de holgura, no hay educación, salud ni mucho menos alimentos en los supermercados”, comenta Samuel Pérez, un profesor venezolano que se ha radicado en la Colina Campestre de Bogotá.

     El aumento de la pobreza llegó al 90 por ciento y la escasez de alimentos se da por doquier y a pesar de sus pésimos resultados económicos, el próximo 10 de enero comenzará un nuevo mandato,

pero que no será reconocido al menos por 40 países que se aprestan a cortar relaciones diplomáticas o reducir sus lazos de amistad.

     En Colombia la Iglesia católica ha prestado valiosas ayudas a sus vecinos e incluso les remiten en forma permanente hostias para que en las parroquias puedan dar la comunión y en Cúcuta, Tunja y Bogotá mantienen restaurantes comunitarios, roperos y farmacias para brindarles al menos una ayuda primaria a los emigrantes del vecino país.

     Cada día las noticias de corrupción son más escandalosas en Venezuela. La detención en Estados Unidos del extesorero de Venezuela Alejandro Andrade y una acusación al empresario Raúl Gorrin, dueño del canal Globovisión, son la punta del iceberg para destapar la olla de corrupción más grande en la historia del país, según ha informado la Voz de América.

     Aunque líderes de la oposición y mandatarios regionales le han pedido a Estados Unidos que intervenga en Venezuela, algunos aseguran que no se podrá hacer por las deudas que tiene el país de Maduro con China y Rusia. Se calcula en unos 50 mil millones de dólares la deuda con los bancos de Pekín y en septiembre se informó que el gobierno ruso había extendido el plazo para la cancelación de la deuda al Estado venezolano que suman $2,8 millardos, según informó la agencia oficial rusa Ria Novosti.

     Los militares, por diferentes intereses y además porque co-gobiernan, debieron ser, a lo mejor, quienes le cantaron ‘las mañanitas’ al mandatario cuando llegaba a los 56 años. Bueno, y su esposa Cilia Flores.

     Venezuela tiene 165.000 efectivos militares y 25.000 en reserva, además de miles de integrantes de una milicia civil y al menos 12 de ellos están en alguno de los 32 ministerios.

     Por ahora no le volveremos a preguntar a los venezolanos en Colombia, cómo le cantarían el famoso ‘happy birthday’ o 生日快乐 (chino) o с днем ​​рождения (ruso) o si le brindarían unas arepitas rellenas