El geomarketing es una herramienta estratégica, donde el conocimiento previo del candidato y de su equipo, del adversario y del entorno, juega un papel muy importante a la hora de tomar decisiones.

     El geomarketing político no se trata únicamente de una herramienta para la planificación estratégica y la toma de decisiones, sino que puede ayudar a empujar y dar cobertura a una campaña electoral. A través de él se puede identificar mediante el análisis de sondeos electorales, aquellas zonas susceptibles de cambiar de voto, dónde hay votantes potenciales o dónde centrar los esfuerzos.

     El geomarketing no solo se limita a este tipo de estudios, sino que se encuentra presente en los servicios públicos, en la optimización de la logística comercial e incluso en el sector financiero. El uso adecuado de las herramientas de geomarketing hace que éste se convierta en una gran estrategia competitiva a la hora de tomar decisiones. Hoy en día, las campañas electorales se deciden con la ciencia. Según el presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos, Francisco Roldán, ganar una

elección es cosa de expertos. Significa trabajo, tiempo y dinero, amén de un firme soporte de tres grandes pilares: la investigación, la comunicación y la movilización.

     Mucho se habla y se sabe de la comunicación y de la movilización, aunque poco de la investigación.

     Existen, sin embargo, destacables desarrollos en TIC (tecnologías de geoinformación y comunicación) y redes sociales en países de Iberoamérica que las utilizan para investigar y analizar las necesidades de sus ciudadanos en determinados territorios críticos para la acción política. Estas herramientas están jugando un rol decisivo en las megas operaciones de alcance social, tanto para apoyar campañas electorales como para implementar políticas sociales.

     La mayoría de las campañas políticas tradicionales, son poco evolutivas, y generalizadas. Pero si usted quiere de verdad innovar, ponga en práctica una herramienta de Geomarketing Político, que le permitirá conocer zonas geográficas sin cubrimiento político, identificar nuevos electores, nuevos liderazgos y organizar mejor el trabajo de los voluntariados y hacer una efectiva movilización electoral. La corporación Miguel Maldonado Manjarrez ha desarrollado una plataforma que cruza información por municipios sobre los registros electorales con gráficas y mapas que detallan la ubicación exacta de votos en duda, blandos o abstenciones.

     En Brasil las autoridades, en el reciente censo, crearon una plataforma para que los delegados territoriales documenten y organicen, por medio de internet, los aprendizajes y problemas encontrados en los territorios que representan. Aunque parezca casualidad, estas iniciativas son producto también de la aplicación de disciplinas de investigación de las ciencias sociales, en especial del marketing social.

     Este concepto es una herramienta que consiste, entre otras cosas, en la aplicación de las técnicas del marketing comercial para visualizar y analizar el comportamiento y opiniones de la audiencia objetivo, los ciudadanos, en orden

a mejorar su bienestar.

     Haciendo foco en las elecciones, el llamado marketing social revela de manera objetiva la conducta, opiniones y necesidades de los ciudadanos proveyendo información vital para la toma de decisiones, favoreciendo la oferta electoral.

     Sumada la dimensión territorial, la herramienta del llamado geomarketing político ayuda, especialmente, a conocer territorios críticos de gestión y condiciones de vida de las comunidades de base participantes en las elecciones. El paradigma de información y comunicación actual exige a los

candidatos modernos el conocimiento acabado de sus territorios electorales y ello supone un dominio de las tecnologías de geoinformación, aplicadas a la observación de sus electores.

     Introducir al uso y práctica de las tecnologías de geoinformación en campañas electorales permite a los candidatos de los partidos conocer en el territorio de manera científica las necesidades de los votantes para asegurar su participación y adhesión.

     En base a la experiencia internacional y recomendaciones de los expertos, la usual estrategia consiste en diagnosticar la situación por escalas territoriales. Se parte desde un nivel macroterritorial, elaborando un ranking de los territorios de gestión más conflictivos y necesitados.

     Luego se pasa a un nivel intermedio o mesoterritorial, analizando la calidad de vida en esos territorios y finalmente acercando la lupa al nivel micro, a través de encuestas georreferenciadas y sondeos participativos de los reclamos de los habitantes en cada terreno.

      Estas herramientas permiten potenciar las acciones electorales en cada territorio, enfocar la campaña electoral, optimizar la aplicación de la Ley D´Hont (que intenta evitar que los partidos mayoritarios ganen todo) y efectivizar la estrategia electoral.

     La estrategia como un todo permite implementar y consolidar una verdadera inteligencia territorial. Así, a través del uso eficiente de herramientas de Geo TICs y redes sociales aplicadas, se ayuda positivamente a asegurar el éxito del candidato utilizando mecanismos legítimos de probada efectividad.