AFORISMOS

Somos arrojados a la vida como una piedra que cae al suelo por la acción de la gravedad. Vamos por el mundo al azar, unos más que los otros, nadando mal en el rio de la vida, tragando muchas aguas: aguas ideológicas, religiosas, culturales… etc.

     2.- Nacemos sin un manual de instrucciones que nos diga ¿cuál es nuestra función en la vida?.

     3.- La verdadera llama que alimenta la vida es hacer aquello que nos gusta, que nos hace sentir a gusto, una cosa es lo que toca hacer y otra es sentir lo que debería hacer.

     4.- Sentir lo que debemos hacer es el comienzo para encontrar un sentido de vida; el sentido no lo podemos encontrar mirándonos al espejo y repitiéndonos “yo soy yo, porque el mundo me hizo así” ¡No! Hay que buscarlo, 

pero esa búsqueda debe ser sentida, vibrante, apasionante, y ya eso es diferente a tener que hacer las cosas en medio de un bostezo y un dejo.

     5.- En esta dirección, entendemos a Fernando Savater cuando dice que el sentido por la vida como afirmación positiva consiste “en un sí autónomo a la vida que nos brota de dentro cuando, a veces, menos lo esperamos, un sí a lo que somos, o mejor: a lo que sentimos ser”.

     6.- Y el mencionado autor en ‘Ética para Amador’ concluye que “quien tiene alegría, ya ha recibido el premio máximo y no echa de menos nada; quien no tiene alegría, por muy sabio, guapo, sano, rico, poderoso o santo que sea, es un miserable”.

     7.- Es lamentable presenciar como con mucha frecuencia, calumniamos la vida a nombre de una cotidianidad empobrecida; es lo típico del borracho que escucha canciones de despecho para seguir echándole sal a su herida.

     8.- Es también muy común ver al despechado social despotricando contra el otro y transmitiéndoles el veneno a sus contertulios que se les parecen bastante. Cosa distinta es una tertulia, donde los inquietos amigos se brindan lo mejor de su inteligencia y de sus propuestas.

     9.- En el contexto escolar, como dice el chiste común, “no hay nada más peligroso para la sociedad que tener profesores y estudiantes aburridos”.

     10.- En las escuelas que tenemos vivimos en una especie de desesperado aburrimiento, como bien dijo Cirigliano: “En el aula se desea terminar la hora de clase, luego terminar el trimestre, terminar el año, terminar la carrera. La única meta es terminar y así se pierde la vida. Es como si viviéramos para morir”.