Gracias a Facebook he viajado en el tiempo y he llegado hasta 42 años atrás.

     Sí, gracias a esta red social me reencontré, acá en Bogotá, con Fernando Barros Angulo, con quien habíamos frecuentado durante el segundo quinquenio del decenio de los 70, en el siglo XX.

     Ahora andamos forjando proyectos en torno a El Muelle Caribe y sobre la base de una amistad rediviva, me ha hecho entrega de dos volúmenes-colección de la revista ‘Quillán 007’ que circuló en Barranquilla para aquella época y en la cual publiqué algunas crónicas, entrevistas y reportajes. Volúmenes cristianamente cuidados por Fernando.

     Cuando comencé a hojear y ojear ese producto de periodismo político barranquillero me encontré, al rompe, con una entrevista que había de hacerle, en 1976, a Vera Solano de Tcherassi, distinguida dama barranquillera, madre de la prestigiosa diseñadora Silvia Tcherassi... Silvia Eugenia, para entonces de 12, quien había

de heredar y perfeccionar lo que Vera exponía en su columna periodística ‘Modas’, lo que Vera creaba para su fábrica de confecciones femeninas ‘Verissima’, cuya razón social era la de ‘Diseños y Manufacturas del Caribe’.

     Una entrevista de hace 42 años y con historia, con apuesta: Hernando Quintero Millán, ‘Quillán’, fundador-director de la publicación quincenal, me la tenía al rojo. “A que no te atreves a hacerle un reportaje a la esposa de José Tcherassi Guzmán, a Vera Solano”, había de comenzar diciéndome.

     Y me llamaba a El Heraldo, casi a diario, ahora en otro tono: “Me vas a demostrar que no eres capaz de hacerle la entrevista a doña Vera”.

     Y en su misión de director jodón, seguía ‘Quillán’: “Vamos a apostar una botella de whisky a que no la haces”… En torno a ese Quillán le pedí al amigo Fernando que escribiera un brevísimo perfil del Hernando Quintero Millán que él trató y el cual se enmarca en este añejo reportaje con Vera Solano de Tcherassi. 

     Finalmente, me gané la botella de whisky… Y este fue el resultado de tan jodón acicate… (José Orellano)

FICHA DACTILOSCÓPICA

     Tiene 33 años.  Es hija de Franco Solano y María de Solano.  Cursó estudios —desde los elementales hasta el sexto grado de bachillerato—, en el Colegio del Prado.  Hizo cursos de Extensión Cultural en la Universidad del Norte.

     Casada con el economista José Tcherassi Guzmán —exgobernador del Atlántico y actual director ejecutivo de SIPUR—, tiene 4 hijos: María Lucía (14 años), Silvia Eugenia (12), Samuel (10) y Vera Judith (8).

     Vera Solano de Tcherassi es una auténtica barranquillera.  Fue una de las fundadoras de la Escuela de Líderes de los Cursillos de Cristiandad: “Una entidad que enseña a vivir el cristianismo en forma moderna, sin camándulas ni golpe de pecho”.  No pertenece ni ha pertenecido a asociaciones o voluntariados sociales, porque, entre otras cosas, no sabe jugar bridge ni canasta.

     Es modista, también política y le fascina practicar la enseñanza académica. “En la Universidad del Litoral dicté Ortografía, Correspondencia, Español y Comportamiento Secretarial”. También dictó una cátedra sobre formación general en el Colegio Saint Mary.

     Es aficionada al periodismo.  En ‘El Heraldo’ ha escrito muchas veces sobre diversos aspectos y últimamente aparece, en el mismo periódico, una columna firmada por ella: ‘Modas’.  En el semanario ‘Nueva Frontera’, que dirige Carlos Lleras Restrepo, también hace incursiones periodísticas sobre diferentes tópicos de la palpitante

actividad política por la que atraviesa el país del Sagrado Corazón en estos días.

     Nació el 6 de Noviembre de 1942.  Y… “no tengo empacho en decirlo: tengo 33 años, aunque al parecer por un error de linotipia, el otro día ‘El Heraldo’ me  endilgó 35. ¿Sabe una cosa? Ese dato produjo el acabose.  Mis amigas me llamaron y me reprendieron dizque porque las “había estado engañando por mucho tiempo”.  Pero la verdad es una —siempre me ha gustado ser franca, aún hasta conmigo misma—: 33 son los años que tengo.  Saquemos cuentas: del 6 de noviembre de 1942 hasta la fecha…”

     Y esta mujer que no gusta de las poses ante el fotógrafo, “porque la hace  sentir a una estúpida”, pertenece, precisamente, al mismo signo zodiacal del periodista: ‘Escorpión’.  El periodista  nació el 7 de noviembre de un año cualquiera, aunque eso sí, varios después del año en que vio la luz, por primera vez, nuestra entrevistada.

...o0o...

      Su primera auto-descripción como política se la hace a QUILLAN 007.

     “Anteriormente me han pedido que me describa y lo he hecho muy bien, pero una descripción política nunca me la habían solicitado. Creo que me va  a costar trabajo. Sin embargo, vamos a ver qué tal: soy una enamorada de la política, pero de la política pura. Y afortunadamente he podido dar mis primeros pasos en política, dentro de la pureza del liberalismo, porque… estar en el Comité Consultivo Nacional de la Democratización, ¡es todo un privilegio! Y poder alternar, bajo la dirección del doctor Carlos Lleras Restrepo, con personajes como el doctor Darío Echandía, como Otto Morales Benítez, Augusto Espinoza Valderrama, Virgilio Barco, Roberto Arenas, en fin, con toda la serie  de personalidades que conforman el Comité Consultivo, es ya de por sí, una tarea bastante honrosa, pero que también pide bastante de uno, sobre todo cuando —haciendo una comparación— yo no he manejado la bicicleta y ya estoy manejando en jet”.

Por Fernando Barros Angulo

     A Hernando, lo conocí en 1968, iniciando mis estudios superiores, y trabajando con Radio Sutatenza de Barranquilla. Era él, ya, en esa época, reconocido como periodista, matriculado en el partido conservador, único al servicio de la causa del conservatismo y, casi, el Jefe de Prensa del movimiento Pipista, cuya cabeza visible fue el extinto Prospero  Carbonell McAusland, ‘Pipo’.

     Hacia finales de 1970, gracias a un sacramento católico, adquirimos una familiaridad política, sellada por coincidir, en esos momentos, con las doctrinas del partido Conservador. Él, al extremo de llamarse así mismo, “Godo raso”; yo, conservador sereno.  En aquel momento, ‘Pipo’ apoyó la candidatura de Misael Pastrana. Y Roberto Gerlein adhirió a la campaña de Evaristo Sourdis, quien ganó las elecciones en la Costa Caribe. Desde ese momento, el poder político de Gerlein no dejó de crecer.

     Eso menguó las cuotas del ‘pipismo’ simpatizante de Pastrana y, como es lógico lógico suponer, en la misma proporción no había ‘cama pa’mucha gente’. Quillán experimentó cómo se le escaparon unas aspiraciones, detrás del éxito de la campaña Pastrana, que perdió en el Atlantico. Situación que, afortunadamente, dio nacimiento a la revisa ‘Quillán 007’, gestada alrededor de unos ‘amarillitos’ —whisky, Jose, whisky— en el comedor de mi casa.     

     Quillán fue hombre de vocación empresarial y hábitos escrupulosos, periodista, obsesivo e implacable, en muchas ocasiones irreverente, tanto que, siendo amigo, en muy pocas ocasiones omitió fustigar con sus escritos a personas cercanas, quienes pudieron cometer desaciertos en su vida pública. Gustaba de armar confrontaciones en torno a hechos informativos o ‘informables’.

     Amigo de la lectura, le encantaba comentar, sobre todo, libros de historia sobre la revolución francesa, la segunda guerra mundial, los césares, etc. En ocasiones muy frecuentes, en torno al estimulante etílico, que a todos, es esos años, nos caía re-bien.

     Esa es la auto-descripción que, como política, entregó a los lectores de esta revista la distinguida dama barranquillera Vera Solano de Tcherassi.  Fue sorprendida —a las 10 de la mañana de un jueves lluvioso—, en su fábrica de confecciones femeninas ‘Verissima’, localizada en la carrera 49 número 75 – 86.  Hasta allí se trasladó QUILLAN 007 con el propósito de lograr con Vera Solano de Tcherassi un reportaje picante, pero más que todo auténticamente político.

     Y para nosotros —a boca llena lo decimos— resultó una tarea fácil. Es rubia y muy elegante.  Le tiene pavor a la grabadora.  Pero nuestro cuestionario mereció toda la atención de esta dinámica e inteligente mujer, que relató así la actividad que ella cree desempeñar dentro de la actual política colombiana.

     “Me da pena decir que asesoro al doctor Lleras, porque parece jactancioso.  Soy tan poca cosa políticamente, es tan poca la experiencia que yo tengo, que decir que yo, una persona inexperta, asesora al doctor Lleras… ¡no!...¡no!, eso yo no lo puedo decir.  Entonces el Comité, como su nombre lo dice, es Consultivo, así que… él no consulta a nosotros.

     Ella quiso que con esa respuesta se diera por satisfecha la curiosidad del periodista.  Pero, ¡hay más! Veamos con qué otras actividades combina Vera Solano de Tcherassi su activa participación en política: “Mi actividad política la combino con las actividades que estoy desempeñando ahora y que son las que me han gustado toda la vida y que toda la vida las he venido desempeñando.  Ahora estoy dedicada a la modistería, a la confección.  Dirijo mi taller de confecciones bajo el nombre de ‘Verissima’, pero la razón social de mi empresa es la de ‘Diseños y Manufacturas del Caribe’.  Desafortunadamente  tuve que dejar la docencia, porque no me da tiempo.  También tuve que dejar mi afición por el periodismo, aunque es algo que está latente en mí, que me gusta mucho. Pero desafortunadamente no me da el tiempo para hacer tantas cosas a la vez.  Sin embargo, escribir me encanta, enseñar es algo apasionante, coser, diseñar, también es supremamente emocionante, porque en todo eso hay novedad.  Todo lo que signifique

algo nuevo, para mí, es encantador, es apasionante, eso  me llena.  La rutina no va conmigo.

“¡¿CUÁNDO?!...”

     Un poco de insolencia en este reportaje, ni de vainas que faltara.  Por eso, basados en rumores que circulan en los corrillos políticos locales y que aseguran que “Vera es llerista; su esposo, José Tcherassi, es turbayista, y su cuñado, David Tcherassi, es independiente, porque quieren estar en todas, no fallar”, lanzamos una pregunta sobre el particular, inquiriendo a la entrevistada a que aclarara tan complicada situación.

     Hecha la pregunta, lo primero que escuchamos fue un grito de sorpresa, casi de espanto: “¡¿Cuándo?!... José, ¿turbayista?...”.

     Después vino la respuesta clara, a pesar de que la sorpresa seguía reflejándose en el rostro de Vera de Tcherassi:

     “A mí me sorprende que se diga que José es turbayista.  Estas son las primeras noticias.  Si en los corrillos políticos se dice eso, pues, ha pasado lo que

siempre sucede: la víctima es la última en enterarse. Voy a ser clara: José toda la vida ha estado inclinado por el doctor Lleras Restrepo.  Que él —José— no pueda participar directamente en política, porque su cargo no se lo permite, es otra cosa.  Pero, admirador del doctor Lleras, lo ha sido de tiempo completo.  El turbayista de la familia sí es David.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

     —Díganos doña Vera, ¿Cuál es el papel que desempeña su marido dentro de la actividad política que usted adelanta?

     —José es una persona muy analítica.  En todo me asesora.  Inclusive, él me asesora económicamente en mi negocio.  En lo político, también me asesora.  Y mucho.  Le puedo decir que parece que él pusiera una alfombra delante de mí, para que cuando yo fuera a caminar supiera por donde tengo que hacerlo.     

     —Tanto usted como yo sabemos que la creencia general es la de que cuando alguien, determinada persona, se mete de lleno a respaldar cualquier jefatura política ya sea liberal, comunista, anapista, conservadora— lo está haciendo con intereses propios o metas prefijadas. ¿Qué busca usted con su respaldo indefectible a los planteamientos del doctor Lleras Restrepo?

     —Según usted, la creencia general es la de que no se debe dar puntada si dedal.  Pero, ¿por qué todo mundo tiene que ser mezquino? No. Aun cuando la creencia sea esa y aun cuando el común de la gente actúe pensando en que no hay puntada sin dedal, también tenemos que ver el lado bueno de la gente.  No todo mundo es mezquino…

     —Entonces, ¿qué mueve a Vera de Tcherassi a respaldar unánimemente a Carlos Lleras Restrepo?

     —Pero es que esta pregunta está de más. Es que el solo nombre de Carlos Lleras Restrepo justifica cualquier acción que uno pudiera hacer en pro de él.

     —Si le correspondiera encabezar una lista a corporaciones públicas ¿a cuál de las siguientes le gustaría llegar con su credencial (o por lo menos aspirar): al Concejo, a la Asamblea o a la Cámara?

   —Qué pregunta tan difícil, porque yo siempre he aspirado a lo alto.  Si usted me hace esa pregunta, yo le digo al Senado.  Pero lógicamente, no tengo chequera política para llegar todavía hasta allá…

     —Pero en caso de que el nombre  de Vera de Tcherassi fuese proclamado paa encabezar una lista a una de esas corporaciones públicas, digamos, no tanto al Senado, pero sí a la Cámara, a la Asamblea…

     —Sería al Concejo, porque encontraría allí una oportunidad para servirle a Barranquilla, si es que yo puedo servirle en algo.

que hay muchas cosas mías de las cuales yo me siento muy contenta y me hace exclamar de esa manera, porque, ¿será seguridad en mí misma, o será firme convencimiento de lo que pienso y de la forma como actúo?  Pero si a la gente le suena jactancioso, le suena pretencioso, a mí me suena pesado, realmente me suena pesado lanzar una exclamación de esas. Sin embargo, y aunque suene muy mal que uno lo diga, ese es mi pensamiento.

     —¿Cree firmemente en la unión del partido liberal?

     —Mire, los signatarios del consenso liberal empeñaron su palabra de honor, en ese documento.  Entonces: la unión liberal la habrá, porque sea cuales fueren los resultados de la votación en el segundo domingo de febrero, el partido liberal acogerá, unánimemente, sea quien fuere, al candidato que allí salga elegido.

     —¿Usted cree que Vera de Tcherassi encontraría el respaldo necesario dentro de la mujer barranquillera?   

      —Sí…

     —¿Por qué está tan plenamente convencida de ello?

     —¿Me deja ser un poquito jactanciosa? ¿…sí? Y me lo perdonarán los lectores, pero es que (risas)… es duro decirlo, pero creo que como yo somos pocas.  Es duro decirlo, pero me tocó decirlo para serle franca.  (siento que la cara se me ha puesto roja)…

     —¿No cree usted que  a veces la modestia hay que dejarla a un lado?

     —Yo a veces pienso que la verdad no tiene recato (más risas)… Pero eso no lo ponga porque es demasiado jactancioso.  Le digo

     —Pero en caso de que eso no suceda y desde hoy mismo el doctor Lleras Restrepo pidiese que todos los estratos liberales deberían ir unidos detrás de una sola candidatura liberal, la del doctor Julio César Turbay Ayala, ¿cuál sería la posición que adoptaría Vera de Tcherassi ante este pedimento?

     —Políticamente pertenezco a ese Comité. Lo que diga el jefe de ese Comité, que es el doctor Lleras Restrepo, yo lo acato.  Hay una disciplina.  De lo contrario sería independiente, para actuar a mi manera.

LLERAS R. SEGÚN V. S. D. T.

     Qué estupendo reportaje.  Reconfortante.  No ha habido esguince a ninguna pegunta.  De nuestra grabadora, más tarde, salió así la definición que dio Vera Solano de Tcherassi,de su jefe, Carlos Lleras Restrepo, como humano, como 

político y como dirigente:

     “Lógicamente es un hombre de una trayectoria política que tiene mucho que admirar. Yo, como mujer, lo que más admiro en él, es su aspecto humano. Es increíble. Mire: de él existe la creencia del hombre déspota, dominante, la persona que impone su voluntad contra viento y marea. Pero no: me ha tocado experimentarlo. Es un hombre que escucha. Y cuantas veces me han hecho esta pregunta yo te tenido que responder de la misma manera, porque lo que más me llama la atención de él, es su gran capacidad para escuchar. Yo puedo estarle refiriendo de que yo uso tal crema y que Carlos Parra me peinó de tal manera y él me está escuchando como si yo le estuviera haciendo los planteamientos más formidables sobre Reforma Agraria. Escucha con mucha atención. También lo he visto en familia, con su esposa doña Cecilia, con sus nietos y cada vez a mí me enternece más ver su calidad humana”.

     —¿Cómo político?   

      —Es otra cosa. Es el hombre aguerrido. El hombre temerario. El hombre que

que se lanza. Es el hombre combatiente. Es ese hombre que enardece a las multitudes. ¡Es el gallo de pelea!

     —¿Cómo dirigente?

     —Es todo un líder. Un hombre que manda a dormir a las 8 de la noche a los colombianos con el reloj en mano, es… ¡todo un dirigente!

LLEGAMOS A LA RECTA FINAL

     —¿Cree usted que la mujer colombiana ya está preparada para manejar personalmente los intereses del país? ¿ ¡Quién sería, en caso afirmativo, su candidata ideal?

     —Hay talentos escondidos. Pero como la mujer colombiana ahora es cuando ha comenzado a sobresalir, entonces no tiene una en mente la lista de posibles candidatas. Pero de lo que sí estoy segura, es de que las hay.

     —¿Cuál es su concepto, muy personal, por favor, acerca de la manera como Alfonso López Michelsen ha venido dirigiendo el país?

     —Lo ha hecho bien. Con aciertos y desaciertos. Fuimos 3 millones de colombianos los que lo llevamos allá, y cuando lo llevamos a la presidencia, todos estábamos conscientes de lo que él estaba prometiendo. Yo pienso que por el hecho de que un presidente haya sido ungido por 3 millones de votos, o por menos, NO se le debe pretender cubrir de una capa de infalibilidad como al Papa.

FINAL

     Y llegamos al final de este largo reportaje, con el mensaje que al sector llerista del Atlántico le envió o le envía, a través de esta revista, la distinguida dama doña Vera Solano de Tcherassi:

     “Firmeza en la decisión y fervor en la acción…”.

     Ha quedado, pues, cumplida la promesa que formalmente le hicimos a QUILLAN. Ahora sí, maestro, tiene usted en sus manos el reportaje a Vera de Tcherassi.