DÍA DEL ESCRITOR VENEZOLANO

     El día 29 de noviembre Venezuela debió celebrar dentro de algunos grupos aislados, separados quizá de los grandes sitios culturales que antes ostentaba Caracas para tales actos, el Día el Escritor, en honor al natalicio del maestro Andrés Bello, quien nació en Caracas ese día, pero de 1781. Fue Bello, ha sido y será considerado uno de los humanistas más importantes de América, contribuyendo al desarrollo de diferentes campos del conocimiento, también maestro del Libertador Simón Bolívar, aunque durante corto período. Igual fue el primer periodista que tuvo 

Venezuela.

     Y aunque hoy el Estado venezolano ha relegado a segundo término el desarrollo del país, la evolución de su gente, la profundidad e importancia de sus pozos de la suerte —el petróleo—, la cálida familiaridad de su gente y el humanismo del que siempre han hecho gala, además de haberse silenciado por sus calles aquel refrán popular venezolano de que “está barato, dame dos”, allí siguen adheridos a la historia de este país cual calcomanía. Junto a ella, grandes exponentes de su literatura, su fuente de conocimiento, el poder de la palabra escrita regado en territorio bolivariano que se expandió para siempre y con 

orgullo por toda América. Esta es la herencia, el legado que nunca les podrá ser robado a los venezolanos: su historia, la que ha sido escrita por eminentes plumas de los que destacamos aquí solo algunas:

      Rómulo Gallego. Político, escritor, ejerció la presidencia de Venezuela por pocos meses. Su fama internacional le llega a través de sus escritos, considerado el escritor venezolano más importante del Siglo XX y uno de los más reconocidos literatos de Latinoamérica de todos los tiempos. ‘Doña Bárbara’ es su novela escrita, venezolana, que lo mantendrá por siempre en la historia de la literatura.

     Arturo Uslar Pietri. Uno de los intelectuales más destacados de Venezuela en el Siglo XX; fue abogado y periodista.

     Salvador Garmendia. Se dedicó a varios géneros dentro de las letras, pasó por la narrativa, la crónica y guiones de radio y televisión, literatura infantil y relatos de no ficción. Ganó Premio Nacional de Literatura.

     Teresa de la Parra. Nació en París, pero adoptó la nacionalidad colombiana. Periodista y escritora vanguardista, defensora del género femenino, por ello la denominaban ‘La revolucionaria de la literatura’. Sus dos novelas más destacadas, ‘Ifigenia’ y ‘Memorias de mamá Blanca’. Esta escritora defendió a través de sus crónicas, a las mujeres sojuzgadas por el matrimonio y la falta de amor dentro de esta unión, compromiso solo por apariencias sociales.

     Ana Teresa Torres. Licenciada en Psicología, pero abandonó la práctica desde que ganó el concurso de cuentos de El Nacional. Publicó ensayos y novelas como ‘Doña Inés contra el olvido’, donde abarca tres siglos de historia venezolana, desde la colonial hasta la época de los 80.

     Antonieta Madrid. Escritora y diplomática. Ha escrito ensayos, cuentos y novelas como la titulada ‘No es tiempo para rosas rojas’.

PLUMAS QUE HAN ESCRITO SU HISTORIA

     La situación que vive Venezuela es diferente en la actualidad a la crisis del 27 y 28 de febrero de 1989, cuando la población salió a sus calles para rebelarse contra el alza de precios impuesta por el gobierno de esa época, con el conocido ‘caracazo’, que dejó cientos de muertos, muy diferente a lo que viven hoy los venezolanos, cuando también muchos han fallecido y aunque miles siguen vivos, es casi igual, porque muertos en vida se consideran al haber sido desalojados de la tierra que los vio nacer y a la que le han dado sus fuerzas para sembrar y recoger frutos que hoy solo se han transformado en estiércol.

     Pero lo que no ha podido cambiar ni el ‘caracazo’ ni la ‘dictadura’ que tuvo en diferentes épocas este país iberoamericano, y menos la absurda situación que hoy vive ese país, es y será la tinta de sus plumas, la inteligencia de su gente escritora, de los grandes héroes no de batallas campales con arma mortales en mano sino las armas libertarias como es el color azul de la pluma, su sentimiento franco y leal para escribir sobre la historia y literatura de Venezuela. Infortunadamente, sus teclados que van unísonos a la contemporaneidad se han trocado de letras positivas que escriben ahora en negativo, que en prosa y versos estampan en el papel la historia de dolor y barbarie mientras antes lo hacían sobre temas de libertad, prosperidad y desarrollo del país, orgulloso de sus bienes extraídos de la tierra. Escribir la historia negra que vive el país también es cosa de escritores únicamente, pues son ellos quienes tienen la sensibilidad y creatividad para plasmar el dolor real del pueblo. Son quienes pueden transformar la azul y hermosa luna de octubre en negra noche y a las estrellas opacarles su brillo para humedecerlas solo de lágrimas derramada por su gente humillada y asediada acompañada de pobreza y amargura. Son ellos, los escritores venezolanos capaces de untar de música las cuerdas de sus armas llaneras y hacer montar sobre sus briosos caballos todo su arco montañoso andino, sus cordilleras litorales y su cuenca del Orinoco a través de la imaginación.

     Grandes letras de escritores que ha tenido la historia literaria de Venezuela no la podrá borrar ningún dictador. Plumas como Rómulo Gallegos, Rufino Blanco Fombona, Andrés Eloy Blanco, Vicente Gerbasi, Vicente Lecuona, Aquiles Nazoa, Guillermo Morón, José Rafael Pocaterra quienes ya no existen en presencia pero dejaron como legado la esencia de vida en sus libros. Son los que le han dado lustre a la historia literaria de Venezuela, letras que jamás podrán cambiar ni borrar dictadores ni presidentes de poca monta en sensibilidad y humanismo, pero sí repletos de tiranía irreflexiva.   

     Y en honor a ellos, a escritores y próceres, hoy por hoy lo único bueno de la historia que tiene Venezuela y Caracas en específico, son los nombres de estos grandes próceres y escritores plasmados sobre asfalto y cemento en sus grandes avenidas y autopistas, como son la Andrés Bello, la Urdaneta, la Baralt, Francisco Fajardo, Bolívar, Francisco de Miranda, José Antonio Páez, Lecuona, Urdaneta, rutas por donde los venezolanos de hoy han clamado, gritado, llorado y pedido clemencia para cambiar su mundo y volver al “tá barato, dame dos”.

Nury Ruiz Bárcenas

Escritora y periodista cultural

Orden José Consuegra Higgins

funescritoresdelmar@gmail.com