“¿Cómo es posible que en plenos años ochenta del siglo XX todavía tengamos niños enfermos de sarampión y difteria?, ¿Qué hacen los organismos de salud en el país?”, preguntó Yamid Amat una mañana de 1985 en la emisión de 6 a.m. 9 a.m. de Caracol, el programa más escuchado en ese momento en Colombia.

     Las preguntas causaron eco en el gobierno nacional y, entonces, se organizó la Jornada Nacional de Vacunación Infantil. Sería la primera campaña masiva para buscar el mejoramiento de salud de miles de infantes. Los sacerdotes en sus misas dominicales invitaron a los padres de familia para que llevaran a los pequeños a la aplicación de vacunas. Más de 120 mil voluntarios se movilizaron para la campaña emprendida por el periodista y se organizaron unos 10 mil puestos para atender a los menores. Como si fuera un día de elecciones, los reporteros informaron sobre cómo se movilizaban los colombianos ese día.

     Después de escuchar el himno nacional, a las 8 y 15 de la mañana del 23 de junio de 1985, el mismísimo presidente Belisario Betancur inmunizó al primer niño en el Palacio de Nariño y, a las 7 de la noche, Yamid Amat dio 

el parte de victoria: más de 800 mil pequeños habían sido vacunados contra el sarampión, la polio, la difteria, el tétanos y la tosferina.

     La convocatoria tuvo un resonante éxito gracias a la radio, pero en especial a Yamid Amat, quien impulsó la obra.

     Otro día, Bogotá estaba azotada por un paro de taxistas. Los amarillos bloquearon las principales vías y no permitían la movilización. Cuando una ambulancia quiso abrirse paso, los huelguistas se lo impidieron. Le reportaron a Yamid Amat lo sucedido y al salir al aire dijo: “Si llega a pasarle algo a esa niña que va en ese vehículo, serán culpables todos los taxistas”. Los conductores oyeron la sentencia y, en minutos, la ciudad tenía las vías despejadas.

     Yamit quiso ser químico e incluso cursó un semestre, pero los problemas económicos de su casa le impidieron que siguiera con la carrera, entonces buscó a don Jaime Espinosa, propietario de la Corporación Radial Colombiana y le pidió un puesto, de lo que fuera. Al hombre de la radio le gustó la voz y lo puso de locutor.

     Luego comenzó un periplo que lo llevó por El Espacio y El Bogotano —donde escribía la famosa columna Juan Lumumba, en homenaje a un líder africano— y después pasó por la Agencia Efe, Radio Sucesos RCN —donde don Alberto Acosta le pidió que se llamara con el nombre original—, Contrapunto, Caracol Radio —donde fundó 6 a.m. 9 a.m. al lado de Julio Nieto Bernal, Alfonso Castellanos y Antonio Pardo García—, Caracol Televisión, Coestrellas, Radionet, El Tiempo —donde ha sido columnista desde el 2002— y director del Noticiero CM&.

     Su época más famosa fue cuando dirigió 6 a.m. 9.m. Hasta ese momento los informativos tenían sus espacios de una hora en la mañana, otra al medio día y una en la tarde y, desde luego, pequeños noticieros cada hora. En Caracol Radio, por ejemplo, terminaban a las 8 de la mañana y comenzaba ‘La escuela de doña Rita’, un programa humorístico, y después venían magazines y después del medio día se emitían ‘El show de Hebert Castro’ —el coloso del humorismo— y un buen número de radionovelas, entre ellas Arandú.

     Con la llegada de 6 a.m. 9 a.m. la programación radial cambió y, entonces, fue posible que la globalización informativa llegara a Colombia. Se entrevistaron a presidentes, ministros, cantantes, científicos, escritores y personalidades del mundo entero. Además, contaba con corresponsables en Pekín, Moscú, Caracas y Nueva York. Era todo un suceso.

     Centenares de noticias pasaron por la revisión de Yamid Amat en Caracol. Quizá las más estruendosas fueron la toma del Palacio de Justicia cuando lo censuró el gobierno de Betancur y obligó la transmisión de un partido ente Millonarios y Unión Magdalena y, ocho días después, cuando Armero desapareció de la faz de la tierra.

     El 31 de diciembre de 1990, en plena Feria de Cali, Yamid Amat renunció a Caracol, se presentó a una licitación de

televisión con Juan Gossaín y, desde ese momento, está al frente de CM&.

     ‘El señor noticia’ se ha llevado todos los premios. En nueve oportunidades, el Simón Bolívar, ha sido condecorado por el Congreso y por la Presidencia de la República, ha sido galardonado por la Unicef, ha recibido el premio Ondas y Rey de España, el C.P.B en cuatro ocasiones y el Periodista del Año, de Editorial Planeta, entre otras distinciones.

     Este 2 de diciembre el hijo de Mohamet Amat había de cumplir 78 años de exitosa vida, más de medio siglo dedicado a presentarles noticias a los colombianos.

     Lo más relevante de todo, que aquellos pequeños que fueron vacunados aquel 23 de junio de aquel 1985, han de agradecer, por siempre, la campaña que Yamid hizo posible.  

     Después de mirar el video que exhibió la senadora Paloma Valencia en una sesión sobre corrupción en el Congreso de la República en el que se muestra al congresista Gustavo Petro guardando gruesos fajos de billetes, un amigo ambientalista exclamó: “¡No puede ser! ¡Este señor todavía usa bolsas plásticas!”.

     Se inventaron cuando unos ingenieros ingleses crearon por accidente el polietileno y en la Segunda Guerra Mundial lo emplearon secretamente. Era un misterio, pero en 1966 en Europa, los comerciantes lanzaron las bolsas plásticas como un alivio económico por los costos de las fabricadas con papel. En 1982 llegó como un furor a Estados Unidos y ya el mundo entero estaba dominado por estos adminículos que se empleaban en supermercados y almacenes de cadena obviando las de papel.

     Pero pronto las imágenes de la contaminación que producía invadieron a los medios audiovisuales del mundo.

     En Tailanda, según informó hace unas semanas la agencia EFE, unas ochenta bolsas de plástico fueron hallados en el estómago de una ballena piloto que murió tras vómitos y convulsiones. “El cetáceo fue rescatado tras ser avistado flotando inerte e incapaz de nadar en el canal de Songhkla pero acabó expirando por la obstrucción 

intestinal”.

     Las fotos producen grima. Animales marinos atragantados con plásticos, pero ya se ven inmensas islas llenas con este material y, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, entre un 70 y 90 por ciento de los residuos acuáticos que se encuentran en las playas son plásticos.

     En la actualidad, se tienen detectadas al menos 5 grandes islas de basura plástica en los océanos del mundo, las cuales se encuentran en movimiento y van contaminando enormes extensiones de costas y mares. 

     Entidades ecológicas como la ‘Red verde’ demuestran que solo se necesitan cinco minutos 

para producir una bolsa de plásticola cual tiene una vida útil de aproximadamente 12 minutos. Sin embargo, tarda siglos en degradarse en medio ambiente. Además, por cada unidad que se produce se generan cuatro gramos de CO2, contribuyendo al efecto invernadero y al cambio climático.

     “La producción en masa de plásticos, que comenzó hace solo seis décadas, se ha acelerado a tal rapidez que ha creado 8.300 millones de toneladas métricas,la mayoría de ellas productos desechables que acaban como desperdicios. Si esto parece una cantidad incomprensible, es porque lo es. Incluso los científicos que han realizado el primer cálculo de la cantidad de plástico producido, descartado, quemado o tirado en vertederos, se han quedado horrorizados por las extraordinarias dimensiones de sus cifras”, informó hace unos días National Geographic.

     “El nuevo estudio”, explicaba National Geographic, “publicado en la revista indexada Science Advances, es el primer análisis global de todos los plásticos que se han fabricado nunca: de los 8.300 millones de toneladas métricas que se han producido, 6.300 se han convertido en desechos plásticos. De ellos, solo el 9 por ciento han sido reciclados. La gran mayoría —el 79 por ciento— se está acumulando en vertederos o deteriorándose en entornos naturales como basura. Esto significa que, en algún momento, gran parte de estos desechos acaba en el océano, el «sumidero final».

     En Colombia, desde el 1 de julio del 2017, el gobierno nacional impuso un impuesto con el fin de evitar que se emplearan estos implementos y en un primer informe en febrero del 2018, la Dian señaló que los colombianos usaron 688’628.867 de estos empaques, por los cuales pagaron tributos que sumaron 10.404 millones de pesos.

     Se dedujo que se usaron 3.568.025 bolsas al día y Acoplásticos —la entidad que aglutina a los productores—, manifestó que las ventas de sus bolsas se redujeron en ese período en un 25 por ciento.

     Cada una de las bolsas tiene un costo de 30 pesos y se espera que con este incremento al precio disminuya aún más su desaforado consumo. Según los estudiosos, una bolsa tiene apenas una durabilidad de 12 minutos.

     Parece ser que el senador Gustavo Petro no se ha dado cuenta de esta situación. Él podrá explicar la procedencia clara de ese dinero, gracias a su libretista de cabecera, pero, ¿y del uso indebido de las bolsas plásticas? De pronto le hacen un debate.

     Fue san Francisco de Asís quien tuvo la genial idea de recrear cada año el Nacimiento de Jesús. Él vivió 44 años entre el 1181 y el 1182, pero dejó toda una historia de amor por sus sentimientos hacia la naturaleza y fue el primero en hablar de ecología y considerar a los animales y demás objetos del mundo como “hermanos”.

     Después de ser un opulento hijo de un millonario, pasó a vivir de forma austera y fundó los Franciscanos y a las Clarisas. Sus enseñanzas aún perduran y una de sus tradiciones más recordadas es el pesebre.

     En España se les conoce como los Belenes y en América Latina es una de las tradiciones más extendidas. Cada una de las figuras que se ponen en la representación navideña tiene su significado.

     En Colombia, personas como el presentador de televisión Jairo Alonso comienza a armar el pesebre desde junio, pintando nuevas figuras y recreando algunas escenas de la época del nacimiento de Jesús.

      En Antioquia, Boyacá, santanderes, Valle del Cauca, el eje cafetero y Tolima es común ver pesebres de grandes tamaños que adornan iglesias, entradas de edificios y en muchas casas tienen la costumbre de armar el pesebre en medio de la algarabía de la chiquillada, mientras se reparten viandas con buñuelos, natillas y uno que otro platillo de la zona.

     Plazas, casas urbanas de ese tiempo, carpas en las zonas desérticas, algunos camellos, corrientes de agua y palmeras las pone en esta exquisita representación.

     Pero lo que básicamente no debe faltar, está constituido con lo siguiente:

     Casa de Nazaret. Es el lugar donde se ubican a María, José y el Niño Jesús. Significa el hogar y el valor de la familia. María, representa la fidelidad y el amor a Dios, mujer comprensiva y bondadosa. José, guía espiritual, que se aloja en el corazón del hombre para transmitirle su amor al mundo. El niño Jesús, guía espiritual, que se aloja en el corazón del hombre para transmitirle su amor al mundo.

     El buey y el asno. Según la tradición, el asno representa a los paganos, el buey, a los sabios y eruditos, ambos incapaces de abarcar la fe porque están cegados por la falta o el exceso de conocimiento.

     Los reyes magos. La usanza al armar los pesebres indica que se deben poner a tres personajes cuyos nombres no figuran en el Evangelio, pero que lo denominan Baltasar, símbolo de la noche y se presenta con el incienso en su visita. Gaspar, símbolo del día y trae el oro; y Melchor, símbolo de la aurora y se consagra como el dominio del Niño sobre el tiempo y la muerte dándole la mirra.

     Las ovejas. Deben estar presentes en abundancia y significan obediencia y docilidad, inspiran confianza.

     Los pastores. Representan la humildad que acoge el nacimiento de Jesús, la humidad más pobre y miserable. En los evangelios de Lucas y Marcos, “fueron elegidos por Jesús como los primeros espectadores de su nacimiento”.

     La estrella. Se ubica en lo más alto del pesebre y significa renovación. Representa la luz inagotable y refrescante que disipa las tinieblas para darnos esperanza.

     Otras figuras habituales son el ángel de la guarda —generalmente San Gabriel, quien anunció a María el nacimiento—, el pescador, relacionado con Pedro como ‘pescador de almas; la lavandera, símbolo de pureza y purificación, y soldados romanos que acompañan la dureza del imperio.

     Así, pues, que toca retirar los aviones, los carros militares, los rayos láser, personajes con celulares o los muñecos de plástico de barbies. Ellos no pertenecen al Nacimiento de Navidad.

Con información de la revista Cristovisión.