Sonido MIDI de la canción ‘Rocío de la mañana’

Hendrix, el mejor

guitarrista

del mundo

     A los 27 años, edad a la que falleció, Jimi Hendrix ya era, sin embargo, inmortal: con su guitarra dejó un legado musical que el mundo recordará por siempre.

     Más allá de su adicción a las drogas —su muerte, a tan corta edad, había de conmocionar al universo entero—, “Jimi y su banda ‘La experiencia de Jimi Hendrix’ ha significado los aportes e influencia más importantes del rock, blues y jazz”, dice aprendete.com. “Produjo discos inmemorables y cuenta con el mejor riff de la historia musical”.

     Su nombre figura en el listado en que figuran Eric Clapton, Carlos Santana, Keith Richards, Johnny Ramone, James Burton, Richard Thompson, Paco de Lucía, Jeff Beck y Robert Johnson… Pero James Marshall Hendrix o Jimi Hendrix encabeza ese ranking.

     De niño —en medio de un crecimiento bastante difícil que lo llevó a vivir bajo el cuidado

de parientes, e incluso en ocasiones con apenas conocidos—, Jimi Hendrix, como lo rebautizó su padre, se apasionó por el blues, el rock & roll, el jazz y el rock. Gracias al apoyo de ese papá, aprendió a tocar guitarra, por su propia cuenta. A sus 16 años, el viejo le compró su primera guitarra acústica y, un año después, su primera eléctrica. Eran especiales para derechos, pero Hendrix, zurdo de nacimiento, cambió las cuerdas para adaptarlas a ser tocadas con los dedos de la mano izquierda.

     La música fue para Jimi su refugio, en distintas formas, precisa aprendete.com. Poco después de que tuviese su primera guitarra, comenzó a hacer presentaciones con su banda, llamada “The Rocking Kings”. En 1959 abandona la escuela secundaria y comienza a tener empleos que le permitieran continuar con sus aspiraciones musicales.

     Años después, escribía y daba autógrafos con la mano derecha, debía ser ambidiestro, porque cuando le fue robada su guitarra antes de un concierto, tomó prestada una para derechos y tocó con la misma naturalidad de siempre.

Por Guillermo Romero Salamanca

     Componía en un piano. Su voz era suave y ronca, pero impactaban sus suaves movimientos sobre el teclado. Parecía acariciar las blancas y las negras y quedamente soltaba sus frases melódicas que impactaban entre sus espectadores.

     No fue un hombre de grandes conciertos. Escasamente iba a la televisión, donde solo se acompañaba de un buen piano y algo de percusión.

     La mujer más bonita de México: María Félix se enamoró de él. Hasta se casaron. Eran posiblemente el uno para el otro, y fue tanta la pasión que se despertaron que para la historia musical quedaron varias canciones y decenas de anécdotas.

     ¿Qué tendría Agustín Lara para que todas las mujeres se enamoraran de él?, se han preguntado siempre sus hagiógrafos.

     Es quizá una de las personas con mayor número de nombres. Lo bautizaron como Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino.

     Su nombre artístico fue sencillamente el de Agustín Lara y se dice que nació el 30 de octubre del 1900. Cariñosamente le llamaban ‘El flaco de oro’ y tuvo la soberbia de escribir pequeños versos, pero que decían de todo.

     Compartió fama, alcoba y mujeres con grandes intérpretes. Sus canciones las cantaron vocalistas como Pedro Infante, Plácido Domingo, José Carreras, Juan Diego Flórez, Luis Mariano, Francisco Araiza, Luciano Pavarotti, Andrea Bocelli, María Dolores Pradera, Chavela Vargas, Pedro Vargas, Alfredo Sadel, Hugo Avendaño, José Mojica, Toña la Negra, Elvira Ríos, Los Panchos, la Internacional Sonora Siguaray, Javier Solís, La Sonora Santanera, Rodrigo de la Cadena, Alejandro Algara, Vicente Fernández, Filippa Giordano, Enrique Bunbury, Luz Casal y Natalia Lafourcade, entre otros.

     Autor de centenares de anécdotas que van desde su vida bohemia y laboral en clubes donde la conducta de sus visitantes escasamente llegaba a un 3. Por una de esas composiciones a una mujer de alegre vida le cortaron medio rostro y sin embargo siguió tocando el piano y cantando con una voz ronca.

     Eran letras en las cuales se desbordaba el amor o el rencor. O eran de un gran 

enamoramiento o sencillamente llevaban todo tipo de calificativos. ‘Amor de mis amores’, ‘Arráncame la vida’, ‘Aventurera’, ‘A tus pies’, ‘Dueña mía’, ‘El organillero’, ‘Farolito’, ‘Estoy pensando en ti’, ‘Granada’, ‘Lamento jarocho’, ‘La prisionera’, ‘María bonita’, ‘Mujer’, ‘Noche de ronda’, ‘Madrid’, ‘Palabras de mujer’, ‘0Pecadora’, ‘Piensa en mí’, ‘Se me hizo fácil’, ‘Solamente una vez’, ‘Te vendes’, ‘Silverio Pérez’, ‘Valencia’, ‘Veracruz’ y ‘Volverás’, entre otras.

     Una de las más bellas podría ser ‘A tus pies’“Es tu pie menudito, como un alfiletero/ En cuya felpa rosa, prendí mi amor entero/ Y tú pie chiquitito, tiene tal distinción/ Que por eso yo quiero, dejar, a tus pies, mi corazón”.  

     “Alfombra de rosas, quisiera poner a tus plantas/ regar tu sendero florido, de cosas muy santas/ Amarte con fervor hasta la muerte/ Ser un príncipe azul, para quererte/ Poner en tus noches divinas, regueros de estrellas/ Buscar en la paz de mi huerto, las rosas más bellas/ Y como un pecador arrepentido/ Implorar a tus pies, perdón y olvido/”.

     ¡Cuántos bohemios no han libado con sus cantilenas!

     Causa emoción escuchar la letra escrita para el gran torero mexicano Silverio Pérez, interpretada por dos grandes en dos épocas distintas: Javier Solís y Ana Gabriel: “Mirando torear a Silverio/ Me ha salido de muy dentro lo gitano de un cantar/ Con la garganta sequita, muy sequita la garganta/ Seca de tanto gritar. Silverio, Silverio Pérez/ Diamante del redondel/ Amante de las mujeres/ A ver quién puede con él/. Silverio, torero estrella/ El príncipe milagro de la fiesta más bella/ Carmelo que está en el cielo se asoma a verte torear/ Silverio, torero estrella/ El príncipe milagro de la fiesta más bella/ Carmelo que está en el cielo se asoma a verte torear. Monarca del trincherazo/ Torero, torerazo, azteca y español/ Silverio cuando toreas no cambio por un trono mi barrera de sol”.

Y así se podría seguir con cada una de sus letras. Escritor admirable. Único.

Agustín Lara, donde pueda estar, un brindis por sus canciones, que la copa sea generosa por sus múltiples enseñanzas sobre el amor y que la embriaguez sea eximida por los mortales, porque Dios siempre perdona.