Crece en Colombia la violencia intrafamiliar y el maltrato infantil… ¿Por qué? y ¿Quiénes son los responsables? Ya me duele la lengua de tanto decirlo en las tertulias, en las conferencias y seminarios, al igual que de escribirlo de manera permanente, pero no nos cansaremos de decirlo: Crece y crecerá por falta de una cultura de prevención, tema que venimos planteando a gritos, desde hace 14 años, cuando escribí mi 2° libro denominado “La Cultura de la Prevención, una urgencia social”, pero que nuestra débil voz, desde la ciudad más vieja de Colombia, no ha alcanzado a tocar la mente y los corazones de la clase dirigente y política que maneja el país, que son los responsables directos de las pocas cosas buenas y de las muchas cosas malas que le ocurren al país.

     No se equivoquen señores, estas son las verdaderas respuestas a las dos preguntas anteriores…La clase dirigente y política que maneja el país, no nos quiere, no quieren 

al pueblo para el que juran gobernar, si quisieran a los colombianos ya hubieran implementado la cultura de la prevención en el país, porque mientras Colombia no adopte la cultura de la prevención como una política pública, de manera integral y a todos los niveles, desde la primaria, pasando por la educación media y superior, capacitando a las comunidades y a toda la población, no dejaremos de ser especialistas en la atención de desastres y de ser un desastre en la prevención de los mismos, y que si las tragedias aumentan anualmente es porque estamos actuando mal. Así de sencillo, como dijera “El Pibe”. Se trata entonces de cambiar el rumbo de nuestra acción: privilegiar la prevención, para disminuir la atención de los accidentes, de las enfermedades, maltratos, las violaciones, los abusos, las tragedias y la muerte.

     Son innumerables y cada vez más frecuentes los casos de violaciones sexuales a menores en Colombia. El Instituto de Medicina Legal reporta 17.574 casos en lo corrido del año 2018, es decir, 64 casos diarios. Como colombianos no podemos ser indiferentes ante hechos tan lamentables y atroces como el sucedido a la niña

Génesis Rúa, de 9 años, violada, asesinada y quemada en Fundación, Magdalena, y la tragedia de todos los casos conocidos que, con el dolor de sus familias, han puesto al descubierto una sociedad enferma, espectadora, indiferente y cómplice. Pero que tiene remedio, si implementamos la cultura de prevención, y educamos a nuestros niños y adultos en los valores del buen ciudadano y le enseñamos el manejo de las emociones. Debemos cuidar a todos los niños y no sólo a los propios, garanticémosle un entorno seguro y saludable en la familia, en su guardería, en su colegio, en su iglesia, entre sus amistades, entre sus vecinos, en la sociedad y en el Estado. Los gobiernos, nacional y locales, deben priorizar en sus planes de desarrollo el fortalecimiento de la familia como núcleo de la sociedad, iniciar programas con recursos de salud sexual y reproductiva, invertir en enseñar a los padres pautas de crianza y en la protección integral de niños, niñas y adolescentes. El Ministerio de Salud o Educación debe sacar una circular 

urgente para que todas las secretarías de salud o educación lideren la formación de los ciudadanos en tres aspectos claves: en valores, para ser buenos ciudadanos, en la crianza de entornos seguros y saludables para la familia y en el manejo de las emociones.

     Debemos hacer realidad y asumir la corresponsabilidad entre el Estado, la familia y la sociedad que está consagrada en la Constitución de 1991 y reglamentada en el Código de Infancia y Adolescencia. Ese proyecto colectivo de país, alrededor del objetivo común de la protección integral de los niños, es el desafío para nuestros líderes políticos. No hay otra forma para restaurar la confianza de los niños que convertir a todos los adultos en garantes de sus derechos. Aquí es donde radica el trabajo de prevención, que en últimas es lo que salva a los niños de la existencia de los monstruos. Todos sabemos que la prisión perpetua no es más que el último eslabón de una larga cadena de omisiones. Poner el acento en el aumento del castigo, es una actitud irresponsable. Lo responsable es impulsar la prevención…Todos lo tenemos claro: “Es mejor prevenir que curar”. La Prevención es fuente de 

seguridad, de salud, de vida y de productividad. Por Dios, ¿Cuándo será que entenderemos y aplicaremos este verbo? Verbo que aplican los dirigentes de los países que sí quieren a su gente, como los países nórdicos en Europa, Suecia, Dinamarca, Finlandia o como Cuba en América.

     Por favor, no nos contentemos más con titulares de prensa sensacionalistas o con reacciones populistas y mediáticas de funcionarios y dirigentes políticos. Si no le jalamos a la prevención, los accidentes, las enfermedades, los maltratos, los abusos, las violaciones, las tragedias y las muertes, no solo no van a disminuír, sino que van a aumentar, como lo venimos demostrando desde hace 14 años. Si desde hace 14 años hubiéramos empezado a implementar la cultura de la prevención, ya tuviéramos 

resultados positivos, y no tendríamos monstruos en la sociedad que acaban con la Génesis del mundo, porque esos ciudadanos tendrían el control de sus emociones, por lo tanto manejarían una alta inteligencia emocional, serían ciudadanos ejemplares y felices, en un país que desea y necesita vivir en paz. Por lo tanto, la prevención es la consigna…Sr. Presidente Duque, congresistas y clase dirigente, ¿Cuándo empezamos? ¿Será que necesitamos más muertos? Creo que más vale tarde que nunca… ¿sí o no?