¿Cómo amarme?

     ¿Cómo amarme?, pregunta que nos hacemos muchos.

     Existe mucha información sobre amarnos a nosotros mismos, pero, realmente, ¿sabemos amarnos?

     Amarnos es un proceso tan individual y diferente en cada uno, es un proceso de prueba y error, en el cual se empieza a probar cada cosa que encuentras en el camino y evalúas qué te sirve o qué no te sirve.

     Amarnos a nosotros mismos es un proceso que sale del corazón, no porque te lo digan, no porque te lo pidan… No es un proceso que tenga que ver con la madurez, es algo que debe desearse.

     Pero —y aun así se desee—, muchas veces no sabemos cómo hacerlo.

     Lo único cierto es que esa que soy, no es la que quiero ser por completo.

     Sigo explorando dentro y fuera de mí, hasta llegar a ese punto en el que me amo por completo, para así poder ser aún más feliz conmigo misma y con los demás, en donde la necesidad de estar con alguien —llámese pareja, hijos, familia—, ya no es la base de la vida, sino un regalo de Dios

     Una experiencia por medio de la cual se aprende a disfrutar de los momentos en que estamos con aquellos que amamos, sin cortar sus alas, pero sin cortar las nuestras.

     Amarme a mí misma me permitirá llegar a donde ni yo misma imaginé. Pero también permitirá que los que estén a mi lado puedan abrir sus alas, sin miedo a que yo sufra, pues ese es su destino.

     Amarme a mí misma, no es un proceso de un día, es algo en lo cual se trabaja todos los días hasta el último de mis días, porque el amor es cambiante, como cambiante es el mundo.

     Algo que funciona para mi hoy, podrá no funcionar mañana. Solo amándome, podré ser quien realmente soy.

El día en que aprendí

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El día en que aprendí que Yo tomo mis propias decisiones…

El día en que decidí qué quiero y qué no quiero en mi vida, sin pensar en cómo eso afecta al otro, ese día empecé a amarme.

Imágenes de https://salveoracion.com/ – https://conceptodefinicion.de/

Creer en la Divinidad

     Existe un Ser Superior que está más allá de lo visible e invisible, más allá de cualquier religión, al que puedes llamarlo como tus creencias religiosas te lo han enseñado o como tú corazón lo dicte.

     No importa el nombre que le des, él, igual, te va a entender, porque ese nombre que le pones es lo que hace tú relación personal con él.

     Él es nuestro maestro, nuestro guía, que te va mostrando poco a poco el camino para que tú mismo, con tú libre albedrío, vayas tomando el camino correcto, ese que te permitirá un crecimiento espiritual basado en la conciencia, pero no la conciencia de otro, sino la tuya, mediante lo cual aprendas que cada actuación tiene una consecuencia y no tanto en tú actuar hacia los demás, sino hacia ti mismo.