Ella pudiera haber estado en su casa del populoso barrio José Antonio Galán, de Barranquilla —su terruño—, o en la de Ehrenfeld, distrito de Colonia, Alemania —como ‘extracomunitaria’—, que yo, acá en Bogotá, había de sentirla como si la tuviera frente a mis ojos, contándome cosas a viva voz, directamente a mis oídos.

     Su hablao barranquillero, su risa cantarina, su Caribe subrayado al carcajearse espontáneamente —estado frecuente ante causales frecuentes en una conversación entre dos almas Caribe—, su pasión para contar lo que hace, un montón de cosas de ella… ¡la hacen excepcional! Y, de paso, desmigajan, figuradamente, los dispositivos, para que hasta pudiera decirse que llego a aspirar, con fruición, su condición de mujer entre aromas de danza moderna.

Klemsy, el tejido paternal y poético de las letras iniciales de seis nombres diferentes. Un nombre triunfador.

     Su nombre: Klemcy… su apellido: Salza, ponen el broche a un especial halo que irradia su personalidad, transmitida físicamente —desde la Física— por celular o por compu: interlocución, mensajes de voz y de texto y, entonces, también me la imagino danzando, ‘ballet-eando’ por el universo, diría a manera de barbarismo lingüístico.

     Hasta el menos despalomao’ pudiera pensar que una barranquillera solo podría distinguirse como Klemcy Salza porque ese había de ser un minuciosamente seleccionado seudónimo o el nombre artístico que escogió quien, como ella, destaca como exponente de ese exigente arte que se proyecta a puro movimiento y expresión corporales, y ha tenido berraquera Caribe para pasear su sofisticado bailao desde Barranquilla, por España, Francia, Italia, Inglaterra, Indonesia y Alemania, donde reside desde 2014.

     Esta mujer tan barranquillera como el arroz de lisa —aunque ya no haya ‘tanta lisa como arroz’—, es hija de un periodista y cultor de las letras: Efraín Salza Acosta, quien, en genuino acto poético, había de hilvanar las letras iniciales de seis nombres diferentes para finalmente tejerlas como Klemsy y designar con él a su hija. Combinación perfecta, para la intriga y la curiosidad, de nombre con apellido, que Salza es original y originario de Europa, de Italia, quizá de Veneto. Así que, Klemsy Salza, es el nombre de pila de esta mujer que, por estos días, procedente de Colonia, Alemania, se pasea feliz por Barranquilla, a donde trae un proyecto muy interesante: ‘Burbujas de opinión’: ‘Sparkling bubbles – beyond opinions’, literalmente ‘Burbujas brillantes: más allá de las opiniones’.

     A esta artista, mi conterránea, estoy atado desde hace dos años gracias al hilo conductor con el que —virtualmente— nos hilvanó el extinto cronista, compositor, poeta y ‘dibujante de sonrisas’ Juan Carlos Rueda Gómez. Y ella me obliga a activar mi barranquillerismo no solo cuando recuerda que desde muy niña descubrió en un templo de la cultura barranquillera —de la mano de su padre, que la llevaba a Bellas Artes, en Barranquilla—, sus facultades para lo que hoy hace, sino cuando, entonces, evoca momentos de su aprendizaje mencionando casi con devoción a ‘Palma africana’ de Carmen Meléndez, a Tomás Urueta, a Hugo Morales, a Roxana Lignarolo, a Yamile del Castillo y al gran Jorge Arnedo, maestro, coreógrafo y director del Ballet de Barranquilla.

     —Fui bendecida, muy afortunada al haber aprendido de los mejores maestros —dice en tono eufórico, pero por sobre todo ¡agradecido!

     Aprendía de lo tradicional, pero soñaba —y había de cristalizar los sueños— con incursionar en nuevas técnicas, más allá de la danza clásica. Y hoy, siendo licenciada en arte escénico de la Universidad Autónoma del Caribe, con especialización en danza moderna, está descrita como bailarina, coreógrafa, productora escénica y diseñadora de iluminación. Además de enseñante, que es lo mismo que maestra.

Con el extinto cronista, compositor y dibujante de sonrisas Juan Carlos Rueda, fundamental en la cristlaización del proyecto fundación Klemsy Salza…

     Nuestro primer contacto —gracias a Juanka— había de darse cuando ella tenía proyectado que, el 17 de agosto de 2017, había de inaugurar la fundación ‘Klemsy Salza’ en el barrio ‘7 de abril’ de Barranquilla, con el propósito de brindarles la oportunidad de conocer el arte y la danza a niños de escasos recursos del suroccidente de la capital del Atlántico.

     —Cuando abrí la fundación, programé talleres abiertos para esos chicos de mi entorno habitacional en Barranquilla —dice—. Traje a Julio Ferro, que es un maestro de teatro, muy importante, que hace pantomimas, y él tuvo la posibilidad de hacer un taller para ellos. Yo también les desarrollé algunos talleres.

     Su brillante carrera le ha permitido a Klemsy ganar estatus en lo artístico-cultural, lo social y lo económico. Pero esos asuntos no son motivación para un propio desarraigo ni un auto desplazamiento del barrio en el cual nació, creció y se hizo como persona.

     A lo mejor, ahora está arrellanada en una poltrona verde, allá en su casa del José Antonio Galán, mientras dialogamos por celular.

     —Me interesa seguir aquí en el barrio Galán, hacer muchas cosas a favor de estos chicos, con el interés de que se acerquen a otras realidades —reitera.

     El segundo acto de nuestra ciber-relación amistosa, sería en agosto de 2018 cuando, con un Juan Carlos-aun-super-activo, se organizó Macondo Fest Colombia y había de ser presentado en el refaccionado edificio de la Aduana de Barranquilla.

     —Prácticamente, lo monté yo sola, eso sí: con la invaluable colaboración de Juan Carlos.

El edificio de la Aduana de Barranquilla, donde, en 2918, se presentó Macondo Fest, traido también por Klemsy Salza.

     En ese agosto de 2018, dándole forma a esa meta soñada de acercar a chicos de estratos bajos a otras realidades, Macondo Fest, por decisión de Klemsy, tuvo puerta abierta gratis para grupos de ese suroccidente de su alma…

     Ahora, feliz, Klemsy está una vez más en Barranquilla para celebrar dos años de la fundación de su fundación, pero tal dicha no matiza el dolor y la tristeza que, de reciente data, arrastra con ella.

     —Ya no podré ir con Juanka a ‘La troja’ a soñar por la vida —vuelve y me dice lo que me había dicho días antes por WhatsApp, cuando ella aun se encontraba en su casa del distrito de Ehrenfeld, Colonia, Alemania.

     Ahora, ella y yo nos ciber-interrelacionamos sin intermediarios, ¡qué dolor! ¡Cuánta pena en medio de nuestros afectos!

Dos vistas, bien distantes una de la otra: en el barrio José Antonio Galán, de Barranquilla, y en el distrito Ehrenfeld, en Colonia-Alemania… En ambos sectores, Klemcy tiene residencia.

     Durante su estancia en Barranquilla con el propósito de celebrar entre sus conterráneos el segundo aniversario de su fundación, Klemsy hubiera podido bajarse al norte, estrato seis, hospedarse en casa de amigos, pero ha preferido su barrio. Y es que, cada que viene, ella se está en su casa de siempre, la del barrio José Antonio Galán —con sus problemas socioeconómicos latentes, la inseguridad creciente—, porque allí se siente a gusto, aunque acá no tenga la posibilidad, como en Ehrenfeld, distrito de Colonia, Alemania, de salir a andar calles y callejones, en medio del mejor de los climas, y disfrutar la sensación de estar caminando, ella que es viajera del mundo, por entre calles y callejones de muchos países.

     —De todos, el sector más multicultural de Colonia es Ehrenfeld, habitado por extranjeros o extracomunitarios, como nos llaman a los foráneos —dice.

     Y allá en Colonia, se preparó de antemano para esta venida.

     —En esta ocasión me asocié con una chica bogotana: Bibiana Jiménez Arcieri, quien reside hace 18 años en Alemania —país número uno del mundo en danza teatro— y ha desarrollado su trabajo en ‘tanztheater’

     ‘Tanztheater’ —danza teatro—, modalidad artística que une la danza tradicional con la metodología del teatro y crea una danza que, en contraste con el ballet clásico, se desarrolla sobre la base de una fuerte referencia a la realidad. Y que, gracias a la cooperación internacional —Alemania-Colombia: Fundación Klemcy Salza y la compañía de danza germana -XX-TanzTheater von Bibiana Jimenez—, tendrá a Barranquilla como escenario, dentro de ese rango, para el performance – instalación ‘Burbujas de opinión’, con Bibiana como primera protagonista.

     —Bibiana, que bailó como solista para Johann Kresnik, Reinhild Hoffmann y Susanne Linke —precisa Klemcy—, ha sido también alumna destacada de la recientemente fallecida Pina Bausch.

     Y es que Pina Bausch fue quien, dirigiendo la compañía alemana Tanztheater, comenzó a difundir por Europa —con proyección universal— la que había de servir “de inspiración para el desarrollo del teatro físico contemporáneo: la danza teatro”.

     —Mi interés del momento es el de servir de puente para el intercambio cultural, artístico, a la vanguardia, entre Colombia y Alemania —aclara Klemcy.

     Intercambio de ida y vuelta —como debe ser—, para que, con periodicidad preestablecida, artistas colombianos que residen en Europa y otros asentados en Colombia, con cierta prioridad para los barranquilleros, vayan a presentarse a Alemania y que de Alemania vengan artistas de allá a corresponder, no solo en Barranquilla, sino en otras latitudes Caribe y nacionales.

     —Estoy abierta a trabajar con los artistas de otras ciudades —dice.

Logotipo del grupo de danza teatro de Bibiana Jiménez.

     Con Bibiana estarán un as de la tuba —compositor y percusionista nacido en Friburgo, Alemania—: Carl Ludwig Hübsch, un duro en improvisación de la tuba, que se desplaza por todos los festivales en Europa… En calidad de invitada especial, la artista plástica y diseñadora barranquillera, cofundadora del movimiento Ardergraun, Flavia Rosales, quien se presentará con Rick Salgado, un especialista en proyección maping, la tecnología al servicio del video…

     —Los dos crean el concepto visual de obras que Flavia ha montado exclusivamente para esta performance —precisa Klemcy.

     Cuatro artistas, para tres perspectivas diferentes del tema, tres historias… Tres expresiones diferentes, pero interactuando mutuamente…

     —Los cuatro van a interactuar con el público y el público tiene que ser activo también… El público va a tener que salir de su zona de confort, de esa sensación de que “yo soy espectador y no actúo… Veo, pero no digo… Y si digo, no afirmo” —dice y anticipa momentos de la muestra.

    Son cuatro artistas radicados en lugares distintos y distantes, que han venido trabajando aisladamente, pero que, una vez a la semana, se conectan por las redes y lo hacen juntos…

     —Se hace, pues, uso positivo de toda esa tecnología, que muchas veces se vuelve negativa, pero por la forma negativa como la manejan…

     Y ese uso negativo de las redes es, en esencia, la referencia a la realidad que ha de transmitirse desde ‘Burbujas de opinión’.

     —Seguramente el público en general no tenga facilidades económicas para adquirir toda esa tecnología que hoy hay, es costosa —reflexiona Klemsy—, pero se está usando más negativa que positivamente…

     Y, flotando sobre esas plataformas, esas aplicaciones, esas ‘redes sociales’ y esos dispositivos para las nuevas tecnologías que no son usados desde la ética y la moral —que se subyugan ante los tira-y-jale o el biorritmo de la naturaleza humana—, en un mundo en el cual se difunden informaciones que no son reales, pero que el mundo las toma como verídicas, vienen a flotar ‘Burbujas de opinión’ —“etéreas, frágiles, reales, sí, allí están, pero que en un momento no estarán”— en espacios alternativos o no convencionales…

Burbujas, “etéreas, frágiles, reales, sí, allí están, pero en un momento ya no estarán”…

     Ante esta información que crea en los seres humanos estados emotivos, agresivos, compulsivos, depresivos… Cuando hay verdad no dicha o dicha a medias o hay verdad no real o mentira real, para crear estados de ansiedad que llevan a grupos de jóvenes a matarse entre sí o a ejecutar matanzas de seres inocentes —las seguidillas que para esta temporada se están viviendo en los Estados Unidos, por ejemplo—, bienvenido un performance–instalación como ‘Sparkling bubbles – beyond opinions’

     —Cuando nos movemos en un mundo en el cual se dice una realidad y la gente piensa que es una mentira, o viceversa, ‘Burbujas de opinión’ transmite todo lo que tiene que ver con la post-verdad, la comunicación… Es algo visual, emotivo, el espectador la ve, y crea un estado bueno o malo…

     Algo más de 1000 espectadores directos, allá en predios de la Universidad de Norte —en tres presentaciones— y todo un mundo podrá seguir desde donde se encuentre, el desarrollo del espectáculo. Ocurrirá el tercer día, gracias a un código web que se va a crear con tal propósito. Y tanto unos como los otros, los ciber-espectadores, han de asistir a un performance-instalación que, al final, cuando los artistas terminan su actuación, deja en el escenario la instalación con el maping, los cuadros de Flavia y toda esa estructura de bombas que trabaja Bibiana…

     Y Klemsy Salza ha de seguir contándome cosas de sus cosas —a lo mejor, arrellanada en una poltrona verde en la sala de su casa en Galán o la de su residencia en Ehrenfeld, Colonia, Alemania— y yo he de seguir percibiéndola como si estuviera frente a mí, mirándonos fijamente a los ojos…  

     Próxima entrega: con Klemsy Salza nos recreamos en la trasmisión, en detalles, de ‘Sparkling bubbles – beyond opinions’