Sonido Musical Instrument Digital Interface, MIDI: canción ‘El país de los postres’

Por Irene Hernández

     Alba era una niña a la que le encantaba la repostería y que de mayor quería ser pastelera. En su casa siempre había algún bizcocho, pastel o tarta porque siempre que podía preparaba uno para comérselo en la merienda y compartirlo con toda la familia.

     Alba hacía pasteles de chocolate, bizcochos de limón, tarta de queso y un montón de cosas más. 

     Los hacía con mucho cariño y esmero y siempre le quedaban muy bonitos porque los decoraba haciendo formas y añadiendo virutas de chocolate y detalles de colores.

     Un día, Alba empezó a darse cuenta de que estaba pasando algo extraño. Cuando hacía un pastel siempre lo dejaba reposar por la noche para comerlo con la familia al día siguiente, pero desde hacía unos días todo lo que encontraba por la mañana era un trocito de pastel en vez del pastel entero. ¡Alguien se estaba comiendo sus pasteles!

     —Mamá, ¿te has comido tú el pastel que preparé? —preguntó Alba

     —No cariño, yo no he sido —respondió su madre.

     —¿Has sido tu papá?

     —No, yo tampoco.

Alba sabía que algo raro estaba pasando, así que esperó a que llegara a casa su hermano Miguel para preguntarle. Y cuando por fin llegó, Alba se quedó muda con la historia que le contó su hermano: “Alba, yo creo que sé lo que está pasando. Verás, hay un monstruo grande y gordinflón que por las noches se mete en las casas y se come todos los pasteles, las tartas y los bizcochos que prepararan los niños. Estoy segurísimo de que el monstruo se ha enterado de lo ricos que están tus postres y te los está robando”. 

     Alba se quedó muy sorprendida, pero pensó que podía ser cierto, así que creó un plan para dar un escarmiento al monstruo ladrón de pasteles.

     Alba se puso manos a la obra y preparó dulces de todos los colores, formas y sabores.

     «‘El monstruo de los postres’ se va a dar un festín con todas estas ricas tartas, pero lo que no sabe es que lo voy a pillar con las manos en la masa», pensó Alba.

     Estuvo haciendo tartas todo el día y, como siempre, las dejó reposar en la cocina y se fue a la cama después de cenar. 

     Cuando todo estaba tranquilo y su familia dormía, Alba se levantó y se escondió en un armario de la cocina a esperar, valientemente, a ‘El monstruo ladrón de pasteles’.

     De repente, escuchó un ruido y cuando estuvo segura de que era el monstruo, abrió rápidamente el armario, salió de un salto y lanzó a la cara del monstruo dos tartas enormes llenas de nata y un montón de bolitas de chocolate.

     —¡Aaaaahh! —gritó el monstruo. ¡Qué daño me has hecho! ¡Y además me has dado un susto tremendo!

     —¡Miguel! ¿Eres tú? ¡La historia del monstruo era mentira! —le contestó Alba muy enfadada.

     Su hermano Miguel, se dio cuenta de que no había estado bien mentir a su hermana y con la cara llena de nata y chocolate, le pidió perdón muy avergonzado. Miguel aprendió la lección: siempre es mejor contar la verdad que una mentira, porque, a la final, ¡de todo se entera uno!

Tomado de http://www.cuentoscortos.com

Por Guillermo Romero Salamanca

     Se quedaron en la memoria los años en los cuales algún tema de salsa, merengue, tropical, cumbia o vallenato se destacaba por la cantidad de transmisiones radiales o por las peticiones en las discotecas.

     De 1979 los amantes del baile recuerdan ‘El revoliático’ de Alcides Díaz y El Combo Nutibara. El Binomio de Oro impactó en 1989 con ‘Qué será de mí’. César Mora Hernández puso a consideración ‘Canela’ y se convirtió en todo un suceso en 1999. Maelo Ruiz obtuvo el primer lugar en el 2009 con la canción de la chilena Miryam Hernández, ‘He vuelto por ti’.

    Todo va y todo viene.

     Este 2019 será recordado por el tremendo hit de Yeison Orlando Jiménez Galeano, un cantante y compositor de música popular colombiana y nacido en Manzanares, Caldas, el 1991.

     Aunque llegó al escenario musical con canciones como Te voy a olvidar, No Critiquen mi dolor, Ya no queda nada y Esperando un pin, fue en marzo cuando conquistó al público con ‘El aventurero’, canción que había subido en redes a finales del 2018, pero que subió lentamente hasta convertirse en el himno del sentimiento popular.

     “Yo soy un vagabundo, que ando por el mundo, derrochando amor”, dice la primera estrofa de este tema que ya cuenta con 107 millones de visitas en YouTube y al menos diez veces más en las emisoras del país.

     En las calles del país se escucha en coro cuando el tema prosigue con “Me gusta la farra, las mujeres buenas, Vivir con amigos, vaciando botellas, Me gusta la vida, me encanta el amor, Soy aventurero, con el corazón”.

     Y hasta las mismas mujeres se les escucha cantar lo que sigue: “Y a mí me gusta la parranda, A mí me gustan las mujeres, Escucharme una buena banda y darles gusto a mis placeres”.

     Yeison, un cantante que comenzó su vida vendiendo aguacates en una equina, anduvo por las plazas de mercado, pero usurpó el corazón de su fanaticada con sus temas que hablan de la vida de bohemia y que les fascina a quienes liban por despecho.

     El hijo de don Orlando Jiménez y doña Luz Genny Galeano, dos comerciantes paisas, llevó a la cima de sus canciones ‘El aventurero’.

     Tal como decía Fernán Martínez Mahecha hace unos meses, el futuro musical de Colombia está por el lado de la música popular y el caso de Yeison es una demostración total. Ya ha realizado presentaciones en Europa y los Estados Unidos y con la proliferación de talentos con este estilo, muy pronto el país tendrá nuevos embajadores en las tarimas más valoradas del mundo.