El martes 17 de diciembre Washington estuvo bajo una inmensa bruma que impidió a decenas de turistas tomar una foto completa de los monumentos y hasta del mismo Capitolio donde los congresistas de la cámara discutían sobre el futuro de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

     El miércoles 18, en cambio, el día estuvo claro, con un sol radiante. Los periodistas corrían presurosos por las escaleras del edifico del Congreso donde se reunieron los representes del poder legislativo de los Estados Unidos con el fin de seguir paso a paso cada una de las incidencias de uno de los debates históricos de este país.

     Las cadenas de televisión, los periódicos, revistas y cientos de páginas de internet llevaron minuto a minuto la sesión que finalizó con un “si” al impeachment.

     —¿Qué es un impeachment?

     Es un juicio político que se le hace al presidente de los Estados Unidos. En este caso, es un proceso con la posibilidad de su destitución.

     —¿A qué otros presidentes de Estados Unidos les han hecho un juicio político?

     —El primero fue a Andrew Johnson. Un presidente que no llegó al cargo mediante elecciones, sino que ocupó ese cargo, luego del asesinato de Abraham Lincoln en 1865.

     El Congreso votó para un proceso de juicio político en febrero de 1868 luego de que Johnson despidiera al secretario de Guerra Edwin Stanton, según reseña Business Insider.

     No obstante, por un solo voto, fue absuelto en el juicio celebrado en el Senado.

     El otro fue el proceso contra Bill Clinton. En diciembre de 1998, la Cámara aprobó cargos presentado por perjurio y obstrucción de la justicia. La votación sobre la denuncia de perjurio en contra de Clinton tuvo 228 votos a favor, incluidos cinco demócratas. En contra votaron 206, incluidos cinco republicanos y un independiente.

     Sobre el cargo de obstrucción de la justicia, la votación fue de 221 contra 212.

     El tema de los testigos fue uno de los más debatidos en el juicio a Clinton. La mayoría republicana consiguió, vía intimaciones, el testimonio en privado de Monica Lewinsky y otras dos personas.

     Fue perdonado de ambas imputaciones en el juicio celebrado por el Senado.

     Ahora Donald Trump. La Cámara baja aprobó llevarlo al juicio por una votación de mayoría Demócrata.

Trump en una de sus ruedas de prensas. Otras han sido postergadas.

     —¿De qué acusan a Donald Trump?

     Tiene dos acusaciones: una de Abuso de poder y otra, por obstrucción al Congreso.

     Para el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, él abusó de su poder al presionar a Ucrania para que le colaborara en su campaña de reelección al dañar la imagen de Joe Biden, su principal rival demócrata. Trump le sugeriría al presidente Zelensky, que, si se investigaba a Biden, habría ayuda militar de EE UU. En caso contrario, Ucrania se quedaría sin esa financiación.

     Sobre el segundo cargo el Comité Judicial de la Cámara de Representantes sostiene que Trump bloqueó testimonios y se negó a proporcionar documentos solicitados por la Cámara para una posible investigación que resultara en un impeachment.

     —¿Cómo comenzó este proceso?

     El origen de esta demanda contra Trump se basa en la denuncia de un funcionario de inteligencia no identificado, que envió una carta expresando su malestar por una llamada telefónica el pasado 25 de julio entre Trump y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

     —¿Quién es Nancy Pelosi?

     Según Wikipedia Nancy Patricia D’Alesandro Pelosi es una política estadounidense nacida en Baltimore, Maryland y que se desempeña como presidenta de la Cámara de Representantes desde enero de 2019. Elegida a la Cámara de Representantes por primera vez en 1987, es la única mujer que ha llegado a la presidencia de esa corporación y es la mujer electa de mayor rango en la historia de los Estados Unidos. Pelosi ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión presidencial, inmediatamente después del vicepresidente.

     —¿Cómo es el trámite para que empiece el juicio en el Senado?

     La Cámara de Representantes debe ahora nombrar “administradores” de la acusación. Pero Nancy Pelosi, dijo que no lo hará hasta que no tenga mayor información sobre cómo será el juicio político. Los administradores deberían presentarse ante el Senado y pedir la apertura del juicio. Luego vendría la lectura de los cargos, tras lo cual el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, jurará como presidente del juicio. Acto seguido, tomará juramento a los 100 senadores, que harán de jurado, con la promesa de “hacer justicia imparcial de acuerdo con la Constitución y las leyes”.

     —¿Por qué un Tribunal Supremo?

     El presidente del Tribunal Supremo es el juez del juicio político porque así lo establece la Constitución de los Estados Unidos. La Carta Magna sacó de la ecuación al vicepresidente, que también es presidente del Senado, porque él debería convertirse en presidente si el primer mandatario fuera destituido. Roberts puede decidir sobre cuestiones de evidencia o procedimiento que no estén reguladas por el Senado. Pero, a diferencia de lo que pasa en la Justicia ordinaria, los senadores pueden revocar sus órdenes con una votación por mayoría simple.

     —¿Cuáles son las reglas del proceso?

     El Senado debe abrir juicio si la Cámara de Representantes aprueba los cargos. También hay reglas del Senado como su duración y se terminan negociando, tal como sucedió con los casos de Bill Clinton en 1998, y Andrew Johnson, en 1868. El líder demócrata Chuck Schumer, propuso que el caso comience el 6 de enero y que se llame a declarar a cuatro testigos, entre ellos el jefe de gabinete, Mick Mulvaney.

     —¿Cómo podría desarrollarse el juicio?

     Se necesita una mayoría especial de dos tercios (67 de 100) para destituir al presidente. Los senadores son quienes fijan las reglas del juicio, pueden hacer preguntas y hasta ser testigos. Los republicanos controlan 53 bancas y los demócratas, 47. Se prevé que los “administradores” hagan los alegatos iniciales y finales, que durarán varios días. La defensa de Trump tendrá el mismo tiempo para refutar los cargos.

     —¿Cuánto tiempo duraría?

     El Senado podría votar poner fin al juicio político rápidamente, aunque este es otro de los temas que se van a negociar. Algunos republicanos quieren un juicio breve y otros, uno más largo.

Algo no le huele bien al presidente.

   —¿Cómo se dictamina la sentencia?

     Los senadores deliberarán antes de su veredicto y dependerá de ellos si lo hacen en público o en privado. En febrero de 1999, se hizo en privado. Una vez que se haya llegado a una decisión, el Senado sesiona en público para votar cada cargo. Si Trump no es condenado, el juicio termina y sigue en el cargo. Si es condenado, será automáticamente destituido y reemplazado por el vicepresidente, Mike Pence.

     —¿Quién es Mike Pence?

     Michael Richard Pence es miembro del Partido Republicano y de orientación conservadora quien, desde el 20 de enero de 2017, es el 48° vicepresidente de los Estados Unidos. Fue miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos entre 2001 y 2013 y gobernador de Indiana entre 2013 y 2017. Su nombramiento como vicepresidente se produjo tras la victoria de su compañero de fórmula Donald Trump en las elecciones de 2016.

     —¿Pueden destituir a Donald Trump?

     Para esta operación, se requieren dos tercios de los votos en el Senado.

     El Partido Republicano controla 53 de los 100 escaños y, para ganar, los demócratas necesitarían que al menos 67 senadores votaran por la destitución del presidente.

     Esto significa que, además de los 45 votos de su propio partido y el apoyo de dos independientes, el Partido Demócrata necesita que 20 republicanos cambien de bando.

     Y lograr esto parece poco probable en este momento.

     —¿Si es absuelto qué pasaría con Donald Trump?

     Lo más probable es que se presente a una reelección, la cual ganaría a no ser que el Partido Republicano dijera lo contrario, pero si algo ayuda a Trump es el momento relevante como se encuentra la economía del país y cuenta por ello con el apoyo de los industriales, los comerciantes y los propios norteamericanos.

El periodista Guillermo Romero Salamanca frente al Capitolio de los Estados Unidos, en el cual se asientan las dos cámaras del Congreso estadounidense. Son tres historias desde USA las que nos regala el cronista en esta actualización de El Muelle Caribe, la última del año.

Fotos de washington.org     

     El lugar más fotografiado de Washington es la Casa Blanca, donde vive el presidente de los Estados Unidos. Miles de turistas no sólo del país, sino de Suramérica, México, Japón, se agolpan en sus cercanías para tomarse la respectiva selfi o buscar un detalle sobre la residencia más custodiada del mundo.

     Claro está que el recorrido por dentro de la sede presidencial se puede obtener mediante un registro que debe hacerse con unos 3 meses de anticipación para obtener el respectivo permiso.

     Todos los días, a un costado de la vivienda más popular del mundo, unas 12 personas, bajo una carpa repleta de cartones con letreros de los llamados derechos humanos, hacen sus arengas y reparten fotocopias de sus ataques contra el actual presidente o contra los propios Estados Unidos. Otros piden, entre otras cosas, protección a los extraterrestres.

     La Casa Blanca es vigilada por un sinnúmero de cámaras ocultas y por decenas de francotiradores ubicados en el sexto piso o en los edificios vecinos. La vivienda, que cuenta con 35 baños, recibe a diario a unos dos mil visitantes que llevan decenas de preguntas y que son resueltas por guías especializados.

     La ciudad posee una docena de buses para hacerles recorridos informativos a los turistas. A medida que avanzan van contando historias sobre cada uno de los edificios. Las traducciones se escuchan a través de audífonos y el canal para el español es el tres.

     Los washingtonianos están enfocados en varios temas: política, deporte, economía, pero, sobre todo, turismo. Son los maestros del tema. Además de contar con el edificio del Congreso –donde se define buena parte de los manejos nacionales e internacionales—poseen Museos por doquier.

     Museos del aire, de la tierra, del mar y hasta de espías. Se pueden dar el lujo de comentar que el antiguo edificio del FBI es el más feo del mundo, sin embargo, es fotografiado por decenas de personas.

     Tras los monumentos de Washington se encuentran los cimientos de la ciudad: el arte y la cultura, por algo es el centro cultural de los Estados Unidos. Toda la ciudad es una obra de arte.

     Pero también son decenas y decenas de posibilidades para disfrutar el aire libre, caminar, montar en bicicleta o en patines para quienes lo deseen. Una buena caminata por el zoológico o el Jardín botánico también son clases sobre la vida.

     Washington está llena de historia. Una de las mejores formas de descubrirla es realizando un recorrido por la ciudad.

     En el museo de Madame Tussauds, los visitantes tienen la oportunidad de tomarse una foto con figuras de cera de los presidentes de Estados Unidos y de algunas estrellas de la actuación y del canto.

     Cerca de este museo también está el teatro donde le dispararon a Abraham Lincoln y la casa, justo al frente, donde le llevaron después del atentado. A unos metros también está la Catedral de San Patricio, donde al medio día tres sacerdotes confiesan a los feligreses, y donde también unos 100 habitantes de calle reciben su almuerzo diario.

     La ciudad tiene un poco más de medio millón de habitantes y a pesar de estar en la capital de los Estados Unidos nunca ha tenido un senador que los represente. La razón: fue creada por George Washington como un lugar gubernamental mas no residencial.

     Los washingtonianos tienen también un récord en los Estados Unidos. Beben más vino per cápita que los residentes de cualquiera de los 50 estados y pagan los arriendos más costosos de la nación.

     Cada calle o recorrido de la ciudad sirve para una fotografía, como ocurre con el burro y el elefante ubicados en el frente del Willard Center. Allí muchos turistas descubren que los demócratas son los que tienen como símbolo a un burro y los republicanos a un elefante.

     En el hotel Hilton aún recuerdan como el 30 de marzo de 1981, cuando escasamente tenía un poco más de tres meses Ronald Reagan en la presidencia, fue atacado a la salida de una conferencia del lugar. El mandatario recibió una perforación en el pulmón y sobrevivió por la pronta atención médica. Sobre ese hecho se filmó la película “El Día que Reagan recibió un disparo”.

     Otra de las cintas que han hecho famosa a Washington fue la de Forrest Gump, cuando el soldado recién llegado de Vietnam encuentra a su novia de niñez y juventud.

     Pero también se recuerda el famoso caso de Watergate, que llevó a la destitución de Richard Nixon. En estos días, en los bares, cantinas, restaurantes y salones de té las conversaciones giran en torno a la situación de Donald Trump y las apuestas aseguran que saldrá airoso del embate efectuado por los demócratas.

     Otra de las curiosidades de Washington D.C es que hay un sistema de metro privado que conecta los edificios del Capitolio y los edificios de oficinas de la Casa Blanca y del Senado. 

     Dicen los guías que, según la ley, no se pueden sacar fotografías durante más de 5 minutos en un lugar público, pero esto queda obsoleto por la cantidad de personas que lo hacen. Prohíben también bailar, cantar o silbar alrededor de cualquier lugar público y no se pueden arrojar piedras a los estanques, pero… ¿qué hacer con los raperos que le cantan todo el día al presidente desde las rejas de la Casa Blanca?

     Con 169 metros la escultura a Washington, un enorme obelisco, se convirtió en la estructura más alta del mundo. Sin embargo, en 1889 fue superado por la Torre Eiffel. Como cinco personas perdieron la vida arrojándose desde esa altura, desde hace unos meses les pusieron unas rejas a las ventanas.

     A la punta del lugar se puede subir en un ascensor que hace la carrera en cuestión de 30 segundos y dicen los guías que cuando el viento supera los 50 kilómetros por hora, la parte superior el monumento se mueve unos 3 metros. 

     Cuentan los informantes que la estatua levantada en homenaje al doctor Martin Luther King junior fue hecha en China y que la Biblioteca del Congreso tiene más de 162 millones de objetos de su colección.

     En el barrio chino levantaron un puente adornado con pedernales y azulejos. Aseguran que tuvo un costo de un millón de dólares.

     Los cerezos que embellecen las calles de Washington D.C. cuando florecen en la primavera fueron un regalo del alcalde de Tokio en 1912, pero hace unos años un castor casi arruina el obsequio y debieron organizar brigadas para capturarle y llevarle a otro pantano.

     La ciudad es hogar de más de 175 embajadas y centros culturales internacionales.

     Si quiere caminar y aprender, buena será siempre Washington, la ciudad del millón de curiosidades.

     El único “ruido” que hay en Corning, en el estado de Nueva York, es el que hacen unas docenas de chiquillos en la Biblioteca de la ciudad —la biblioteca del Museo del Vidrio, en la foto–. Allí, además de libros en los cuales encuentran letras gigantes, se divierten con ediciones que emiten sonidos de animales, olores de plantas. En los salones tienen toda clase de coloridos juguetes. Muestran su felicidad con su gritería infantil, pero a los acompañantes, les fascina la escena.

     Corning está localizado a unos 340 kilómetros de la ciudad de Nueva York. Esta una región rodeada de cascadas, inmensos bosques gruesos y frescos, colinas ondulantes y el encuentro repentino con lagos glaciales y un Gran Lago.  

     Además de tener la oportunidad para caminar, nadar y pasear en bote en verano, los visitantes encuentran en la región degustaciones de buenos vinos y quesos de exportación.

     Cerca de allí, decenas de turistas recorren cada día una de las maravillas del Estado: el Museo del vidrio, establecido en 1951 por Corning Incorporated, la empresa que más ha estudiado y desarrollado la forma de fabricar cristales que su usan en millones de proyectos: desde lentes para ojos hasta unos gigantescos para poderosos telescopios.

     El museo –con una extensión de unas 5 hectáreas– recopila una historia de arte, cultura, tecnología, ciencia, artesanía y diseño de unos 50 mil objetos que representan 3.500 años de historia. Se encuentran vidrios antiquísimos que han servido de espejos, vestimentas de generales adornadas con cristales, copas y vasos que han estado presentes en las cenas de gala de imperios y se analiza cómo fue fundamental este material en el Viaje del hombre a la luna.

     La cápsula que alunizó fue fabricada con vidrio y desde la estación de Houston cada uno de los pasos del viaje en 1968 a ese satélite fue seguido gracias a un poderoso telescopio montado para tal ocasión.

Fotos: “Courtesy of The Corning Museum of Glass”

El museo cuenta también con un retrato de un antiguo faraón egipcio hasta trabajos de la escultura contemporánea. 

     En sus salones decenas de artistas exponen sus obras en vidrio, se dictan conferencias sobre valiosísimos avances científicos gracias al cristal. Se puede hablar de obras para lámparas y también avances en la fibra de vidrio, fundamental para las actuales comunicaciones.

     Existe también el centro de innovaciones donde se pueden explorar los conceptos detrás de la óptica, los vasos y las ventanas y conocer a los científicos que han cambiado nuestro mundo utilizando el vidrio.

     Un componente clave de la institución es la Biblioteca The Juliette K y Leonard S. Rakov, que posee la colección más completa sobre el vidrio en todos los idiomas posibles.

     El Museo edita regularmente revistas, videos educativos y publicaciones académicas.

     Uno de los sitios que más atención conlleva son las demostraciones diarias que tienen lugar en un renovado edificio histórico, con asientos tipo auditorio para 500 personas. Allí se les muestra cómo se hacen desde un sencillo vaso, pasando por obras de arte hasta el desempeño en inventos de alta tecnología.

     Varios estudiosos del tema son becados por el Museo y el objetivo principal que se le inculca a casi el millón de visitantes por año, es cambiar la mentalidad sobre el vidrio. Todo funciona con base en este material, incluso la estructura del edificio fue diseñada especialmente para aprovechar al máximo este recurso de la naturaleza.

     El resultado: La construcción figura entre los 150 edificios favoritos de los Estados Unidos.

     Aquí el vidrio toma figuración y realza este material. La próxima vez que vea un vidrio sepa que, gracias a él, el hombre conquistó el espacio y ahora une al mundo.