Dieguito

Sentado sobre el pretil, que apunta directamente a la plaza, soltó su mirada al recuerdo.

     Y se dijo mentalmente: ‘Cómo no recordar a Dieguito, cuando en su inocencia acompañaba a Otto Serge a la vacunación de su ganado en las afueras del Guamo, cómo quien va para la población de Lata’. 

     Dieguito escuchaba que vacunaban contra la mazamorra, un hongo que destruye las pezuñas de las reses hasta tirarlas al suelo. Es bien sabido que reses en suelo, se llena de gases y mueren.

     Esa tarde veranera del mes de agosto fue sorprendido Otto cuando Dieguito le pidió un favor: “Docto: si le queda una vacuna ¿me la regala?”

     Otto le respondió: “Hombe Dieguito, yo te la regalo pero ¿qué vas hacer con la vacuna si tú no tienes un solo animal?”

     Dieguito le contestó: “Lo sé, docto, pero lo que yo quiero es pa’vacuná el caldero de la casa, no ve que estoy aburrío de comé mazamorra toitos los días”.

Para mí mismo

Yo que creo encontrarme en mi interior.
Despacio a tientas invidente,
voy descubriendo tristemente,
las equivocaciones del corazón.

Los aciertos del alma
el espíritu respalda,
para calmar la pasión.
 
Miro yo mismo al interior,
hay ríos turbulentos de amor,
riegan, sanan y reverdecen
las esperanzas del prisionero dolor.
 
Yo mismo me confundo en mi interior,
es otro ser que habita en mí,
es comprensible, lo sé
también es fuego, si ha de herir…
 
Yo mismo soy cuando puedo amar
y otro distinto, cuando debo mentir, sin odiar.

Si fueras capaz

Si fueras capaz de sentir tu partida,
sangraría tú corazón al ver mi herida.

Si fueras capaz de darme tu primavera,
en ese jardín florido,
en abonos convertiría mis penas.

Si fueras capaz  de sonreír,
el sol que hay en ti me diera calor
me abrigaría con tu amor.

Si fueras capaz de caminar
el bosque de mis alegrías
el caudal de amor sentirías
impulsado por el latir
del espíritu en sufrimiento.
 
Serías el oasis en mi triste desierto,
si fueras capaz,
al buscar tus labios y no los encuentro,
vagaría en el tiempo y viajaría en recuerdos,
por este amor intenso, que no cabe en el pecho.
 
Si fueras capaz de quererme
yo sería capaz de amarte siempre.