La punta del muelle de Puerto Colombia no se tocará, “quedará allí como testimonio por siempre de lo que somos en el Caribe”, sostiene el gobernador del Atlántico Eduardo Verano De la Rosa.

Por José Orellano

     —Si Verano De la Rosa es inteligente, no asiste a nuestro almuerzo.

     Así había de decirles a mis compañeros de notas y opiniones en El Muelle Caribe cuando se acercaba el viernes 21 de junio de 2019 y dejábamos en claro quiénes seríamos los 20-22 asistentes al acto de celebración de nuestras 200 actualizaciones en la web.

     —Él no va a meterse en ‘la boca del lobo’, no va a exponerse ante la acuciosidad de todos los columnistas de un medio de comunicación que se yergue como ‘homenaje perenne’ al muelle de Puerto Colombia, y ya de todos es sabido qué es lo que se cierne sobre la vieja mole de concreto y hormigón —puntualicé.

     No sé si acerté o no en mi apreciación, pero lo cierto es que el señor gobernador del Atlántico —invitado especial— no asistió al Primer Encuentro de Escritores de El Muelle Caribe cumplido en su sede, Barranquilla, y una semana después había de estar manifestando su AGRADO por el “inicio de la demolición del muelle”, acto de gobierno al cual extendió INVITACIÓN ESPECIAL.

     Y es que mientras, para nosotros, el 200 era símbolo de perseverancia, de consolidación —de ¡berraquera!, incluso de grandeza—, el mismo número, tal cantidad, había de insinuarse como el minimalismo de la forma de pensar de nuestra clase dirigente: entre tanta alharaca de varios quinquenios en torno a presente y futuro de la obra del ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros —su perpetuidad en el tiempo, en el espacio y en la historia—, alharaca a la cual ha de incorporarse el ministerio de Cultura, solo 200 serán los metros que tendrá el nuevo ‘muelle’ de Puerto Colombia.

     De que, Verano De la Rosa, no asistiría al almuerzo lo confirmé plenamente la tarde del jueves 20 de junio, cuando, tratando de acceder a su oficina de protocolo —con poco de protocolo en la interrelación, plantado en ventanilla—, esta, mediante citofonía, me informó que “el gobernador no irá porque tiene visita a los pueblos”.

     No puedo negar que hay luto en El Muelle Caribe no solo porque ha de desaparecer la puerta de entrada del desarrollo al país —1220 metros de longitud— y la razón de existir de este medio, sino porque se ha procedido con AGRADO gubernamental a su demolición, cercenando una página de extensa historia, como si esto fuera motivo para el orgullo, para la celebración.

El gobernador del Atlántico Eduardo Verano De la Rosa en visitas a Puerto Colombia y su entorno territorial.

El viejo muelle se demuele
y ¡la historia muere!
A pocos sí, pero…
¡a muchos no les duele!

     Esa puerta abierta en 1893 —que incluso había de permitirle a Barranquilla que se le endilgara el honorífico título de ‘Puerta de oro de Colombia’—, abandonada por imposición de la dirigencia barranquillera en 1943, declarada ‘Bien de interés cultural’ en 1998 por la cartera del ramo y rumbo a su paulatina destrucción a partir de 2009, cuando comenzó a caerse a pedazos, es ahora blanco del accionar de gigantescos martillos y taladros hidráulicos, que harán lo que la bravura del mar Caribe no pudo finalmente en 126 años, y su demolición ha de terminar por ser un gran logro de la actual administración departamental del Atlántico.

     La gran obra complementada con un muelle nuevo de 200 metros, cuyo fin será netamente turístico, mediante inversión de 12.286 millones de pesos, sumados en bolsa tripartita: Gobernación del Atlántico, Alcaldía de Puerto Colombia y Fondo Nacional de Turismo, Fontur, Patrimonio Autónomo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

     Esa nueva estructura, de acuerdo con la información oficial, tendrá 4,45 metros de ancho, con barandas de una altura de 1,1 metros, en concreto y a cada lado, con inhibidor de corrosión.

     Un muellecito, de solo 200 metros en el espacio longitudinal de 1220 sobre los cuales se extendía, espléndidamente, el viejo y del cual solo sobreaguará, allá al fondo, ‘la punta del muelle’.

     La oficina de Asesoría de comunicaciones de la Gobernación dice en su último comunicado al respecto que “la nueva infraestructura guardará el diseño original”, algo inconcebible, poco creíble, si la verdad es que se le cercenan, de un tajo, 1020 metros.

     Al reiterar que el propósito de los 200 metros de muelle es totalmente turístico, Asesoría de comunicaciones precisa que “contará con un camellón peatonal, y todo esto se integrará a la gran plaza de Puerto Colombia, proyecto que hace parte de la renovación de espacios de recreación que realiza la Gobernación del Atlántico”.

     La gobernación de Verano De la Rosa guarda la convicción de que la ‘obra’ “beneficiará a todo Puerto Colombia y al Atlántico en general”, por cuanto los primeros 200 metros del muelle que se demuelen desde el jueves 4 de julio, “serán remplazados por una superficie en la que los turistas podrán apreciar el mar Caribe, pasear por una mega plaza que se sumará a esta transformación que se está viviendo en todo el departamento”.

     El jueves 20 de junio estuvimos en Puerto Colombia en compañía del odontólogo y poeta cienaguero Víctor Hugo Vidal Barrios y escuchamos voces encontradas frente a la demolición de la desvencijada estructura y el anuncio de Verano De la Rosa de que “se va a hacer la reconstrucción exacta que hay con los mismos sistemas constructivos de lo que fue el muelle”. No conciben la realidad de tal anuncio en solo 200 metros. No conciben que el sentimiento histórico que genera el muelle de Cisneros se reduzca a tales dimensiones.

Steimer Mantilla, alcalde de Puerto Colombia.

     Otros aceptan la realidad. Y ensalzan la renovación, aunque arrolle a la historia. Entre estos, el alcalde de Puerto Steimer Mantilla, quien —de acuerdo con Asesoría de comunicaciones de la Gobernación— se declara satisfecho con lo que ha de ejecutarse porque gracias a los aportes de los porteños, de la Gobernación y la Nación “esta obra empieza a hacerse realidad”.

     El burgomaestre porteño dice interpretar la “melancolía que hay en el municipio”, por lo que significa este lugar para sus conterráneos, pero dice ser consciente de que “con el proyecto se recordará la historia con una visión de futuro”.

     —Las nuevas generaciones merecen una oportunidad renovada, moderna y diferente para el desarrollo cultural y económico de Puerto Colombia —anota Mantilla—. Lo que aquí había no representa el nuevo turismo, la gente ha entendido esto y por eso colaboramos.

     Con el poeta y pintor Oswaldo Cantillo, la poeta Astrid Sofía Pedroza, el ilustrador Alberto Sierra Quintero y el poeta Víctor Hugo Vidal mantuvimos un amplio diálogo al pie del muelle de Puerto Colombia y una de las importantes noticias que se dieron es la relacionada con la presentación de ‘La historia ilustrada de Puerto Colombia’, en medio de una obra de teatro en lenguaje de señas, es decir: para sordomudos…

     Sierra Quintero sostuvo que será un homenaje a los cien años del vuelo correo de la Scadta. Tendrá lugar en la plaza principal del pueblo que, mientras tanto, asiste, impotente, a las honras fúnebres de su viejo muelle. A lo mejor ha de resultar un acto contestatario.

     Para el gobernador Verano de la Rosa, lo acaecido el jueves desde el terraplén levantado bajo el muelle de Puerto Colombia: la demolición de este, “marca un hito en la historia del departamento porque los 200 metros reconstruidos servirán para recordar la historia de lo que entró por aquí”.

El Consorcio Puerto Colombia SBCC ejecuta la obra y su protección es de miedo…

     La destrucción de este trozo de una página de la historia de la Región Caribe que se sueña, se realizará en dos frentes de trabajo: uno desde el terraplén, o desde el relleno temporal de 80 metros lineales y, el otro, desde una barcaza, donde se utilizará maquinaria especializada para demolición y extracción del material.

     De acuerdo con lo planificado, la zona restante no será tocada para que quede como huella de lo que fue este monumento. No será tocada, pero tampoco rehabilitada.

     “Así como el Coliseo Romano no se toca, así no se tocará la punta del muelle, que quedará allí como testimonio por siempre de lo que somos en el Caribe”, sostiene Verano De la Rosa. Una pregunta: ¿Si no se va a tocar la punta del muelle, por qué no haber intentado lo mismo con el resto, con lo que quedaba, y proceder a pegar los pedazos viejos con trozos de la ingeniería actual?

     La obra está a cargo del Consorcio Puerto Colombia SBCC, integrado por la constructora Conconcreto S.A., Soletanche Bachy Cimas. La interventoría del proyecto corre por cuenta del Consorcio Caribe Unido.

     Un empresario de Puerto Colombia, Omar Macías, manifestó que la gente siente tristeza al ver caer la estructura, pero entiende que por el bien de todos lo mejor es contar con una nueva edificación, por el peligro que representaba para las personas que se aventuraban a caminar por el viejo muelle, el cual amenazaba con colapsar en cualquier momento.

     —Para nosotros los empresarios, y todos los porteños, es bienvenida la obra —señala Macías—. Por el turismo, esto nos va a ayudar a impulsar la economía del municipio y para mí son excelentes los beneficios que llegarán con el proyecto diseñado para este punto.

     De acuerdo con lo proyectado, al ejecutarse, toda la zona será un epicentro para el turismo, porque “al muelle se le suma la gran plaza de Puerto Colombia y esta contará con locales comerciales, zonas peatonales, estacionamientos y área para juegos infantiles, entre otros, con un diseño que permite que desde cualquier punto se pueda apreciar el muelle y viceversa”.

     El boletín de la oficina de Asesoría de comunicaciones de la Gobernación sostiene que “la administración departamental le apuesta a esta obra en el marco del programa ‘Mi Plaza’, que incluye la intervención de los principales puntos de encuentro de ciudadanos en municipios como Santo Tomás, Candelaria, Santa Lucía, Tubará, Soledad, Malambo y la Plaza de la Paz de Barranquilla”.

    Y agrega que “la demolición y restauración del muelle de Puerto Colombia, así como la mega-plaza de este municipio, hacen parte de las 400 obras que impulsa el gobernador Eduardo Verano De la Rosa en el Plan de Desarrollo Atlántico Líder 2016-2019”.

Con fotos de www.atlantico.gov.co, José Orellano y canal1.com.co