Por Moisés De la Cruz

     Viví con miedos y eso me hizo encender el botón de las alertas, observaba que la gente se repetía en los errores porque creía siempre que la nueva experiencia le permitiría corregir, no se exigían en comportamientos ni valores, no sé, si era porque había menos gentes.

Guillermo Romero Salamanca en altos de Cazucá…

     De alguna manera mi capacidad de observar me puso cerca de la excelencia, hubo en mi maleta sueños que no pedí, pero que sí cristalicé.

La líder Jacqueline Perea Blanco, de armas tomar.

     Hoy, cuando me acerco al doctor Fernando Marimón y lo escucho hablar por horas, me pregunto: “¿Por qué conoce con experticia el camino?” Claro, tiene el botón de las alertas encendido… Miro para donde Jose Orellano y veo a un gladiador de mil batallas, a quien el tanque de oxígeno de El Muelle Caribe cada día se lo ponen más lejos, a ver si es capaz de alcanzarlo… Las casas nuevas de Guillermo Romero Salamanca en altos de Cazucá para los pobres, luego de recoger miles de ladrillos… Jacqueline Perea Blanco, la super líder de familias en acción, peleando contra el mundo para hacer su trabajo, no importa si la acompañan, con la fragilidad y la constancia de la hormiga, la contundencia de su carácter y el polo a tierra de una familia creada en el respeto, avanza en el día a día transformando vidas…

     Tengo mil ejemplos para hacerlo bien, mi primer anillo de seguridad, mi ‘Ñata súper mujer’, cuatro hijos bien educados y bien formados y cinco artista por los que doy mi vida, son parte de esa maleta que decidí llevar en mis postreros días porque no sé  cuándo partiré… Marcell, genialidad en la sensualidad expresada con clase… WenCé, el sabor de mi pueblo en lo clásico… Kora, tradición y fortaleza del nuevo canto… Manuel Lozano Klee, genio en lo creativo y resolutivo… Joseito Martínez, sin palabras, un Señor…. Olivia Gómez, la responsable de mi regreso a este trabajo que sé hacer y que me encanta: ella, a la que llamo mi ‘Súper niña’, dibuja en su guardería cada detalle de lo que quiere para su vida: copia, pinta, borra, empieza de nuevo, hace berrinches, luego me mira y me dice: “Socio, tienes razón”, y eso nos ha hecho fuerte.

Zabaleta y Villa, años ha… ‘Los betos’ …

     Por estos días alguien mencionó que no ha estado preso, haciendo alusión a un hecho de mi vida, y sí: ¡estuve preso por hacerlo bien!, ¡por ser respetuoso y profesional! Hoy me siento orgulloso, como siempre, de hacerlo bien. Estuve preso por ser el productor de un ícono del folclor vallenato: ‘Benditos versos’, interpretada por ‘Los betos’ —Villa y Zabaleta—. Y sepan: cuando hacíamos el elepé había un tema que, a mí, particularmente, me gustaba mucho: ‘Me rindo, majestad’, del maestro Adolfo Pacheco, pero —para que se sorprendan— no encabezó el larga duración porque los compromisos con Rafael Manjarrez e Iván Ovalle era que los temas de ellos encabezaran, uno, por el lado A, y, el otro, por el B… Y el de ‘La hamaca grande’ y ‘Mochuelo’, el maestro sanjacintero, quedó al final del lado A. Esta es una historia que algún día contaré. Ese disco, producido por mí para la compañía Diskarime, es el tema que canta a todo pulmón el padre Linero, un hombre que transforma vidas.

     ¿Creen ustedes que valió la pena estar preso 22 meses? ¡Claro! Hay quienes vivirán presos en su interior porque nunca han hecho nada para la gente y creer tener la razón porque gritan. Siempre he admirado y respetado a los artistas que trabajan, detesto la mediocridad, la moña, el rebusque torcido…

     Hay que dignificar el trabajo y si quieres referencias me avisas.

     Ajajajajaj ajajajajaj, la mediocridad pidiendo explicaciones a quién trabaja bien… Te entiendo, Jacqui: ¡no es fácil!  

     Buen día, un abrazo.

     PD: Siempre  en tu camino.