Por Ricardo Villa Sánchez 

      En el Magdalena y Santa Marta se requiere, entre los candidatos, de manera urgente, un debate de cara a la gente. La campaña no puede limitarse a vociferar en la calle, en las redes y en los diversos medios de comunicación que un candidato es guerrillero, que el otro es paramilitar, que uno es más corrupto y el otro lo lleva en sus justas proporciones, que el uno es amargado, que el otro es mujeriego o a veces se pasa en alcohol, que si le compran el voto véndalo y vote por el otro, como decía Hernando Marín; o que unos roban pero hacen, mientras, otros se comen la torta entera solos, mientras dejan la hojarasca, y demás rumores, chismes, balas, cheques, tulas, vino, leche, miel y corazones rotos, más en lo personal que en lo electoral.

Carlos Caicedo, Luis Miguel ‘El Mello’ Cotes, Edward Torres y Robinson Mórelo, candidatos a la gobernación del Magdalena.

      El debate es con argumentos, señores candidatos. Es sobre proyectos, políticas, planes, orientados al bienestar social, al desarrollo humano sostenible, a la realización de los derechos, a la inclusión, a la implementación de la Paz, a la lucha contra la pobreza absoluta, y a la profundización de la democracia, en una gestión pública que invierta de manera pertinente el erario. El voto es libre, el voto es secreto, el voto es programático. En Colombia cuando un candidato o candidata se postula a un cargo uninominal de elección popular, somete a consideración de la ciudadanía, un programa de gobierno, que, al ser electo, debe, de manera consecuente, presentarlo como Plan de Desarrollo y cumplirlo, bajo el imperio del sistema jurídico. Por eso, al final de los periodos de gobierno cuando la gente le da las gracias a un mandatario, más bien le debería pedir cuentas; por esto es que, en el Magdalena, se necesita que se debatan sus programas, para conocer las iniciativas de solución a los graves problemas del departamento y ciudad capital, en relación con la justicia social, los servicios públicos domiciliarios, la seguridad humana, en fin, las infraestructuras para la vida digna.

      Sólo es que se revisen los indicadores, o se visiten los municipios y los barrios populares, para que vean que no hay comparación, en algunos estamos peor que en el África o que en Venezuela y en otros, apenas se saca la cabeza. No obstante, hasta la fecha en Santa Marta y el Magdalena, no ha habido debates cara a cara. Algunos dicen que no hay garantías, otros que quien va en punta no se arriesga a caer.

Virna Johnson, Juan Carlos Palacio, Aristides Herrera, Jaime Cárdenas y Humberto Díaz Costa, aspirantes a la alcaldía de Santa Marta.

      Para construir confianza, que permita que, en franca lid, se dé la regla de la mayoría, en la que el pueblo decide otorgar su mandato, se demanda de una ciudadanía informada. Señores candidatos, el debate no es tan ligero: no es sólo de estómago, no es tanto por puestos, amiguismo o contratos; no es sobre quien tiene la más grande sede, viste a la moda, cuenta con la caravana más larga de acólitos, con las camionetas más modernas de vidrios polarizados y llena de escoltas que los alejan de la realidad; o sobre el que puede gastar más dinero en campaña o tiene la mejor publicidad o hace la guerra sucia más ridícula, así ponga en evidencia, y por demás en riesgo, al contrario. El debate es con la gente, es con ideas; más allá de las encuestas, es con propuestas. Así se establece una alternativa, entre un ramillete de opciones, en el que el pueblo es quien incide y decide, óiganlo bien, y es a la ciudadanía, en una democracia, a quien ustedes se deben.

      La ciudadanía no necesita que se profundice la contradicción, al punto que se vea en blanco y negro. La política tiene matices. La gente lo que requiere es explicación y comprensión. La radicalización de las posturas, lo único a lo que lleva es al sectarismo, caldo de cultivo de la violencia. Recuerden siempre que todo pasa. Ojalá los medios de comunicación, las universidades, las organizaciones de la sociedad civil se apropien de esta iniciativa y presionen para que, en la carrera al poder local y regional en el Magdalena, se desarrolle, por fin, un debate entre candidatos, en el que se inviten a todos y todos asistan. Es nuestro derecho y nuestra garantía para decidir. 

Ricardo Villa Sánchez
Abogado – Magister en Desarrollo Social – Masters 2 en Ciencias Sociales
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