A cambiar el rumbo
y cristalizar Plan 500
años de Santa Marta

Y del Magdalena, también

     ¡Ombe que vaina! Desde antes que entrara el siglo XXI, he venido tratando el tema de los 500 años de Santa Marta, para lo cual en el transcurrir del tiempo, creé lo que llamé ‘Banco de Iniciativas, Propuestas y Proyectos para el Desarrollo Integral de Santa Marta’ (BIPDISAM), hoy Plan 500 Años, conformado por ejecutorias que en su gestión y concreción cambiarían el posterior acontecer del distrito samario. 

     Las propuestas nunca fueron tenidas en cuenta por los gobiernos de turno, por lo que la historia consideraría nuestra acción como una buena intención de un samario raizal, nacido en el hospital San Juan de Dios y criado en el Alambique, al lado del río Manzanares. Pero créanme mis apreciados lectores, que no estamos dispuestos a claudicar en las intenciones y, menos, cuando la luz al final del túnel nos motiva con singular frenesí, a traspasarlo, hasta llegar a las más recónditas luminiscencias del ultra espacio, donde podamos ocuparnos de hacer realidad todo este sueño de los 500 años de Santa Marta y el departamento del Magdalena, porque sueños sin acciones, desilusiones.    

Por eso, y por amor a esta tierra,
he plantado muchos sueños.
Por ellos emprendí cual Quijote,
contra viento y marea,
una larga travesía
por islas de desesperanzas,
aferrado siempre en la fe,
de llegar a la abrupta montaña,
para arrebatarle a la colosal colina,
la luz de su fugaz arcoíris,
y con ella, irradiar la opacidad
que obstruye la evolución de mis terruños,
y de esta manera, permitirle
a las simientes de mis sembradíos,
implantadas en el ocurrir de mi vida,
y abonadas estoicamente,
y regadas con lágrimas de mis ojos;
fructifiquen por fin, mis quimeras
por mi Santa Marta del alma
y mis ilusiones por mi
Departamento del Magdalena.

     Estoy batallando por esos sueños, nunca he dejado de hacerlo. Las borrascas casi siempre originan un violento estremecimiento en las naves que se ven involucradas en los efímeros procederes de la naturaleza, pero, al final, un timonazo radical las saca de las turbulencias y ya en aguas sosegadas, las llevamos a buen puerto.

     Entonces, sigo en mis propósitos de aprovechar al máximo el acontecimiento pentacentenario. Continuamos en la ofensiva, pero una golondrina no hace verano, Solos no podemos. Es muy difícil. Por eso estamos lanzando un S.O.S. para que samarios y magdalenenses de nacimiento y de corazón, reunamos voluntades en pro de estos 5 siglos: Santa Marta (2025), departamento del Magdalena (2033). La idea es promover una cruzada parlamentaria que lleve a la Cámara de Representantes en las próximas elecciones —último Congreso antes del 2025—, a magdalenenses independientes y decentes, para que, desde el Parlamento, se legisle en favor de nuestras comarcas distrital y departamental, con base en el proyecto pentacentenario: Plan Santa Marta 500 Años y Plan Magdalena 500 Años.

Santa Marta, tercera ciudad con más extrema pobreza entre sus habitantes. Imagen tomada de https://www.opinioncaribe.com/

     Seguro que lo lograremos si reunimos voluntades y trabajamos mancomunadamente para salvar a Santa Marta y el Magdalena. Se requiere urgentemente un timonazo radical para cambiarles el rumbo a nuestras naves en las postrimerías de sus primeros 500 años, para que en el umbral del próximo pentacentenario, camino al milenio, las nuevas generaciones de samarios y magdalenenses, hijos, nietos, bisnietos… tengan una tierra digna donde actúen y se desenvuelvan.

     Ojalá estos argumentos toquen las fibras de nuestros conciudadanos y se dé un serio despertar, para que, a partir de las próximas elecciones pasarles la cuenta de cobro a los politiqueros de siempre y se elijan personas dispuestas a darlo todo por el distrito y el departamento. No podemos continuar en este escenario donde somos los primeros en situación de pobreza y desastre social y los últimos en el contexto educativo y abandono cultural. La situación se empeora por las tirantes relaciones gobierno territorial – gobierno central, que complicaría el devenir de los 500 años y de continuarse así para esa fecha no tendríamos siquiera el añorado acueducto, el cual, de una vez por todas solucionaría la problemática del agua que hemos venido padeciendo desde hace largo rato. Y aún se complicaría con más intensidad si se insiste en traer el preciado líquido del río Magdalena. Entonces, para reunir nuestras voluntades, «que cesen los partidos y se consolide la unión». No queda más que iniciar el trabajo por la transformación que anhelamos y nos merecemos. ¡Manos a obra!

P.D. Las personas que deseen conocer el proyecto pentacentenario: Plan Santa Marta 500 Años y Plan Magdalena 500 Años, pueden enviarnos un correo electrónico al WhatsApp: 300 876 88 62 o al Email: aremcol2025@gmail.com Con gusto se los haremos llegar.