Si alguna vez hay una manera de mejorar nuestra felicidad, motivación y excelencia saludable mental en general, la gratitud es una herramienta poderosa para llevarnos  allí.

     Las investigaciones han demostrado y yo lo he vivido—  que la práctica de la gratitud permanente puede ayudarnos a enfocarnos en lo positivo y a alejarnos de los patrones de pensamiento negativos.

     Sin embargo, no debemos sentirnos mal si nos encontramos en fases negativas, porque nuestros cerebros en realidad están conectados para enfocarnos en lo que no está yendo bien y solo se necesita algo de práctica para ver más de lo bueno en toda situación.  Pensemos en practicar la gratitud como la construcción de una nueva vía en nuestro cerebro. Es como formar un nuevo hábito que, después de practicar un tiempo, las nuevas formas de pensar se vuelven automáticas y ya no tenemos que expulsar tanta energía mental para ellas con el tiempo.

     Lo anterior, porque, aunque hay miles de temas, yo he querido comenzar con mis colaboraciones del año 2020 en El Muelle Caribe compartiéndoles a ustedes algo bueno para mí —porque lo bueno se comparte— y que me hace muy feliz. Una vez que sintonizo mi computadora, al despertarme y al iniciar cada día, lleno mi corazón, mi cuerpo, mi mente, mi conciencia y todo mi ser con esta gratitud que viene de mí, en todas las direcciones:

     Yo, Jaime Romero Escobar, estoy  agradecido por cada detalle en mi vida.  Sé que todo lo que recibo de la vida es un regalo gratuito, lo entiendo y lo acepto.

     Gracias a la vida, que me inspira, me renueva y me da la oportunidad de evolucionar a diario.

     Gracias a Miami, Florida, el lugar donde estoy ahora, porque este lugar me necesita y yo lo necesito. Y gracias a Barranquilla, la tierra hermosa donde nací y viví mis primeros cincuenta años cargados de lindas experiencias. 

     Gracias a todos los órganos de mi cuerpo, que trabajan en plena armonía y perfección. Y, más aún, cuando todavía hoy, con mucha tristeza ,recuerdo que los cuerpos de cuatro de mis mejores amigos dejaron de funcionar en el último año para siempre. Murieron sórpresivamente.

     Gracias a la casa bella donde vivo, que me sirve de refugio y descanso.

     Gracias a las oportunidades de trabajo, logros, éxitos y evolución que se abrieron y continúan haciéndolo frente a mí a diario.

     Gracias a cada pago recibido, porque de esa manera honro mi nombre, honro mis compromisos y mi dinero se multiplica.

     Gracias a todo lo que compro o adquiero, porque es el fruto de mi trabajo y mi mérito.

     Gracias a todas las personas que se cruzan en mi camino.

     Gracias a las personas que aparentemente me hacen o me hicieron ‘mal’, porque me ayudaron a formar el coraje para seguir adelante, y gracias a quienes me hicieron bien, porque me hicieron y hacen sentir amado.

     Gracias a todas las oportunidades de éxito financiero y personal que recibo, identifico y acepto.

     Gracias a mí mismo por haber encontrado gratitud en todas las personas, cosas y hechos.

     Gracias a todo el Universo, que conspira a favor de cada uno de mis pensamientos, es por eso que elijo con mucho cuidado lo que pienso, hablo o deseo.

     Gracias al maravilloso Creador que existe dentro de mí, porque yo soy parte de su divinidad, por eso irradio luz, amor y paz en donde quiera que esté…

     ¡Que hoy alcance todo lo que hay en mi mundo y regrese a mí en forma de más experiencias y cosas por las que estar agradecido!

     ¡Gracias, gracias, gracias!

     Con el anterior ejercicio, yo activo, diariamente, la magia de la gratitud en mí y la mantengo presente durante todo el día, todos los días de mi vida. 

     Finalmente, y ¡Antes de que se me olvide!, te comento que si no estás acostumbrado a hacer el ejercicio de agradecimiento diario, puedes comenzar como yo hace unos años —la práctica de la repetición hace el hábito— concentrándote  en cosas que parecen demasiado obvias como, por ejemplo, agradecer por el agua para beber, el café por la mañana, tener un techo sobre la cabeza, porque las cosas salieron bien cuando pudieron ser peor, que aunque me perdí la mitad de la reunión o clase obtuve información valiosa al final, las cosas que me hicieron sonreír en el día, que los compañeros del trabajo se acordaron de mi cumpleaños, por quien me pagó un café con leche, con quien me hizo el chance en su automóvil a mi casa, me cedió el puesto en el autobús o sala de espera, etc.

     No me considero, por supuesto, sicólogo ni coach de comportamiento, ni pastor evangélico ni cura católico, que son excelentes consejeros para buscar y encontrar la felicidad. Simplemente, ha sido muy placentero escribir, compartir que la gratitud me produce mucha felicidad y que es el mejor antídoto contra el odio, la invitación a la destrucción de lo bueno construido, de las peleas y venganzas causadas por polarización de las ideas y creencias, las falsas y malas noticias  que, a través de todos los medios de comunicación social, nos producen ansiedades, tales como desastres del cambio climático, el juicio a Trump, la utilidad o no del Esmad, las nuevas caravanas con inocentes niños que vienen nuevamente de Centroamérica a USA, la re-iniciación de las protestas con disturbios en las calles de Colombia y Suramérica, cuyos autores intelectuales todos conocemos, la expulsión a Uber y, finalmente, de que el Junior de Barranquilla sí será campeón de la Libertadores.

     No dudes en ejercitar diariamente la gratitud. Te compartí cómo activarla. Ahora es tu turno. Pruébalo, es gratis. ¡Funciona!

     Reconociendo lo bueno que ya tenemos en la vida, es la base de toda abundancia. ¡Gracias, muchas gracias por leerme!