Sonido Musical Instrument Digital Interface, MIDI: canción ‘Aventuras de un cometa’

Fernando Mora R. 313 871 0837 – navarquia@gmail.com
NAVARQUÍA – Cra 15 No. 118 – 45 L. 205
Santa Bárbara – Bogotá

     Érase una vez, hace cientos de miles de años, el Sol no era más que una nube muy grande formada por gas y polvo y flotaba en el espacio. El Sol se encontraba muy solo, no tenía amigos con los que hablar.

     Un día decidió hacer algo para poder estar acompañado en un espacio tan vacío, así que llamó a la señora Gravedad que era muy seria pero le ayudaba a que el polvo y el gas estuvieran unidos sin que salieran de su nube.

     A la señora Gravedad le dio pena que el Sol estuviera tan solo, así que hizo uso de todas sus fuerzas para que el polvo y el gas se juntaran más y más y más. Tanto se juntaron que empezaron a arder. El Sol entonces se convirtió en una superllama enorme que daba mucha luz y mucho calor.

     Justo en el momento en el que el Sol comenzó a arder, muchas piedrecitas salieron disparadas hacia el espacio vacío, pero para que no se alejaran demasiado la señora Gravedad las dejó flotando en el espacio cerca de la gran bola de fuego que era ahora el Sol. Así comenzaron a girar a su alrededor todos estos pequeños trocitos, unos más cerca y otros más lejos.

     Años después de que pasara esto, el Sol seguía solo, así que la señora Gravedad decidió ir juntando poco a poco todos estos trocitos de piedras y se fueron formando bolas grandes, de diferentes colores y tamaños. Así consiguió juntar 8 bolas y así nacieron los planetas.

     El Sol estaba muy contento y ahora silo tenía que dar nombre a sus nuevos amigos:

     —Tú que estás más cercano a mí, como te mueves muy muy rápido te llamaré Mercurio.

     —A ti, tan gracioso, que estás detrás de Mercurio y giras al revés que tus hermanos te pondré de nombre Venus.

     —¡Oh! —dijo sobresaltado al ver al siguiente lleno de agua y zonas de tierra—. A ti te llamaré Tierra.

     —El siguiente planeta que veo es más pequeño que la Tierra y es de color rojo, tú serás Marte.

     —A ti, que tienes unas rayas y tienes varias lunas te pondré de nombre Júpiter, eres el más grande, eh.

     —Eh tú, el de los anillos alrededor, tu nombre será Saturno.

     —Oye, ¿y tú por qué giras tan inclinado? —dijo el Sol.

     “Un cometa me golpeó”, respondió el planeta.

     —Bueno te daré un nombre muy bonito, serás Urano.

     —Uy, y tú no te quedes ahí atrás, eres el último, giras tan lento alrededor de mí, que tardas 160 años en dar la vuelta completa y tu color también es azul. Pues bien, tu nombre será Neptuno.

     El Sol estaba radiante de contento pero antes de dejar que los planetas siguieran girando y girando, la señora Gravedad les advirtió:

     «No tengáis ningún miedo, yo estaré vigilando y cuidando de que nada os suceda».

     Y, desde entonces, los 8 planetas giran alrededor del Sol que ya está contento porque sus amigos siempre están con él en el espacio.

(Versión corta basada en un cuento de Javier Martín Ferrero-Tomado de https://www.guiainfantil.com)

 

Por Guillermo Romero Salamanca

     Aquel jueves 19 de enero de 1995 el país se reponía de un sismo de magnitud 6.5 en la escala de Richter a las 10 y 5 de la mañana y cuyo epicentro fue Tauramena en Arauca, cuando se conoció la noticia del fatídico accidente de Patricia Teherán, la diosa del vallenato.

     Otra información, la que había protagonizado el presidente Ernesto Samper al descartar la extradición de nacionales, pasó a un segundo plano. Durante la instalación de la Comisión de Evaluación de la Política de Sometimiento, el mandatario dijo que “lo que la gente quiere no es enviar a los colombianos a que los juzguen jueces extranjeros con leyes extranjeras en el exterior y más bien que haya justicia pronta y cumplida”.

Fernando López, hombre de discos.

     Pero la pronta desaparición de la cantante más popular del vallenato en toda la historia de ese género musical ocupó las emisiones de noticieros y las estaciones radiales comenzaron a contar aspectos de la vida de esta cartagenera que, con tan solo 25 años, había conquistado el corazón de millones de seguidores e iniciaba una vida musical en Ecuador y Venezuela, donde ya le solicitaban presentaciones.

     El éxito de Patricia consistió en seleccionar un buen número de canciones vallenatas muy sentimentales, rayando con el despecho. Su grabador y quien más la conoció fue Darío Valenzuela, el famoso ‘brujo de la consola’.

     Patricia Teherán Romero había nacido en Cartagena el 10 de junio de 1969 y por su voz fue llamada a integrar el grupo ‘Las musas del vallenato’ con la acordeonera Graciela Ceballos.

     “Nos presentaron la propuesta y nos pareció novedosa”, recuerda el vicepresidente de Codiscos Fernando López Henao. “Graciela tenía su estilo propio de tocar el acordeón y Patricia tenía una magia con su voz que nos impactó en primera instancia y comenzamos a morar compositores y canciones y se grabó la primera producción en 1990 con el título’“Alma de Mujer’”, precisa.

     “De ese álbum me acuerdo de que uno de los temas más exitosos fue ‘Acabaron lo nuestro’, de Pedro Pablo Peña”, agrega Fernando.

     La segunda producción se tituló ‘Guerreras del amor’ y llevó canciones de Miguel Morales como ‘Por qué, mi amor’; Romualdo Brito, ‘Muchas gracias Cartagena’ y Ómar Geles, ‘Me dejaste sin nada’, que fue el primero en ser escuchando nacionalmente.

     “El primer gran hit fue la grabación de El Show de las estrellas con Jorge Barón. Aún recuerdo sus vestidos azules y sus cuellos tortugas que para ellas era una gran novedad”, recuerda Fernando.

     La tercera producción dejó éxitos como ‘Me acostumbré a tus besos’ de Ómar Geles y ‘El amor que soñé’ de Luis Egurrola.

     Pero ya en 1994, Patricia quería conformar su propia agrupación y luego de conversaciones con los directivos de Codiscos determinaron grabar como ‘Las diosas del vallenato’, pero le pedían que llevara un éxito.

     Patricia le preguntaba a Darío Valenzuela qué temas grabar y él le aconsejó que hablara con Ómar Geles, quien estaba por esos días en los estudios en Medellín.

Patricia Teherán: Temprano partió…

     Ella lo esperó y le comentó su situación, el cantante y compositor de Los Diablitos le dijo que tenía una canción que él deseaba grabar, pero que le haría unos arreglos para que se adaptara en la voz de una mujer. Al día siguiente le llevó ‘Tarde lo conocí’.

     Le comenzó a tararear: “Yo no pensé que usted me fuera a despertar/ esta gran ilusión que tengo yo que, que tengo yo/ yo no me imaginé que no te iba a encontrar/ ese tipo de hombre que quería yo, que quería yo”.

     Le impactó a Patricia y siguió escuchando: “Cuánto diera por tenerlo/ mi vida, mi vida entera la daba/ por descubrir el misterio/ mi vida entera la daba…”

     Se emocionó tanto la cantante que abrazó a Ómar Geles y le agradeció por entregarle semejante canción.

     En efecto, a los pocos días lo grabaron y en unas semanas era un tema nacional y ese 1994 se convirtió en la canción más sonada.

     ‘Tarde lo conocí’ le abrió las puertas al estrellato, le comenzaron a llamar para presentaciones en todo el país, los medios preguntaban quién era la rubia y alta mujer que interpretaba la canción y los musicales la buscaban.

     Estaba en lo más alto de la popularidad cuando ese jueves 19 de enero se trasladaba de Barranquilla, donde había firmado varios contratos para el Carnaval y esperaba llegar a su casa para ver a su pequeño hijo de cuatro meses. Le acompañaban su esposo Víctor Sierra y los músicos Dairo del Cristo Renals y Billy Pertuz. Estaban conversando sobre próximas presentaciones en Villavicencio y otras ciudades.

     Cuando pasaron a toda velocidad por Loma Arena, cerca del popular cerro del Totumo, al vehículo se le estalló una rueda y se produjo el aparatoso accidente.

     Páginas enteras se vieron en los periódicos, programas de radio y televisión comentaron todos los detalles de la vida de Patricia.

     En el 2017 Caracol Televisión presentó la novela ‘Tarde lo conocí’, con altos rating de sintonía.

     “Nunca la podré olvidar”, comenta ahora Fernando López Henao. 

     Lucero Ortiz, vocalista y percusionista, recuerda que fue contratada un mes después del fallecimiento de Patricia. “Se debían completar unos contratos y nos llevaron a la plaza de toros de Cartagena. No sabíamos qué reacción tendría la gente y cuál sería nuestra sorpresa al sentir un masivo aplauso de la gente”, recuerda.

     Y así continuó la leyenda.