Romualdo Brito.

Por Óscar Javier Ferreira Vanegas

     La gran familia Sayco y toda Colombia están consternadas con la noticia del fallecimiento del insigne compositor vallenato Romualdo Brito López, acaecida ele viernes 20 de en vías de La Guajira, cuandoviajaba hacia Bogotá en compañía de su hijo y de su yerno.

     El maestro Brito fue uno de los más prolíficos y exitosos compositores vallenatos, además de haber sido presidente de Sayco. Romualdo Brito López nació en 1953 en un corregimiento de La Guajira llamado ‘Treinta-Tomarrazón’, situado al sur de Riohacha y en donde una vez instalaron un punto de comunicación entre el interior y la Costa. Lo custodiaban 30 soldados, que eran reemplazados cada semana. Se iban para Riohacha en mula. No había carretera y la gente no sabía escribir. Así que les mandaban razones a los parientes con los 30 soldados y los campesinos de allá responden igual. Por eso, terminó llamándose así: ‘Tomarrazón’”, refería Romualdo.

     Sus obras musicales fueron grabadas por las más grandes voces vallenatas:  Poncho Zuleta, Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Silvestre Dangond, Peter Manjarrés y El Binomio de Oro, entre muchos. Él mismo se consagró como intérprete, grabando el tema ‘Mi Presidio’, del autor Mateo Torres Barrera.

     Las canciones de Romualdo resumen historias, romances, alegrías, jocosidades, tristezas y vivencias con sus amigos. En el 2004, los mejores artistas vallenatos le rindieron homenaje en el disco ‘Los mejores le cantan a Romualdo Brito’, editado por Emi Music.

Un personaje, querido por todos…

     A los 17 años hizo la primera composición llamada ‘El dios cantor’, dedicada a Leandro Díaz, a quien siempre admiró, y grabada por Lisandro Meza. “Lisandro y mi papá eran primos y parrandeaban juntos”, contaba Brito. “En esa época los compositores hacían ‘cantores’ de todos lados —‘El cantor de Valencia’, ‘El cantor de Fonseca’, entre otros— y me dije: «No voy a hacer eso, voy a hacerle una canción al tío Leandro para indicar que es el ‘dios’ de los cantores». Desde ahí, me grabaron todas las locuras que se me han ocurrido”.

El polémico ‘Santo cachón’

     ‘El santo cachón’ fue grabada por Los Embajadores Vallenatos en los 90. Romualdo nunca pensó que la obra tuviera éxito y causara tanta polémica.  Refería al respecto: “No pensé que ‘El santo cachón’ fuera a gustarle a nadie. Yo tenía pena con los amigos. Me llamaban a la casa. Me insultaban. Las mujeres estaban ofendidas por el mensaje. Después, se fue olvidando. Afortunadamente el éxito pasó rápido. No hubiera querido que esa canción pegara”.

     Sus canciones eran historias, muchas veces compuestas directamente para sus intérpretes: ‘Amor apasionado’ para Jorge Oñate —pero que fue rechazada por él— y se convirtió en éxito en la versión de ‘Los Hermanos Zuleta’. ‘Llegó tu marido’ era para El Binomio de Oro —que no la grabó— pero Oñate, ahora si no rechazó como en la anterior canción, y la convirtió en un verdadero hit.  ‘Cabecita loca’, era para grupo de Israel Romero, pero fue grabada por Poncho Zuleta,

     ‘Esposa mía’ —una de sus favoritas dedicada a su esposa Indira de la Cruz, y compuesta unos días después de su matrimonio—, fue grabada por Otto Serge y Rafael Ricardo. Al respecto refería Romualdo: “Gracias a Dios fue un éxito. Sirvió para que mucho enamorado se reconciliara con su pareja”.

     Romualdo Brito contrajo matrimonio con Indira de la Cruz, joven intérprete del vallenato, abogada y actual Secretaria General de Sayco, con la que tuvo tres hijos, la menor —su consentida— lleva el nombre en honor a su tierra natal, Alma Guajira.

Al paso por Distracción, sur de La Guajira, del vehículo que transportaba los restos mortales del compositor guajiro Romualdo Brito —fallecido en accidente de tránsito—, los pobladores de este municipio le rindieron homenaje expresando sus condolencias a esposa y familiares y mostrando viejos discos que contienen algunos de sus temas.

     La mayoría de sus obras fueron compuestas tempranamente, por lo que tuvo que cederlas a su padre para que se las administre. Por ello, hubo intérpretes que robaron sus canciones. Comentaba Romualdo: “Me ponía furioso, pataleaba y todo, pero ellos arreglaban con mi papá. Como la mayoría de edad era a los 21 años, mi papá me firmaba las canciones y me representaba. Pero él arreglaba todo en las parrandas y de nada me valía protestar”.

Siempre en la composición

 

     Con mucha preocupación, Romualdo observaba el panorama de los compositores colombianos: “Antes, ser compositor era algo importante, te veían como si Dios te hubiera dado una virtud más. Ahora, cualquiera es autor en Colombia. Se roba un pedazo de melodía de acá, y otro de allá. Para que algo sea plagio, la ley establece que debe coincidir en ocho compases, así que se roban seis del uno y seis del otro y sacan la canción tranquilos”, decía.

     Conocí a Romualdo en las muchas asambleas de Sayco, a donde venía representando a La Guajira. Era un líder nato que escaló posiciones hasta llegar a ser presidente de la entidad. Entonces vivía en un apartamento cercano a Sayco, a donde muchas veces lo acompañé. Allí dialogamos sobre la legislación autoral, que se había compilado en el libro ‘Derechos de autor, legislación, jurisprudencia y doctrina’, que yo edité para la Organización Sayco-Acinpro. Me enseñó a estudiar y analizar las canciones que pasaban por La voz de Bogotá. “De ahí salen grandes ideas. Hay que ver por qué pegaron tanto esas canciones”, decía. Hasta la madrugada oía música.

Así ha expresado su duelo la Sociedad de Autores y Compositores, Sayco, de la cual Brito era socio, un muy distinguidísimo representante.

     Fue en una de esas tertulias donde me hizo escuchar una canción, ‘Jesucristo no probó’, y le recomendé no grabar, por su implicación espiritual y social.  Al final, archivó la obra. No la grabó por respeto y temor a Dios. Siempre me pregunto por qué la hice y no he encontrado explicación.

     Tuve el honor de escuchar a Romualdo en Valledupar, en una de las parrandas bajo un palo de mango organizada en la casa de Leandro Diaz, a la que asistió la pléyade de cantautores vallenatos, cuando Rafael Escalona era presidente de Sayco, y yo miembro del Consejo Directivo de la entidad.

     Afectuoso y amable, lo veíamos en la sede administrativa de Sayco en Bogotá, donde dialogaba con todos y, en más de una ocasión, se tomaba fotos junto a admiradores que lo requerían. Y se le veía sonriente en la oficina de su esposa Indira, a la que siempre apoyó en sus proyectos como intérprete. Romualdo había terminado recientemente una producción donde cantaba sus canciones.

     Recientemente, un domingo tuve la sorpresa de encontrar a Romualdo, Indira y Alma Guajira almorzando en un restaurante contiguo al parque principal de La Calera, donde resido. Les reiteré mi aprecio y admiración y dialogué un buen rato con ellos.

     Triste la partida del gran amigo y cantautor vallenato Romualdo Brito López. La gran familia Sayco está de luto. Nuestra condolencia a la querida Indira de la Cruz, nuestra secretaria general de Sayco, a sus hijos, amigos y familiares, y a la gran hermandad de cantautores vallenatos. Colombia ha perdido a uno de sus grandes juglares.

     Honor y gloria al gran Romualdo Brito. (GRS-Orbedatos).

Décimo cuarto álbum producido por Navarquía-Fernando Mora Rodríguez para los seguidores de El Muelle Caribe, con invitación perenne a que aprendan a tocar guitarra escuchando cada canción que presentamos en MIDI, Sonido Musical Instrument Digital Interface; siguiendo la correspondiente partitura y prestando atención al video que expone al guitarrista en cada interpretación. Como las veces anteriores, doce temas por álbum. Es decir: ya hemos publicado más de 155 canciones en instrumental, solo de guitarra, originales de Mora Rodríguez. El cd será reproducido del 1 al 12, en orden cronológico. El turno es para el tema ‘Ocaso astral’, pero lo conoceremos en la próxima actualización… Se abre, pues, una semana de expectativa.

Sonido Musical Instrument Digital Interface, MIDI: canción ‘Ocaso astral’.

 

Fernando Mora Rodríguez – 3138710837 navarquia@gmail.com

     Érase una vez, hace cientos de miles de años, el Sol no era más que una nube muy grande formada por gas y polvo y flotaba en el espacio. El Sol se encontraba muy solo, no tenía amigos con los que hablar.

     Un día decidió hacer algo para poder estar acompañado en un espacio tan vacío, así que llamó a la señora Gravedad que era muy seria pero le ayudaba a que el polvo y el gas estuvieran unidos sin que salieran de su nube.

     A la señora Gravedad le dio pena que el Sol estuviera tan solo, así que hizo uso de todas sus fuerzas para que el polvo y el gas se juntaran más y más y más. Tanto se juntaron que empezaron a arder. El Sol entonces se convirtió en una superllama enorme que daba mucha luz y mucho calor.

     Justo en el momento en el que el Sol comenzó a arder, muchas piedrecitas salieron disparadas hacia el espacio vacío, pero para que no se alejaran demasiado la señora Gravedad las dejó flotando en el espacio cerca de la gran bola de fuego que era ahora el Sol. Así comenzaron a girar a su alrededor todos estos pequeños trocitos, unos más cerca y otros más lejos.

     Años después de que pasara esto, el Sol seguía solo, así que la señora Gravedad decidió ir juntando poco a poco todos estos trocitos de piedras y se fueron formando bolas grandes, de diferentes colores y tamaños. Así consiguió juntar 8 bolas y así nacieron os planetas.

     El Sol estaba muy contento y ahora silo tenía que dar nombre a sus nuevos amigos:

     —Tú que estás más cercano a mí, como te mueves muy muy rápido te llamaré Mercurio.

     —A ti, tan gracioso, que estás detrás de Mercurio y giras al revés que tus hermanos te pondré de nombre Venus.

     —¡Oh! —dijo sobresaltado al ver al siguiente lleno de agua y zonas de tierra–, a ti te llamaré Tierra.

     —El siguiente planeta que veo es más pequeño que la tierra y es de color rojo, tú serás Marte.

     —A ti, que tienes unas rayas y tienes varias lunas te pondré de nombre Júpiter, eres el más grande, eh.

     —Eh tú, el de los anillos alrededor, tu nombre será Saturno.

     —Oye, ¿y tú por qué giras tan inclinado? —dijo el Sol.

     —Un cometa me golpeó —respondió el planeta.

     —Bueno te daré un nombre muy bonito, serás Urano.

     —Uy, y tú no te quedes ahí atrás, eres el último, giras tan lento alrededor de mí que tardas 160 años en dar la vuelta completa y tu color también es azul. Pues bien, tu nombre será Neptuno.

     El Sol estaba radiante de contento, pero antes de dejar que los planetas siguieran girando y girando, la señora Gravedad les advirtió:

     —No tengáis ningún miedo, yo estaré vigilando y cuidando de que nada os suceda.

     Y desde entonces los 8 planetas giran alrededor del Sol que ya está contento porque sus amigos siempre están con él en el espacio.

(Versión corta basada en un cuento de Javier Martín Ferrero-Tomado de https://www.guiainfantil.com/)