Canción de la semana

El álbum, el número 19 publicado en El Muelle Caribe, se titula ‘Bienestar’ y esta vez, como ‘Canción de la semana’, ofrece ‘Lugar desconocido’: guitarra Fingerstyle de Fernando Mora Rodríguez, con partitura y sonido MIDI.

Sonido MIDI: Musical Instrument Digital Interface, tema: ‘Lugar desconocido’
Fernando Mora R. 3138710837 – navarquia@gmail.com

CUENTO INFANTIL

Un viaje diferente: a lo desconocido

Por Azucena Zarzuela

Hoy era domingo y el cumpleaños de Marta. Cumplía seis años y sabía que sería un día especial. Vendría el abuelito a jugar con ella y le traería una gran sorpresa como le habían anunciado sus papás. 

—Abuelito, ¿dónde está mi regalo? —preguntó Marta.

—En la azotea. Espero que te guste mucho —respondió el abuelito.

Marta subió corriendo a la azotea y al abrir la puerta vio un gran cohete que le dejó la boca abierta. Era de muchos colores y brillaba con la luz del sol.

—Hoy iremos de excursión y visitaremos los planetas —le anunció el abuelito.

—¿Cómo son los planetas? —quiso saber Marta.

—No seas impaciente, ahora los descubrirás —le aconsejó el abuelito.

Marta estaba muy contenta pero también nerviosa porque no sabía lo que se iba a encontrar en este viaje.

Primero llegaron al planeta Crusón donde todos los colores estaban al revés. Los ríos eran rojos y las praderas azules. Las copas de los árboles tenían un bonito marrón mientras que los troncos eran verdes. A Marta le dio la risa al ver que los osos eran rosas y los caballos morados. Pero, aunque los colores estaban cambiados, todo era muy bonito.

Para comer el abuelito la llevó al planeta Pachán donde le explicó que hacían la mejor sopa de la galaxia. Aquí Marta descubrió que la sopa se comía con tenedor y los filetes con cuchara. Fue muy divertido comer y tratar de no mancharse.

Por la tarde llegaron al Planeta Tilín para jugar con los animales. Todos hablaban de una manera rara: la vaca maullaba, el perro mugía, el caballo piaba, los cerditos relinchaban, la gallina ladraba… Todos parecían haberse vuelto locos, sin embargo, todos se entendían. 

Cuando regresaron a casa, Marta le dio las gracias a su abuelito por haberle regalado la mejor aventura del mundo. Marta se había sorprendido mucho descubriendo que a veces las cosas pueden ser diferentes y que pueden ser igual de divertidas.

Tomado de https://www.guiainfantil.com/