Tríptico sobre
la madera constructiva

Soledad, abril 29 de 2021

     Por ser la madera un elemento biodegradable muy ligero que no suele fosilizarse como la piedra rocosa o el mármol u otros elementos existentes en la tierra se nos complica precisar, con exactitud, el período constructivo inicial en que el hombre empezó a utilizarla para su beneficio.

     Entrando en el campo de la especulación, la deducción y la conjetura —y al que no tengamos, con precisión meridiana, datos referenciales al respecto, ya sean de tipo arqueológicos o documentales, que hubiesen dejado nuestros antepasados del mesolítico, paleolítico, neolítico y sus posteriores generaciones— suponemos que, en un período de la vida, ante la fragilidad de su condición humana frente a las altas y bajas temperatura del día y la noche, cuando los refugios y aldeas ocasionales utilizadas no les proporcionaban seguridad suficiente a su estado de vida primitiva, lo más probable es que nuestros antepasados utilizaran la madera en su estado silvestre como pieza integrante de construcción de su espacio compartido con los de su especie.

     Si bien es cierto que se desconocen evidencias de la madera como material agregado a las construcciones precarias de la época —en las cuales se resguardaba la existencia—, hoy en día tenemos unas realidades vivientes que se han “anclado o detenido en el tiempo” con un modo de vida parecido al estilo del de la edad de piedra, tribus que nos muestran —todo lo indica así—, cómo se comportaron con la madera nuestros predecesores.

     Y en algunas etnias siguen manteniéndose, culturalmente, los mismos procedimientos constructivos utilizados por sus antecesores, como lo demuestran los aborígenes del Amazonas, los papúes en Nueva Guinea y los celtas en Galicia y Asturias, España: utilizan la madera como elemento estructural y de protección para sus espacios de convivencia.

Marco Vitruvio Polión, arquitecto e ingeniero romano, el primero de los notables que dejó para la posteridad la descripción de sus logros en un texto sobre todos sus estudios y obras en la arquitectura.

     En el año 25 a.C. el arquitecto romano Marco Vitruvio Polión sienta, en una especie de tratado sobre ‘arquitectura y técnicas de construcción en Roma’ titulado ‘De architectura’, las bases del ejercicio de su profesión. Según él, la arquitectura debe apoyarse sobre tres principios fundamentales para su práctica garantista: belleza, firmeza y utilidad; además de estos principios esenciales como objetivos del texto, este contiene, además, comentarios sobre astronomía, relojes de sol y técnicas de construcción y materiales, pero lo más importante y fundamental en el tratado de ciernes es que recoge las primeras descripciones sobre la composición, cualidades y usos de la madera.

     En virtud de lo anterior, nos proponemos recoger tres momentos de efervescencia en la utilización de la madera, cuando ella marcaba el contexto integral en la apropiación del diseño de los proyectos a construir en espacios de vida y desarrollo del hombre. Es así como en la primera cara del tríptico, nos referiremos, en forma breve, a la madera en la historia constructiva del hábitat… En la segunda cara, a las ciudades construidas que a un se conservan… Y, finalmente, en la tercera cara del tríptico destacaremos el regreso de la madera, mejorada tecnológicamente, para un uso constructivo más eficiente y sostenible. Todas estas presentaciones las acompañaremos con ejemplos impresionantes que aun están en pie y en servicio, después de más de mil largos años de haber sido edificados en tierras orientales.  

Cara I del Tríptico

     ‘La madera en la historia constructiva del hábitat’

La pagoda ‘Sakyamuni’, del templo Fogongen, construida totalmente en madera hace 965 años… Sí se observa con detenimiento, presenta una leve inclinación que pudiera poner en peligro su estabilidad. En la imagen de la derecha, un detalle de la intersección de sus ménsulas que forma lo que se constituye como dougong.

     Tradicionalmente, la cultura oriental en la República Popular China se ha destacado por utilizar la madera en sus construcciones icónicas de todo tipo, además de la piedra y el ladrillo, que producen en nosotros sentimientos de maravilla, emoción y misticismo cada vez que tenemos el gusto de apreciarlas. Para los chinos, este tipo de respuesta arquitectónica al entorno habitado es de carácter secundario, para ellos la arquitectura no es considerada arte… En la cosmología de apreciación y conceptualización que tienen del arte, son más relevantes expresiones como la caligrafía, la pintura, la poesía o la música, pero la madera es dominante en la utilización de sus construcciones.  

     Comenzamos por destacar, en primera instancia de antigüedad a la pagoda ‘Sakyamuni’, del templo Fogongen, construida totalmente en madera hace 965 años, en el condado de Ying, ciudad de Shuozhou, provincia de Shanxi, República Popular de China; comúnmente, también es conocida como ‘La pagoda de Yingxian’. Fue construida bajo el dominio de la dinastía imperial Liao Daozong, al norte del país; tiene una altura de aproximadamente 68 metros de alto, que corresponden a ocho pisos internos, pero, si se observa desde afuera, parece un edificio de cinco pisos de altura. En ella sobresalen 54 tipos diferentes de dougong en la intersección de sus ménsulas y muestra, en todas sus fachadas, cinco maravillosas terrazas en forma octogonal.

     Actualmente presenta problemas de fallas estructurales por los muchos terremotos que ha soportado al través del tiempo y por algunos descuidos en su mantenimiento. Tiene una inclinación de 15 grados —como se observa en la foto ilustrativa—, un poco menor a la que presenta la torre italiana de Pisa, pero lo más impresionante es que se construyó sin la necesidad de un solo clavo o pegamento. La pagoda del templo Fogong y sus alrededores están protegidos por la administración estatal del patrimonio cultural del ministerio de Cultura de la República Popular China. En 2013, la pagoda se inscribió en la lista preliminar de monumentos chinos para el Patrimonio mundial de la UNESCO.

A vuelo de pájaro el puente de Luanfeng, que sigue prestando sus servicios de conexión a los moradores de su entorno después de 894 años. Y sobre estructura, la otra actividad que brinda el ducto elevado.

     En segunda instancia presentaremos otra obra en madera —que, al igual que la pagoda señalada, solo se utilizó el entrabe entre sus piezas de madera— que nos impresiona en demasía. Se trata del puente en madera de Luanfeng, en el condado de Shouning, provincia de Fujian, en el sureste chino, que fue construido entre los años 1127 y 1279, tiene un largo de 63 metros lineales aproximadamente y 4,9 metros lineales de alto y se encuentra apoyado sobre dos pilares de piedra de rio que hacen las veces de columnas y son garantía para su estabilidad. Lo sorprendente de este puente en madera, es que aún hoy sigue siendo utilizado, después de 894 años de uso en el discurrir diario de trabajo y estudio de su entorno humano, que lo cruza sin temor al colapso estructural que pueda presentarte de forma inesperada. Igual se usa para otras actividades sociales distintas a la movilidad de conexión para el disfrute de sus habitantes. 

     De esta primera cara del tríptico, que desarrolla el comportamiento de la madera, solo queda preguntar: ¿Siendo la madera altamente vulnerable a los xilófagos —antiguo nombre griego usado para denominar al gusano ‘come madera’ o termita o comején—​, a la luvia, el sol y el frío, por qué, después de casi mil años en servicio, aún permanecen en pie estos dos logros arquitectónicos relevantes y dispuestos para su uso diario?

Continuará   

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