LOS JUEGOS BOLIVARIANOS

Gran reto, desde un puesto de salida poco ventajoso

El logotipo de los juegos valduparenses.

     Los Juegos Bolivarianos que se van a desarrollar en la ciudad de Valledupar, del 24 de junio al 5 de julio del año 2022, abren la puerta a las próximas olimpiadas, es decir, hacen parte del ciclo olímpico. El ciclo olímpico es un período de cuatro años, entre olimpiada y olimpiada, donde, según la ubicación geográfica, los deportistas participan en diferentes eventos deportivos para garantizar su cupo en las próximas olimpiadas, y las próximas se harán en París, en el año 2024.

     Obviamente, cada país sede de estos eventos deportivos dispone también de cuatro años para preparar las justas deportivas de las cuales serán anfitriones. Los anteriores juegos bolivarianos se realizaron en la ciudad de Santa Marta – Colombia, en el año 2017, y correspondía a Tuy – Venezuela, ser la sede de los siguientes juegos bolivarianos, en el año 2021.

     Pero, ante la crisis política de Venezuela, el día 24 de julio de 2019 el Comité Ejecutivo de la Organización Deportiva Bolivariana – ODEBO, se reunió en Lima, Perú, en asamblea extraordinaria para decidir, muy a su pesar, una nueva sede para la realización de los juegos bolivarianos 2021, en cumplimiento de la periodicidad establecida en los estatutos y que el mismo ciclo olímpico impone.

     Es ahí, y en ese momento, cuando Colombia, en cabeza de su ministro del deporte y autoridades locales, presentan la candidatura de la ciudad de Valledupar como nueva sede para los juegos, propuesta que fue aprobada por el comité. Para ese entonces, ya habían transcurrido dos años de los cuatro disponibles para la preparación, organización y desarrollo de los juegos. Valledupar, al igual que algunos atletas en algunas situaciones y eventos deportivos, entraba a asumir este gran reto desde un puesto de salida poco ventajoso.

     Pero la unión hace la fuerza, y se vio reflejado cuando la nación, el gobierno departamental y municipal, hasta ahora los únicos financiadores de los juegos, y la bancada de congresistas del Cesar, empezaron a trabajar mancomunadamente para hacer de este reto una realidad, que traerá grandes beneficios a la ciudad y a la comunidad valduparense.

     Fue así como, el comité organizador de los juegos, conformado por el ministro del deporte y un funcionario del ministerio, el presidente del Comité Olímpico Colombiano y su secretario general, el gobernador del Cesar, el alcalde de Valledupar, un representante de los atletas y un representante de los gremios, en reunión el día 31 de enero de 2020, eligen por unanimidad al señor Afranio Luis Restrepo Villarroel como director general de los juegos, por su vasta experiencia en el sector y por su vallenatía.

Reuniones frecuentes para avanzar en la organización de las justas bolivarianas, las décimo novenas desde cuando arrancaron los Juegos Bolivarianos en 1938 en Bogotá.

     El día 14 de febrero de 2020, los tres niveles de gobierno suscribieron el Acuerdo de Responsabilidades y Obligaciones y desde entonces lo han cumplido a cabalidad.

     Cuando Afranio llegó desde Barcelona a dirigir la organización de los juegos, no existía siquiera un anteproyecto. Y empezó esa labor titánica de sacar adelante un proyecto que fuese viable y aterrizado a las circunstancias que nos atañen, y, sobre todo, al corto tiempo del que se disponía.

     Pero entonces, llovió sobre mojado y llegó el Covid-19. Todos sabemos el dolor, la zozobra e impotencia que ha causado este virus, lo implacable que ha sido y todos hemos vivido sus daños y secuelas que aún persisten. Esto obligó a aplazar los juegos para el año 2022, fecha ya improrrogable, porque el ciclo olímpico y los eventos deportivos que suceden a los bolivarianos no lo permiten.

     Aun así, se avanzó y se sigue avanzando durante la pandemia en la organización de los juegos, definiendo en el proyecto seis fases de planificación, encontrándose hoy en la operativa. El cumplimiento del Acuerdo de Responsabilidades y Obligaciones se ha cumplido por parte de la nación, la Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Valledupar. Las obras de los escenarios deportivos y de la Villa Bolivariana, donde se hospedarán los atletas, personal técnico y jueces, complementado con la infraestructura hotelera de la ciudad, van viento en popa a toda vela. El compromiso de todos ha sido total, serio y muy responsable.

     Como balance y para tranquilidad de todos, podemos decir que, con una inversión de 257 mil millones de pesos, entre infraestructura (74%) y organización (26%), Valledupar tiene ya listos 30 de los 36 escenarios deportivos requeridos para el desarrollo de los XIX Juegos Bolivarianos Valledupar 2022, lo que representa un 83,4%. De los seis no terminados aún, dos escenarios están en construcción, que representan el 5,5%, y cuatro escenarios están por construir, para el 11,1% restante. Los tiempos dan para que todos estén terminados oportunamente.

     Y los juegos han crecido. Iniciamos con Valledupar como sede y Chimichagua como subsede, pues nuestra maravillosa Ciénaga de la Zapatosa será escenario de Natación aguas abiertas, Canotaje, Remo y Triatlón, pero a solicitud de los países miembro e invitados, se incrementan las disciplinas deportivas a 53 y los deportes a 33, con cuatro subsedes más: Nilo y Tominé en Cundinamarca para Vela Laser Standard y Tiro deportivo, Bogotá para Esquí Náutico, Ecuestre, Golf y squash, y Cali para Ciclismo en pista.

Esta semana, Festival de la Leyenda Vallenata… En la última semana de junio y la primera de julio de 2022, los Juegos Bolivarianos, gran reto para Valledupar.

     Se pretende disponer de dos mil voluntarios que prestarán sus servicios a los juegos, y a día de hoy, ya se encuentran inscritos 950, de los cuales, 596 son de la ciudad de Valledupar, 54 de Chimichagua, 272 de otros municipios de Colombia y 28 de 12 países del mundo.

     Valledupar recibirá a más de siete mil personas de por lo menos 11 nacionalidades, entre deportistas, entrenadores, personal técnico y jueces. Nos visitan los siete países miembros de la ODEBO: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, y cuatro países invitados: El Salvador, Guatemala, Paraguay y República Dominicana.

     La importancia más grande de estos juegos para la ciudad de Valledupar, a mi parecer son, por un lado, la reactivación económica que ya se está generando en todos los sectores de la economía y que se incrementará en gran medida al acercarse la inauguración de los juegos, cuando empiecen a llegar nuestros ilustres visitantes.

     Y, por otro lado, el legado. El legado será material, tangible, cuando la ciudadanía pueda disponer de un abanico de excelentes escenarios deportivos que cumplen con las normas técnicas internacionales para competencias, los que, además, quedarán completamente dotados con la implementación deportiva requerida para que nuestros niños y jóvenes puedan elegir, practicar y destacarse en los deportes de su preferencia.

   Como legado inmaterial, los juegos despiertan ese espíritu deportivo que conducirá a nuestra juventud a adentrarse en los deportes. Más pronto que tarde tendremos muchos más deportistas de nuestra región destacándose en diferentes disciplinas y eventos deportivos mundiales, como debe ser.

     Nuestros deportistas y voluntarios vivirán experiencias maravillosas durante los juegos, compartirán con personas de otras latitudes, conocerán otras culturas, harán nuevos amigos, con quienes seguramente se seguirán viendo y a quienes podrán visitar.

     Quienes trabajan en la organización de los juegos, liderados por su director general Afranio Restrepo Villarroel, empiezan a adquirir el Know How desde las áreas en las que se desempeñan y con todas en las que hay transversalidad, ya empiezan a saber cómo se organizan unos juegos del ciclo olímpico, y en el futuro, podrían ser llamados de otras ciudades o países sede para manejar lo que aprendieron en los XIX Juegos Bolivarianos Valledupar 2022.

     Valledupar se proyectará a nivel nacional e internacional. Los juegos serán transmitidos en tiempo real, cuando menos, en los 11 países participantes. Nuestros visitantes conocerán la ciudad y serán multiplicadores de la experiencia acá vivida. Destacarán lo buenos anfitriones que somos los vallenatos, hablarán de nuestra alegría, solidaridad y don de gente. Indudablemente, también mencionarán los atractivos turísticos de nuestra ciudad y sus alrededores, nuestra cultura y folclor, así como nuestra suculenta gastronomía y los buenos restaurantes que poseemos.

Motivación para los voluntarios en los Juegos Bolivarianos.

     Es justo y necesario hacer un reconocimiento al señor Afranio Restrepo Villarroel por su encomiable labor de dirigir este barco hacia puerto fijo. No ha sido fácil sacar adelante, en la mitad del tiempo preestablecido, unos juegos que él gestó desde cero. También debemos reconocer a nuestro presidente Iván Duque por su compromiso con Valledupar como sede de los Juegos Bolivarianos, a nuestro Gobernador Luis Alberto Monsalvo y a los alcaldes, Mello Castro González y Celso Moreno Borrero. Todos ellos han estado absolutamente comprometidos, al igual que nuestro senador José Alfredo Gnecco y los Representantes Eloy Chichí Quintero y Eliécer Salazar. Ahí han estado nuestros congresistas siempre, al pie del cañón, sin egoísmos, sin protagonismo, poniéndose a la orden, sirviendo de interlocutores, gestionando y concretando todo para que los juegos se materialicen.

     También destacamos la intensa y responsable labor de los funcionarios de las diferentes entidades gubernamentales, quienes incansablemente se han entregado para que esto sea una realidad, así como a todo el personal de la organización de los XIX Juegos Bolivarianos Valledupar 2022, quienes día a día aportan para culminar con éxito este reto que Valledupar se impuso.

     Este es un evento muy importante para nuestra ciudad y así debemos entenderlo todos. No podemos escatimar esfuerzos para lograr contagiarnos de los juegos y para que sean inolvidables. Todos los vallenatos debemos ponernos la camiseta de los Juegos Bolivarianos, debemos apropiárnoslos, hacerlos propios, sentirlos, vivirlos y entregarnos a ellos, porque en Valledupar, el deporte se hará leyenda.