La escuela que viene

     De todos los sectores en afectación por este mal rato de la aldea mundial, la educación ha sido uno de los más damnificados en sus procesos, pero, también, el que implícitamente ha tenido cómo revertir los elementos en la búsqueda de una adaptación de su funcionamiento que permita saltar este gran vacío que nos ha generado la pandemia.

     La escuela que viene a la presencialidad no es la misma, no solo por los efectos que han sacudido a la casa común y a sus inestables habitantes, sino también por los imperativos procesos a los que tiene que someterse atendiendo a la nueva normalidad.

     En nuestro contexto de distrito y departamento, los maestros hemos sido vigilantes en torno a que puedan darse unas verdaderas condiciones para que las escuelas experimenten la presencialidad. Se han conformado comisiones de verificación de condiciones, del cual hacen parte todos los sectores y actores de la comunidad y esto ha generado una especie de tranquilidad para los padres y la comunidad educativa en general. Sin embargo, ha existido mucha presión de algunos sectores sobre todo del gobierno central para que se abran las puertas de las escuelas.

     La reinvención no solo está dada en la adaptación de los procesos pedagógicos en el sistema remoto, sino que la escuela en esta etapa de la presencialidad debe también reorganizarse para generar las condiciones en que se desarrollará el proceso educativo. Lo cual indica que debe replantearse la dinámica de la jornada escolar, horarios de clases, horarios de descanso, reorganización de las aulas, espacios de recreo, dinámica de entrada y salida y, lo más importante, readecuación curricular y de los planes de estudios, así como también una adecuación del manual de convivencia.

     La escuela que viene debe definir y reorganizar las prioridades de aprendizajes y los valores más recurrentes que logren permear el comportamiento y sensibilidad del papel del educando en la sostenibilidad del planeta.

     El plan de preparación de cada escuela en el inicio de la presencialidad debe ser un paso obligado que, a la vez, genere una actitud de concienciación para la preservación del autocuidado y, así, poder minimizar el impacto negativo de la pandemia en el proceso educativo.

     En este final de la pandemia esta escuela remota presenta una gama de fisuras perturbadoras, que han generado un cansancio y un aburrimiento que han llevado a los padres, estudiantes y a muchos maestros a añorar la presencialidad. En algunos pueblos del departamento[1] muchos maestros han permitido alumnos en los patios de sus casas y terrazas, en una actitud de desespero por encontrar mayor eficacia en su praxis pedagógica, sin advertir el grave riesgo de sus buenas razones.

   El retorno a la presencialidad en la escuela que viene tiene un proceso de aprestamiento que debe iniciar con un debate sobre el análisis colectivo de todas las variables que nos lleven a encontrar las mejores estrategias para iniciar la presencialidad. La sostenibilidad de este proceso en la nueva normalidad depende de cómo se organice la escuela en esta etapa de aprestamiento.

     Los rectores y coordinadores serán estrategas en el establecimiento de ritmos de entradas y salidas, secuencias de grupos de salidas a descansos y mecanismos de distanciamiento en cafetería e ingreso a los cursos. Los maestros asumirán un papel protagónico dentro de un aula biosegura que seguramente tendrá una bitácora[2] de chequeo de las condiciones para el proceso.

     Al margen de que cada escuela del departamento, y los municipios certificados Ciénaga y Santa Marta cuenten con los recursos que garanticen la presencialidad, los maestros en general y por medio de los consejos directivos, seremos garantes de que en el inicio de esta nueva normalidad se den estos procesos.

     Amén de la fuerte presión que los sectores de la economía han ejercido para que se abran las escuelas, tanto que una fundación denominada ‘Empresarios por la educación’ —el nombre los delata— han publicado un ranking en el cual el Magdalena y Santa Marta son los únicos entes territoriales que no han iniciado la presencialidad. Esta espada de Damocles está completamente roma, no nos debe afectar esta presión, porque está comprobado que no tienen idea de las condiciones ni de qué es lo que está pasando en nuestro contexto, con las gestiones, con las contraposiciones, con los intereses políticos de nuestros dirigentes, con el lastre histórico de nuestras escuelas, con las decisiones de la asamblea y el concejo distrital para resolver las problemática de las instituciones en cuanto a la adecuación y preparación a la presencialidad.

[1] Informe “travesías por la vida 2021” Edumag

[2] Esta herramienta de verificación, debe tener elementos consensuados con los maestros, los cuales harán el respectivo chequeo al inicio de cada clase.