‘La querida’ no enamora, pero el
portero Viera es ángel y ‘¡tu papá!’

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Solo en el fondo, lado izquierdo, pudo el portero de Jaguares Pablo Mina tocar el balón pateado por Viera en el cobro de un tiro libre. ¡Espectacular!

     A Jaguares, en el Metropolitano, se le ganó a punta de sufrimiento de la afición, se sumaron tres puntos —total: 24—, se llegó al cuarto puesto en ruta de clasificación, pero cuánta razón tiene el histórico goleador rojiblanco Iván René Valenciano: el actual Junior, ‘La querida de Barranquilla’, no enamora.

     No juega bonito, no es vistoso, y tal pareciera que ‘Los tiburones’ no quieren ahuyentar a sus fantasmas, mostrarles sus fauces o devorarlos, y prefieren, cada vez, volverlos círculo vicioso: dejarse empatar o hasta perder en tiempo de adición y el error en defensa, gol a su propio arco, se han vuelto una constante…

     Ante Bucaramanga, un tanto juniorista tempranero y a echarse atrás, a defender el único gol, para que en la adición —eso sí, de soberbio cabezazo—, ¡tome pa’que lleve!, el empate y el desperdicio de dos puntos como visitante… En el tiempo necesariamente agregado —en ocurrencia que puede contarse por decenas de veces—, dejarse empatar. Allá en Santander, pues, aparición del fantasma uno.

     Junior marcha de cuarto, suma 24 puntos, pero fue pírrico el triunfo 2-1 sobre Jaguares, tras más de 40 minutos de sufrimiento —marcador 0 a 1—, porque el gol del empate no aparecía por parte alguna desde una delantera que está dejando de ser efectiva ante el arco contrario…

Sebastián Herrera aun no ha dado lo que tiene que dar un delantero: goles. Mientras Fabián Sambueza sigue desencajado en su accionar futbolístico.

     ¡Qué lejos está el fútbol en sí, el buen fútbol, la exquisitez en el manejo del balón, en esos partidos que viene jugando Junior, hasta hace poco con Amaranto, ahora con Arturo Reyes! Nada cambia hacia el fútbol que agrada a las gradas.

     Solo habían transcurrido cuatro minutos de juego en el Metropolitano, cuando a Junior se le apareció el fantasma dos e hizo que Jaguares se pusiera adelante. Fabian Sambueza perdió infantilmente un balón en la media cancha y Andrés Rentería, ‘felino‘, lo tomó y lo llevó en escapada por la banda derecha local, casi hasta el punto de tiro de esquina, tras superar a Didier Moreno y, a ras de césped, mandó el balón al área. Willer Ditta, en un intento de detener la trayectoria de la esférica, terminó cambiando la dirección del balón y este tomó por sorpresa a Viera que no alcanzó a deslizarse pleno hacia la raya del arco para detenerlo. Jaguares jugaba bien y Junior daría comienzo y sostendría un desorden futbolístico en procura del empate. Ni el delantero Sebastián Herrera ni los volantes Fredy Hinestroza y Cariaco González eran efectivos ante los tres palos monterianos, defendidos por Pablo Mina.

     Y no siempre va a estar Mario Sebastián Viera para sacar goles y meterlos o provocarlos, como sucedió ante los monterianos… A excepción del autogol de Ditta, todo aquel disparo con etiqueta de gol  contra la valla barranquillera eran dominados por Viera, figura indiscutida del partido: además de lo que tapó, gestó el empate y metió, faltando 11 minutos para el final, el gol del triunfo, mediante espectacular cobro , una inspiración en su hijo recién nacido… Su décimo primer gol de tiro libre para Junior: en liga local, en Sudamericana y en Copa Libertadores…

En compañía de Freddy Hinestroza —quien luce incómodo por el extremo derecho—, Viera en su recorrido de celebración tras el gol de tiro libre que le hizo a Jaguares faltando once minutos del final y con el cual le dio el triunfo 2-1 a Junior.

     Junior no enamora y los 6 mil y algo más de quinientos aficionados que asistieron al Metropolitano vitorearon los dos goles, pero solo por cumplir, porque al fin de cuentas —en medio de extremo sufrimiento— se había revertido la situación gracias a quien se ha constituido en el ángel de la guarda de los ‘tiburones’. Un hecho que El Impertinente le reconoce y le aplaude, aunque eso no sea impedimento para criticarle algunas embarradas.

     De seguir Junior dependiendo solo de las atajadas y los goles con bola parada de Viera, olvidado del buen fútbol, de la gambeta, de pase preciso, de los goles, así, cada vez más irá menos público al Roberto Meléndez… Y ese no es el propósito de un equipo considerado ‘grande‘.

     Decenas de miles de pretendientes tiene ‘La querida’, pero si esta no coquetea, si no enamora ni se deja enamorar, se va a quedar sin ninguno.

     Esta vez, pues, tras el triunfo ante Jaguares, el grito no será «¡Junior, tu papá»… Con merecimientos plenos —acaba de ser padre— es «Viera, ángel y… ¡tu papá!»

     Casi al cierre, una de James Rodríguez: su debut con Al-Rayyan de Qatar, no fue brillante, más bien opaco tirando a castaño oscuro… Y no ha sido más que una reiteración de su mentira: el 10 cucuteño no está bien futbolísticamente… Habrá quienes se rasguen las vestiduras y gritarán que lo convoquen para noviembre, que lo traigan como esté, que no importa, que es James… Una irresponsabilidad si se le trae sin el pleno de sus facultades tanto físicas como futbolísticas.

     Y al cierre, una de la Selección de Rueda: el fútbol colombiano tiene más opciones, ante la imposibilidad de convocar a James de seguir como está… Solo hay que salir a buscar su reemplazo, que los hay, y acertar… Juan Fernando Quintero no ha sido la solución, no ha estado al ciento por ciento de su calidad de calidoso