OSPINA, ¡SENSACIONAL!

Tú a tú con Brasil y ante Ecuador,
el jueves, a salir de zona de repechaje

     Nada me importa lo que piensen y pregonen los pontífices del periodismo deportivo colombiano, pero El Impertinente cree que Colombia está forjándose como selección que merece ir a Catar.

Barrios y Ospina fundidos en emotivo abrazo.

     Ante Brasil, en el Metrpolitano de Barranquilla, se vivió un partido muy intenso y ambos equipos buscaron la portería rival. Colombia lo intentó, pero el arquero y la defensa brasilera no lo permitían. De igual manera los visitantes insistían en la apertura del marcador, pero David Ospina y sus hombres del fondo lo impedían. Sensacional Ospina con sus tres atajadotas que salvaron a su oncena de una derrota ante los brasileros y que lo consagran a él como el mejor arquero colombiano de todos los tiempos.

     Este domingo, ante el pentacampeón mundial Brasil, Colombia no se arredró y si bien acumula algo más de 180 minutos sin hacer gol, no ha perdido y ha sumado puntos.

     El jueves que viene, ante Ecuador, Colombia puede salir de zona de repechaje y ascender al cuarto lugar en la tabla de clasificaciones con 18 puntos. Ecuador viene con la moral bien abajo, tras su derrota ante Venezuela.

     De nuevo imprecisiones ante la portería contraria y esta vez fue Rafael Santos Borré quien no hizo la precisa para mandar el balón al fondo de la red brasilera.

     Se asienta en su puesto el extremo izquierdo Carlos Cuesta quien ya muestra madurez y está convirtiéndose en alguien fundamental en defensa.

Una de las atajadotas de David Ospina. El ángel de la portería colombiana.

     Para resaltar también el accionar de Radamel Falcao, a quien lo único que le faltó fue el gol. Aunque envió un balón al fondo de la red, se le invalidó por supuesta falta. Otro que se consolida en su posición es Wilmar Barrios, a quien el exfutbolista argentino Diego Latorre señaló como el mejor de todos en su posición. “Al trote abarca todo el mediocampo, roba, se posiciona y entrega la pelota con criterio”, dijo. Barrios con Ospina fueron los mejores del partido ante Brasil.

     No deja de ser sospechosa la actuación del árbitro argentino Patricio Hernán Loustau. No pitó varias faltas de jugadores brasileros, pero sí se ensañó contra los colombianos y sacó tarjeta amarilla a dos de ellos sin justificación. Dejó de pitar un penal cuando un tiro de esquina cobrado por Juan Fernando Quintero al primer palo, fue peinado por Rafael Santos Borré y en su nueva trayectoria chocó con la mano de Raphinha. Ocurrió dentro del área chica brasilera y aunque se le pidió que revisara el VAR, determinó que la jugada fue involuntaria y dejó seguir el juego.

     Para El Impertinente, Reinaldo rueda bien, sigue rodando bien al frente de la Selección.

Duván Zapata es de los míos

     Decenas de errores frente a la portería, se han visto a lo largo de la historia, de futbolistas calificados por sus estadísticas, como goleadores.

     No es el de Zapata, contra Uruguay, el único. Infalibles no son los delanteros, así gocen algunos del privilegio de resolver con acierto la mayoría de las jugadas frente al portero.

     Pero el margen de error futbolero es tan corto, como amplias son las excusitas cuando no se logra el triunfo. A Zapata lo han condenado, por un malhadado yerro, haciéndolo culpable por el empate, cuando en su jugada la perspectiva era distinta. Chivo expiatorio, porque hubo muchos errores, al punto de ser Ospina, la figura.

     Zapata es un goleador indiscutido, un tanque para ir a la guerra, despojado de estética y de lujos.

     Él, como Falcao, Muriel, Borré y, tantas veces Borja o Martínez, han sido sacrificados por sistema y esquema, en el modelo de fútbol elegido por Colombia, dominado por los temores, marcando distancia con la osadía, cuando el rival tiene historia.

     Colombia convierte a sus goleadores, en opción de pase, desmarque y descarga, con tareas de sacrificio, lo que siempre se valora, pero jugando a distancia, de la portería.

     Por ello las equivocaciones a la hora de llegar al gol, son tan discutidas. No tienen perdón y producen mucho ruido. A diferencia de lo que ocurre cuando el planteamiento los arropa y no los somete a jugar en lejanía.

     Un delantero goleador, merodeando el área, es un depredador alerta acechando su presa, la que muchas veces se escapa. Lejos de ella, se ve tan incómodo como un sapo en una bañera.

      Goles, u opciones, pierden todos. Ninguno es infalible. Como, por ejemplo, Bacca en el penal malogrado, en la serie ante Inglaterra, que eliminó a Colombia en el mundial de Rusia; o el de Tesillo en cuartos de final de la copa América, ante Chile en Brasil, para la despedida.

     Ninguno fue premeditado.

     Al fin y al cabo, así los tratemos como dioses en la euforia, todos los futbolistas, sin exclusión alguna, son como cualquiera de nosotros en las caídas: desesperados, ansiosos y desconfiados, tratando de salir de un pozo o enfrentados a una jauría.